jueves. 25.07.2024

Carta abierta a Elena Valenciano

Ha llegado el momento de demostrar desde Europa que los socialistas somos la solución a los problemas...

Estimada Elena:

El motivo de esta epístola viene determinado por la necesidad de plantearle algunos aspectos importantes de lo que muchos ciudadanos esperamos de usted y del Partido Socialista Europeo tras la presumible victoria en las Elecciones Europeas del mes de mayo. Hablo de presumible victoria porque es inconcebible otro resultado tras los destrozos que está provocando la derecha europea en las vidas de tantos millones de personas. No creo que haya tanta idiotez como para que los ciudadanos sigan depositando su confianza en quienes les han destrozado la vida.

Somos millones los ciudadanos que esperamos que se retorne al modelo social, al modelo político que priorice la realidad a los datos de la macroeconomía que solo benefician a quienes están dentro de los órganos y de las élites que sacan tajada de las mejoras macroeconómicas dando la espalda de forma obscena a las verdaderas necesidades de las clases trabajadoras o de las clases medias. No es de recibo que las instituciones europeas le hayan dado la espalda a la realidad del día a día para optimizar la realidad de las élites. Necesitamos dirigentes que hagan las reformas económicas necesarias para conseguir la prosperidad partiendo de la economía real y no de la economía especulativa de los mercados. Es necesario frenarles desde las instituciones europeas, tanto económicas como políticas. Esto solo se puede lograr desde una Comisión Europea de izquierdas porque la derecha (Partido Popular Europeo o Partido Liberal Europeo) ya nos ha mostrado cuáles son sus prioridades.

¿Qué es lo prioritario y qué es lo inútil? Lo necesario es que tras la victoria electoral de mayo Europa cambie para hacer ver a los ciudadanos que la UE no es el problema sino que es la solución, no como ocurre actualmente con la complicidad salvaje de la Comisión en la destrucción de la vida y las esperanzas de millones de personas en países como Grecia, Italia, Portugal o España. Es prioritario que la acción de Europa vaya hacia quienes tienen una mayor necesidad de disponer de políticas y de recursos para crecer, para cambiar los modelos productivos, para crear empleo sin necesidad de renunciar a derechos inalienables, derechos que la derecha está alienando con la coartada de la crisis económica, crisis que, por cierto, fue originada en esos mercados de los que la actual Comisión es cómplice. Tras la unificación alemana los esfuerzos de Europa se centraron precisamente en que Alemania no cayera. Ahora es el momento en que la UE no puede permitir que el sur de Europa caiga con la misma intensidad con que defendió a la república germana. Eso sólo lo puede conseguir una mayoría progresista. Eso sólo lo puede conseguir usted y el programa que defiende.

El pasado fin de semana el compañero Martin Schulz afirmó en Madrid algo que es fundamental que se tenga como un mantra, como un mandamiento: «¿Nos abandonaron los votantes o nosotros abandonamos a los votantes?». Me gustaría pensar que se ha aprendido la lección. Me encantaría estar seguro de que el Partido Socialista no va a volver a tener recaídas ideológicas que difieran de la verdadera esencia del pensamiento progresista, tal y como ha ocurrido en muchas ocasiones y que ha provocado que nuestra gente se haya decantado por otras opciones que nada tienen que ver con lo que esperan de sus políticos. Este hecho se ha repetido tantas veces que se hace sustancial el aprendizaje del pasado para no volver a caer en las consecuencias. No me estoy refiriendo sólo a un tema estadístico o de estadística electoral, sino que me estoy refiriendo a las verdaderas consecuencias de ese abandono que en ocasiones el socialismo ha hecho de sus obligaciones morales con los ciudadanos al adoptar medidas propias de la derecha. ¿Nos hemos dado ya cuenta de que esto es intolerable? ¿Nos hemos dado cuenta de que el verdadero camino está precisamente marcado por el socialismo? Querida Elena, solo espero que sea así.

Ha llegado el tiempo de anteponer lo real a la irrealidad de la macroeconomía. Ha llegado la hora de que los socialistas desde Europa generen la prosperidad basada en las personas porque esa prosperidad de los ciudadanos al final repercutirá directamente en los datos de los mercados, en los resultados de los países a la hora de enfrentarse a los mercados para lograr financiación. Un país, una UE, donde los ciudadanos disponen de rentas, de trabajo digno, será igual de fiable de cara a los mercados, o quizás más, que si están condicionados por las políticas de austeridad.

Ha llegado el tiempo de la inversión en el capital humano y de desterrar la generación de beneficios que no calan en la economía real. Ha llegado el tiempo en que desde el Partido Socialista se inicien políticas que prioricen el Estado del Bienestar por encima del Estado Neoliberal. ¿Lo vamos a hacer así? Yo tengo esperanza en que así va a ser porque ya hemos cometido demasiados errores. El crecimiento de los populismos de ultraderecha hace imprescindible ese giro por parte de quienes vais a gobernar. La derecha no se siente incómoda con esta situación ya que el caladero de votos que se van hacia estas nuevas opciones no es el suyo sino el nuestro, y eso es muy grave. Debemos recuperar la confianza con la apuesta hacia la Europa Social.

No nos podemos permitir otra cosa más que plantear un discurso duro con la austeridad, pero un discurso acompañado por hechos, un discurso acompañado del anuncio de medidas que acaben con la deriva austericida de la actual UE, medidas a tomar de manera inmediata como la creación de fondos de ayuda al crecimiento, de creación activa de empleo, de incentivación a la relocalización de las empresas, fondos, que no líneas de crédito.

Ha llegado el momento de demostrar desde Europa que los socialistas somos la solución a tantos problemas derivados de las políticas de la derecha. Ha llegado el momento en que las políticas de progreso tienen que demostrar que están muy por encima de las neoliberales. En este tiempo de pre-campaña has despertado la esperanza en mucha gente con el discurso cercano a los problemas reales del pueblo. Sólo te pido una cosa: una vez alcanzado el poder, no rompas esa esperanza. Estoy convencido de que va a ser así y que la esperanza se va a convertir en realidad.

Carta abierta a Elena Valenciano