viernes 27/11/20

El mundo tras el celuloide

Distintas corrientes marcaron la propaganda y la creación del enemigo interno para justificar las dictaduras tanto en Latinoamérica como en gran parte del globo, el arte, la política, mesuras distintas de una ideología en pleno proceso de expansión.

Los medios audiovisuales se han convertido en piezas esenciales en la divulgación de material de adoctrinamiento, material determinado para exaltar simbologías y costumbres conservadoras y católicas en medio de una panacea de fluctuaciones negativas que azotan a todo gobierno. Pero como la historia siempre la escriben los que ganan, podemos deducir mientras gira en el aire, que hay otra cara en la moneda.

Hay una pugna eterna, una polarización que mueve al mundo desde que el hombre es hombre, la aparición de dictadores cimentó la materialización de los artistas como juglares del tiempo. Voces que no suelen callar ante el avasallamiento de los gobiernos totalitarios, desde Alfredo Stroessner hasta Fulgencio Batista, pasando por Josef Stalin hasta Mao Zedong y llegando a Adolf Hitler entre tantos mecenas del mal.

El siglo XX será recordado como uno de los siglos más sanguinarios de la historia, el colonialismo, las guerras mundiales, el fascismo y los regímenes comunistas se hicieron con la vida de más de 120 millones de personas. Pero por cada sombra que se mecía había un faro de luz que intentaba dejar una mella en la humanidad, León Ferrari, escultor argentino fallecido en julio de 2013, fue uno de ellos. Una de sus obras más importantes, la muestra denominada Palabras ajenas, se mantiene en el podio internacional de gritos ante las desigualdades y las injusticias acaecidas por la comunidad toda, obviamente arrancando desde el lamentablemente y recordado Proceso de Reorganización Nacional hasta el Holocausto judío.

La pintura de Pablo Picasso valuada en 753 millones de euros, el famoso Guernica que plasma un momento tan triste como el bombardeo a esa ciudad durante la guerra civil española en abril de 1937. No puede quedar fuera de este racconto El Acorazado Potemkin, una de las diez obras más grandes del celuloide mundial que convirtió al navío desguazado en 1923 como un estandarte de lo que fue a posteriori la Revolución Bolchevique y la caída de los zares del Volga.

Sin embargo, esta capacidad de intento de trascendencia no era exclusividad solamente de aquellos que se paraban contra los poderosos, estos nuevos dueños de la verdad impuesta buscaban permanecer en las retinas de la historia y se valieron de la implementación de planes de represión y censura cultural.

El abordaje de estos films implicaba la semejanza en términos de formatos, lenguaje y técnicas audiovisuales, así como por la repetición de ciertos ejes narrativos y tópicos discursivos. En la Argentina de los años setenta, y en el marco del programa cultural llevado adelante por la Junta Militar, se elaboraron políticas comunicacionales sustentadas en los principios de la Doctrina de Seguridad Nacional, atentas a los lineamientos de la llamada acción psicológica o también conocida como sic., una técnica propia de los contextos bélicos que da cuenta de la construcción de un mensaje para fortalecer el ánimo de la propia tropa, engañar o desanimar al adversario o lograr el apoyo de la población civil en el conflicto.

No es accidental que las torres de radio sean los trofeos en la primera línea de batalla, según la Teoría del foquismo implementada por el Che Guevara en tierras congoleñas, “no siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución”, esta teoría indicaba que pequeños focos iniciarían acciones típicas de la guerra de guerrillas, donde se podría lograr con excesiva rapidez que la revolución se extendiera, logrando así el levantamiento de las masas y la caída del régimen. Ganamos la Paz fue el nombre de un film de propaganda oficial de la dictadura producida en torno al año 1977, en esta pieza audiovisual, la Junta Militar ofrece su propia versión de la historia política argentina desde 1955 hasta el segundo año de gobierno del régimen. En este relato, el golpe de estado de 1976 aparece representado como un hito que separa un pasado cercano de oprobio y violencia por un presente pacificado y pujante.

El mundo tras el celuloide se ha convertido en una construcción de ideologías esquivas, de aviones de guerra que llevan implícitos discursos ambiguos, las bombas que matan amarradas a un Jesús que nos ama a todos por igual. Perón vuelve y Cristo vuelve, semillas de una revolución no perecedera.

El mundo tras el celuloide