miércoles 01.04.2020

Las calles son de las mujeres

Asunción Balaguer no pudo asistir a la manifestación de ayer. Tenía una cita insoslayable con su Paco Rabal


1.- Las calles y plazas fueron, ayer, de las mujeres. Algo difícilmente soportable para la mirada lumpen de las ultraderechas españolas, pero que también provoca fuertes cortes de digestión en ciertos sectores de la derecha. Centenares de miles de mujeres marcharon en exigencia de que, de una vez por todas, acaben los asesinatos de género. Se trata de un potente movimiento que viene de muy atrás. Vale la pena considerar la novedad que se ha producido en los últimos tiempos: el movimiento feminista, antiguamente minoritario, se ha hecho hegemónico entre las mujeres. Más todavía, podríamos decir que los viejos recelos mutuos -movimiento feminista y la izquierda política- hoy ya no existe.

El combate político contra Vox es insoslayable. Las mujeres, como hemos dicho, son la punta de lanza de ello. Ahora bien, sugiero a las izquierdas que en dicho combate pongan además la cuestión social. Vox es, en parte, la expresión del “capitalismo rentista”

Todo ello provoca una durísima urticaria en la derecha ultra, desde la sociológica hasta la política. Con reacciones y atropellos que se han incrementado desde el pacto ominoso del Guadalquivir: Vox, Ciudadanos y Partido Popular. Que, entre otras cosas, consolida a Vox como sujeto legitimante de la violencia de género. El violador ya tiene quien le defienda y justifique en las instituciones. Sin disimulo y con violencia. También con cobardía, como fue el caso, ayer mismo, de la intervención de ese Smith en Madrid.

El desenmascaramiento de Vox es ineludible. El movimiento de las mujeres está en ello. Pero no puede estar desarropado. Las izquierdas deben acompañarlo. Es una batalla por la libertad.

2.- El combate político contra Vox es insoslayable. Las mujeres, como hemos dicho, son la punta de lanza de ello. Ahora bien, sugiero a las izquierdas -políticas, sociales y culturales- que en dicho combate pongan además la cuestión social. Vox es, en parte, la expresión del “capitalismo rentista”. El capitalismo rentista, en la acepción de Martin Wolf, el principal analista económico del Financial Times. Vox es un amasijo de potingues de gran toxicidad: neopopulismo, fascismo, libertarianismo, machismo y demás ismos de peligrosa combustión.

Enemigo acérrimo del Estado de bienestar, adversario de los instrumentos tuitivos del Estado de derecho, especialmente en todo lo atinente a las conquistas sociales, ofrece un flanco directo por el que atacar. En otras palabras, hay que derrotar a Vox por tierra, mar y aire.


Metiendo Bulla

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