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miércoles. 01.02.2023

El efecto Gamonal

Lo que está ocurriendo en Gamonal ha despertado el miedo en el gobierno de Mariano Rajoy y en el partido ultraconservador español...

Dicen que los animales detectan el miedo. No sé si esto será verdad o una leyenda urbana más sobre los comportamientos de la fauna. Lo que sí sé es que si esta afirmación es cierta tenemos un ejemplo muy claro con lo ocurrido en el barrio de Gamonal de Burgos en los últimos días. El ser humano es un animal más, un mamífero que se diferencia del resto de la fauna por su capacidad de tomar decisiones, por su capacidad de pensar de manera racional y sin dejarse llevar por sus instintos. Por ello, lo que está ocurriendo en Gamonal ha despertado el miedo en el gobierno de Mariano Rajoy y en el partido ultraconservador español.

La falta de espíritu movilizador y reivindicativo del ciudadano español hacía que el PP se sintiera cómodo con los atentados perpetrados contra la ciudadanía. Desde Génova pensaban que todos esos atentados contra derechos y libertades iban a ser rechazados por el pueblo con cuatro manifestaciones y tres gritos. Por eso han seguido apretando, por eso han continuado legislando en contra de los intereses de los ciudadanos a los que, en teoría, deberían servir. La coartada sobre la que se asienta la justificación de que no han tenido más remedio que hacer lo que están haciendo porque la crisis económica es muy grave ya no tiene sentido ni sustento. Pero esa falta de iniciativa reivindicativa les hacía sentirse seguros de que, hicieran lo que hicieran desde el gobierno, el pueblo no se iba a rebelar, no iban a tener una oposición firme en la calle.

Desde el extranjero se ve extraño que en un país con un cuarto de la población desempleada, con unas empresas que se aprovechan de las medidas del gobierno y del miedo a perder el empleo para crear esclavos o trabajadores sin derechos y con trabajos precarios, con unos gobernantes envueltos en escándalos de corrupción, con un gobierno absolutamente centrado en beneficiar a las élites y los poderes tradicionales, con un presidente de gobierno que está permitiendo que por lo menos el 10% de la población esté en situación de pobreza extrema, no se hubiera producido ya una rebelión popular o que las calles de este país estén solo ocupadas por pequeñas manifestaciones. Ni siquiera hubo un levantamiento del pueblo cuando en julio de 2011 Mariano Rajoy hizo pública su estrategia de desmantelamiento del Estado del Bienestar y de ataque a los derechos de los españoles.

El pueblo español es un pueblo acomodaticio. Está acostumbrado a callarse y a no enfrentarse a los abusos de los malos gobernantes que históricamente ha tenido. Sin embargo, en los días pasados ha ocurrido algo que puede despertarle: el levantamiento de los ciudadanos de un barrio de Burgos en defensa de su barrio y de la dignidad obrera ante un atropello monumental por parte de un alcalde ególatra vendido a los intereses urbanísticos de un constructor que ya fue condenado por corrupción. Este hecho el Partido Popular no puede permitirlo. No puede permitir que los ciudadanos de este país salgan a la calle a hacer algo más que sacar la pancartita y dar cuatro voces, porque eso tiene el peligro del contagio y de abrirle los ojos a muchos de los que hasta ahora han conformado esa tan valorada «mayoría silenciosa».

El Efecto Gamonal empieza a llamarse. Gamonal, un barrio humilde de una de las capitales más conservadoras de España, va a ser la chispa que prenda la gasolina que el propio Mariano Rajoy y su Gobierno impregnaron las calles al realizar unas políticas que van en contra de los ciudadanos y en favor de los datos macroeconómicos y de la aquiescencia de organismos supranacionales o de la Comisión Europea. Es paradójico el hecho de que la chispa se haya prendido en Burgos y no en otros lugares con mayor tradición de protesta. Muy paradójico pero también muy significativo sobre el hartazgo al que el gobierno de Mariano Rajoy está llevando a los ciudadanos. Más paro, más desigualdad, más pobreza, más hambre, más beneficios para las grandes empresas, más PYMES cerradas, destrucción de derechos y derogación de libertades, derogación de los derechos de la mujer, utilización de los derechos de los españoles como nichos de negocio para empresas afines al PP y un largo etc., son los éxitos del Partido Popular. Es decir, que los éxitos de Rajoy son las desgracias de los ciudadanos; es decir, que el modus operandi del gobierno ultraconservador español es dar la espalda a las reivindicaciones del pueblo en favor de una mejora de los datos macroeconómicos que sólo beneficia a los mercados y los poderosos. Ante este panorama, ¿no es normal que los ciudadanos se rebelen?

