domingo 29/11/20

Información veraz y libertad de expresión

Tres grandes cadenas de televisión de EE.UU, ABC, CBS y NBC abandonaron la retransmisión de la rueda de prensa de Trump, cuando comenzó a afirmar, sin pruebas, que el del voto por correo es un sistema corrupto. La Fox News, que no cortó la emisión, desmintió, sin embargo, al todavía presidente.

Esas cadenas eligieron entre el derecho de libertad de expresión y el derecho a la información veraz. Difícil y ponderada elección que en España generalmente los medios ni se plantean, y que los jueces muchas veces saldan de un plumazo, escudándose en la libertad de expresión.

Así un Ortega Smith pudo llegar a afirmar, sin pruebas, pero sin mayor coste, que las Trece Rosas "eran mujeres que torturaban, mataban y violaban vilmente". Y todos los medios de comunicación difundieron tal afirmación. O el gobierno municipal de Madrid ha tachado de criminales de guerra a Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto, sin probarlo y contradiciendo la Historia, y los medios de comunicación han difundido la falsa noticia, sin mayor preocupación por la información veraz.

No soy jurista -lo mío es la filosofía- pero creo que habría que abrir el debate entre si un derecho, el de la información veraz, debe o no prevalecer sobre otro derecho, el de la libre expresión. Ambos consagrados en la Constitución, pero con beneficiarios diferentes. El beneficiario de la libertad de expresión es normalmente el individuo, o un conjunto minoritario de individuos, mientras que el derecho a una información veraz a quien beneficia es a la comunidad, es decir al conjunto de ciudadanos que componen una Sociedad.

Ambos derechos -en una sociedad de la comunicación como la nuestra- están normalmente intermediados por los medios de comunicación. Con una no pequeña diferencia: y es que mientras que dichos medios no están obligados a recoger y reproducir lo que, en el ejercicio de la libertad de expresión, dice un individuo o un colectivo, sí están, sin embargo, obligados a cuidar que su información sea veraz.

Claramente es un derecho de la Sociedad que deben cumplir los medios de comunicación. Sin embargo, raramente hemos visto que la justicia o los poderes públicos, o colectivos sociales, hayan reclamado o denunciado a ningún medio de comunicación por mentir o no decir la verdad: que no es exactamente lo mismo, pero que forma parte de la misma obligación. Como mucho, se le da el derecho a la persona directamente perjudicada por una información no veraz, a denunciar o querellarse por difamación, calumnias e incluso injurias. Pero nadie defiende a la Sociedad misma ante el ejercicio de la información no veraz.

Porque si una información no es veraz, no solamente queda perjudicada la persona o el colectivo acerca de quienes trata tal “información”. Queda también perjudicada y dañada, y con una percepción deformada, la Sociedad entera, que es la normalmente destinataria de la información. Y cuando una Sociedad se ve sometida a sucesivas informaciones no veraces -incluso aunque la persona más directamente concernida termine siendo resarcida por los autores de dicha supuesta información- la Sociedad se degrada en la calidad de su convivencia, de su cultura, y de su concepción de la realidad. Incluso aunque el medio condenado (generalmente por calumnia o difamación, pero nunca por información no veraz) sea obligado a rectificar la falsa noticia, no a toda la Sociedad llega el restablecimiento de la verdad. Siempre se dijo aquello de “calumnia que algo queda”. Y por algo será.

Sé que no es un tema fácil. Y sé que habrá quien hable de censura. Por ejemplo, en el asunto de Trump he oído a algunas personas afirmar que las tres cadenas le censuraron. Y otros han dicho que la decisión se tomó para que no sirviera como medio para agitar las calles, que era, precisamente, lo que intentaba Trump. Es decir: para evitar el mal a la Sociedad. Y no: no se censuró a Trump, porque se dejó de emitir en el momento en el que comenzó a decir una flagrante mentira.

Hemos citado antes dos ejemplos bastante recientes en nuestra Sociedad. Ambos basados en dos embustes de envergadura. Y ambos retransmitidos ampliamente por los medios de comunicación. Y que han inquietado a la Sociedad y han generado sesgos importantes en la percepción que ésta ha tenido de nuestra Historia. Sé que los medios pueden decir que ellos se limitaron a informar de lo que alguien decía. Pero es que el articulo 20, 1 d) de nuestra Constitución no habla del mero derecho de información, sino del derecho a una información veraz: “A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”.

E igual que a un banco, o a una empresa, o a un médico, o a un profesor… se le exige una solvencia económica o profesional, a los medios de comunicación debe exigírseles una solvencia profesional, y cuidar para que sus profesionales también la tengan.

Dejo abierto el debate. Pero créanme que si la fiscalía, por ejemplo, en lugar de perseguir titiriteros persiguiera a quienes transmiten información no veraz, tendríamos una Sociedad más sana, más creíble, y más formada. Porque no en balde nuestros padres constituyentes se cuidaron de señalar ese derecho a la información veraz.

Información veraz y libertad de expresión