miércoles 22/9/21

Recordando el pasado para fortalecer el futuro sindical

40aniversario

Dice en una canción Raimon “Quién pierde los orígenes, pierde la identidad”. Puede ser que por eso CCOO ha decidido repensar su historia para encontrar las raíces que actualizadas le tienen que servir para continuar en su tarea útil al servicio de la clase trabajadora y en su lucha por las libertades y los derechos.

Estamos en unos tiempos de cambios profundos en todos los ámbitos de la sociedad y todo el mundo que busque subsistir tiene que adaptarse a los tiempos de cambio, más aún una organización cómo es un sindicato que debe adaptarse a la complejidad de los cambios en el mundo de las relaciones laborales y sociales. Y sobre todo hacerlo en un momento en que puede parecer que lo peor de la profunda crisis económica y social ha podido pasar y se deberá  volver a continuar la lucha adaptándose al nuevo panorama laboral y social que se ha generado.

Las situaciones de crisis económica no son el terreno más fácil para desarrollar la tarea sindical. Estas situaciones de crisis económica debilitan la clase trabajadora. Una crisis como la actual con los altos niveles de paro radicaliza las conciencias más politizadas pero a la vez crea un profundo miedo en el conjunto de la clase trabajadora ante las dificultades del mercado laboral.

Son momentos difíciles y duros por el sindicalismo, hay que continuar la lucha en una situación desfavorable para conseguir en lo posible atenuar las consecuencias de la crisis, pero no puede obviarse que las condiciones objetivas son desfavorables. Los últimos años han sido muy duros.

Más cuando el gobierno del PP ha efectuado una durísima Reforma Laboral el objetivo de la cual ha estado en primer lugar debilitar las capacidades del sindicalismo atacando su instrumento más fundamental cómo es la negociación colectiva. Y a la vez acompañándolo de la aplicación de elementos como el artículo 315 del Código Penal de incriminación penal de los piquetes de huelga para debilitar la lucha sindical. Y así un vez atacada y debilitada la capacidad del sindicato se puede iniciar el proceso de recorte de derechos laborales y sociales minando las bases del estado del bienestar como son la educación, la sanidad y otros servicios públicos.

Con más o menos heridas el sindicalismo confederal ha conseguido capear el temporal y plantearse que ahora hay que recuperar la iniciativa y pasar a la ofensiva. Y para hacerlo que mejor que en el caso de CCOO buscar en su memoria y recordar una historia dónde, en una situación de fuertes dificultades y carencias de derechos y libertades como fue el tiempo de la dictadura, fue capaz de llevar adelante con éxito la lucha de defensa de los derechos de los trabajadores y la consecución de la democracia.

Es evidente que los tiempos han cambiado profundamente y que hay que adaptarse al tiempo actual pero también hay que recuperar los valores básicos que antes y ahora son necesarios para conseguir hacer avanzar la lucha por los derechos de los trabajadores y la lucha por los derechos y libertades democráticas. La necesidad de volver a situar el valor del trabajo como eje principal de la organización social. La necesidad de recuperar y difundir especialmente entre las capas más jóvenes de la población valores fundamentales como el de la solidaridad. Hacer patente que las luchas van ligadas, que cuando se debilita un sector de la clase trabajadora se debilita toda ella. La necesidad de repensar en estos momentos de globalización la necesidad de plantear la solidaridad global de nuestra lucha local. La necesidad de hacer frente a la hegemonía individualista que nos quiere imponer el poder hegemónico del capitalismo especulativo y financiero.

La necesidad de valorar nuevos instrumentos de lucha y de divulgación de las ideas de solidaridad y fraternidad del movimiento sindical. La necesidad de difundir la acción, la lucha y las victorias del sindicalismo más allá del muro de silencio en el que los quieren rodear unos medios de comunicación controlados por quienes tiene el monopolio del poder. Actualmente los medios tradicionales públicos y privados tienen relegado de sus espacios comunicativos todo aquello referente a la lucha y las propuestas sindicales, a la vez que de forma farisaica se preguntan: ¿Dónde son los sindicatos? Hay que romper estos muros de silencio comunicativo mediante canales alternativos. En esto al repensar la historia de CCOO vemos como se fueron conquistando en plena dictadura espacios de libertad y como las luchas por reivindicaciones concretas traían emparejada la conciencia de la necesidad de la lucha por reivindicaciones sociales y democráticas generales.

Hay que aprender de la historia no para copiarla sino para entender cómo se fue capaz de actuar en una situación difícil, para hacerlo ahora que nos encontramos en una nueva situación igualmente delicada desde el punto de vista sindical.

Hay que entender que el movimiento sindical confederal y CCOO en particular continúa siendo, a pesar de todas las dificultades y deficiencias, el principal movimiento social organizado y reivindicativo del país. Y con una representatividad dada por la elección directa de los trabajadores y las trabajadoras en las empresas. Un movimiento social que cuando ha hecho falta ha dado la mano a otros cómo sucedió en el proceso de consecución de las firmas por la ILP de la PAH.

Ahora hace falta reconquistar los derechos perdidos en los últimos años que incluso han dejado profundamente herida la propia Constitución del 78 que instauró una gran parte de los derechos democráticos defendidos por CCOO en el periodo de la transición. Hay que luchar para conseguir un cambio radical en las políticas económicas y sociales de los últimos años que permita recomponer el tejido laboral y social. CCOO y el movimiento sindical tienen un detallado catálogo de propuestas que permiten impulsar el empleo digno y el crecimiento, sostener e impulsar el modelo social y combatir la pobreza y la desigualdad creada por una gestión insolidaria de la crisis que ha castigado los sectores más débiles de la sociedad.

Pero para hacerlo el sindicato sabe que tiene que cambiar en profundidad para adaptarse a los nuevos momentos, impulsando la participación de las personas afiliadas pero no sólo esto. El sindicato tiene que abrirse a la sociedad, a quien no está afiliado, abrir sus puertas al conjunto de la sociedad y especialmente a las nuevas generaciones. Debe impulsarse la socialización del sindicato y establecer una amplia red de alianzas sociales para conseguir llevar a cabo los ambiciosos procesos de transformación que hay que llevar adelante. Hay que fortalecer el sindicato y su política de alianzas que tiene que ser también muy ambiciosa para conseguir imponer, desde la sociedad y con las relaciones políticas que hagan falta, los grandes cambios sociales y de profundización democrática que la sociedad actual, como en su momento la de la transición, precisa con urgencia.

Recordando el pasado para fortalecer el futuro sindical