El espíritu de las protestas de Gamonal no se encuentra en la construcción de un bulevar o de un parking. Nadie lucha por un parking, del mismo modo en que hace años alguien dijo que nadie provocaba una revolución por una piscina. Ese bulevar o ese parking es la punta del iceberg ya que los propios vecinos son los que reclaman que en vez de gastar millones de euros en una obra que va a empeorar las condiciones de los vecinos, se invierta ese dinero en las verdaderas necesidades del barrio, necesidades que, casualmente, son las mismas que pide el resto de España.

Gamonal debe ser el inicio. Gamonal es el camino a seguir. Ya hemos visto que la movilización ciudadana da mucho miedo al Partido Popular, por eso ensalzan a aquellos que se quedan en casa en vez de protestar, por eso utilizan a sus órganos de propaganda y sus mamporreros mediáticos para desautorizar con mentiras cualquier conato de movilización popular. Lo hemos visto con los que defienden la educación pública, con los que se enfrentan al PP por la defensa de la sanidad pública, con los funcionarios, con los investigadores, con los sindicatos, con… bueno con todos y cada uno de los ciudadanos que salimos a la calle para que todo el mundo nos oiga, para que todo el mundo se dé cuenta de que la imagen de España que da Rajoy cuando va a rendir pleitesía a Obama es falsa, que los datos económicos que da el gobierno son falsos, que la recuperación que ahora se ha convertido en el mantra de los argumentarios impuestos por la dirección del PP a sus militantes y dirigentes es falsa. Todo lo que se refiere a este gobierno es falso y los ciudadanos ya estamos hartos. Gamonal es el comienzo de mostrar al mundo ese hartazgo, tal y como lo llevan haciendo desde las mareas. Hay quien dice que el uso de la violencia desautoriza la protesta. Yo no estoy de acuerdo, como tampoco lo estoy con el uso exhaustivo de aquélla como forma de protesta. Pero esta violencia light se ha producido en Gamonal y en las protestas de Madrid está justificada. Nadie usa armas, nadie ataca la vida de los demás, porque unos contenedores ardiendo no es violencia, no es terrorismo. Es un modo de aderezar el miedo que tienen desde la ultraderecha que representa el PP a la reacción de la calle. El hartazgo puede derivar en quemar contenedores, papeleras o en montar barricadas. Es una reacción lógica. Pero bien valen unos contenedores ardiendo si con ello se consiguen frenar los atropellos a los ciudadanos.

La respuesta a la movilización del Partido Popular de Mariano Rajoy la hemos visto reflejada hoy en el Ayuntamiento de Burgos. Tienen a un barrio y a España entera en contra del proyecto urbanístico que fue la chispa que encendió la reivindicación, y votan a favor de continuar con las obras sin negociar con los vecinos. Estilo de la derecha. Hacer lo que les da la gana para favorecer sus intereses y los de los sectores que los favorecen de espaldas al pueblo y a las verdaderas necesidades del pueblo. La otra respuesta surgió ayer en las redes sociales con un comunicado del PP a sus alcaldes y militantes para defender la actuación del alcalde de Burgos y la obra en Gamonal. Corrió como la pólvora un documento interno que luego resultó ser falso. Sin embargo, las barbaridades y ataques a los ciudadanos que se veían plasmados en dicho documento eran tan reales y la posibilidad de que saliera de Génova 13 era tan alta que a nadie le extrañó. En este documento falso se alababa la docilidad del pueblo español, docilidad de la que el PP se congratulaba.

Sin embargo, la lucha continúa. Gamonal resiste y el pueblo español está con ellos. Por eso la resistencia de Gamonal es la oportunidad que se estaba esperando para poder llevar a cabo una serie de protestas que terminen de encender la mecha de la indignación, del hartazgo y que despierten a un pueblo que estaba dormido y que no debe permitir que sigan atropellando derechos y libertades en favor de intereses particulares o con la idea de imponer su ideología al resto. Con el PP nuestra democracia está en peligro. Con Mariano Rajoy nuestras libertades están en peligro. Con los ultraconservadores gobernando vamos camino hacia un escenario de pobreza extrema y de grandes beneficios para los sectores que apoyan al Partido Popular porque gobiernan para ellos y no para los ciudadanos. Gamonal nos está mostrando el camino. Debemos cogernos de la mano y seguirlo porque será el único modo de terminar con los abusos de la derecha. El Efecto Gamonal debe contagiarse a toda España, ¿aprovecharán los ciudadanos esta oportunidad? Ojalá que sí.

El efecto Gamonal