lunes 27/9/21

Entre Ayuso y Marlaska, ni comunismo, ni libertad, solo odio

mitin vox mostoles
Mitin de Vox en Móstoles.

Móstoles, domingo soleado, terrazas abiertas como no podía ser de otra manera, ¿libertad?, mis cojones.

Mas de 60 policías antidisturbios enviados por Marlaska en unas 8 furgonetas, durante la mañana del domingo retenían ilegalmente a aproximadamente 50 personas, de distintas edades, desde menores de edad, hasta pensionistas. El motivo, “seguridad policial”, decían los de la UIP, el responsable del dispositivo policial a pesar de haberse solicitado su presencia para dialogar sobre el asunto, no se presentó en ningún momento en el lugar de los hechos, o al menos no apareció tras las reiteradas peticiones de varios de los retenidos de que se acercase.

Voy a volver a insistir en que las retenciones son ILEGALES. Patricia Simón, en un artículo en 2018 para “La Marea”, redactaba, “en la sentencia del Constitucional de 1986, refrendada por otra de 1993, se tildaba la ‘retención’ de “indebida restricción” de la libertad recogida en la Constitución de 1978 y “que no es constitucionalmente tolerable que situaciones efectivas de privación de libertad queden sustraídas a la protección que a la libertad dispensa la Constitución». Y añadía: «La detención no es una decisión que se adopte en el curso de un procedimiento, sino una pura situación fáctica, sin que puedan encontrarse zonas intermedias entre detención y libertad»”.

Por lo tanto, y haciendo uso de la poca ley que nos beneficia a los ciudadanos de a pie, repito, LAS RETENCIONES SON ILEGALES.

Volvamos al principio, unas 50 personas congregadas en un parque público, ni son registradas, ni son identificadas, pero son retenidas, a unos 250 metros un mitin político, no haré propaganda, pueden imaginarse de quién. Al parecer estas 50 personas retenidas éramos una amenaza pública, esta conclusión es extraída por el atuendo, vestimenta o corte de pelo, por delante de nuestras narices, desfilaban mocasines, fachalecos y gatos muertos por peinados, sin que nadie les retuviese, por el contrario, se les permitía el libre uso de la vía pública sin solicitárseles ningún tipo de documentación, imagino que el salvoconducto era la pulsera con la bandera de España.

En las calles aledañas al Parque Huertas, se identificaban sin motivo alguno a más personas, y por la fuerza, sin advertirles en ningún momento de delito cometido, de haber cometido alguna infracción, se les desplazaba al corral improvisado por decenas de cascos, rodilleras y porras.

Se nos negaba salir, pero se ampliaba el número de personas allí retenidas sin ampliar de ningún modo el espacio dedicado a ello, imposibilitándonos en todo momento mantener la distancia social, entiendo que los uniformados desconocen esa norma, no puedo pedir mucho de quienes al solicitarme la documentación ni siquiera conocen que la aplicación de la DGT es oficial y totalmente válida, por lo que llevar por obligación el DNI de plástico encima pasó hace tiempo a la historia.

El motivo era claro, dejar que el mitin del nodo se diera con total tranquilidad y que no se repitieran las escenas de Vallekas, en donde la persona que difunde odio e insultos racistas continuados, rompiera el cordón policial para increpar a ciudadanos pacíficos, o que sus vasallos tiraran piedras con total impunidad desde el interior del cordón policial a la gente del barrio, vamos que entiendo que realmente “nos estaban protegiendo”, cosa que en ningún momento habíamos solicitado.

Hasta el punto de negar a una persona con discapacidad y en silla de ruedas acercarse a una tienda a comprar agua, hasta para eso había que “negociar”, por supuesto con intensas amenazas de los uniformados, para el recuerdo, la imagen de ese hombre en silla de ruedas portando un megáfono con el Bella Ciao a todo volumen paseándose por el parque, hasta que colmada su paciencia decide de nuevo cruzar el cordón policial, y unirse de nuevo a sus convecinos.

En la esquina opuesta al mitin, otro grupo de ciudadanos con trajes EPI,s montaban un cordón de cuarentena al odio, al racismo, a la homofobia, a los vagos chiringuiteros de mamandurrias, ningún incidente grave, ninguna agresión en ninguno de los dos puntos, ninguna intervención policial era necesaria, el odio lo habían aislado en el centro de mi municipio para que soltara sus soflamas antiguas libremente y con total tranquilidad, perro no come perro.

No podemos consentir que sigan avanzando, porque su libertad es nuestra retención, su libertad en nuestra agonía, su libertad es la del 36

Transcurridas dos horas y media, y ya un poco hartos de la situación, con la recomendación de un abogado, entendemos que hay que interponer una denuncia, pero no nos dejaban salir de allí, así que de nuevo el último reducto de “La Nueve”, con “A Galopar” de Paco Ibáñez en su megáfono, se acerca al cerco policial y lo cruza, nadie le dice nada, cuando me dispongo a hacer lo propio, me dicen que no puedo, me preguntan, ¿es que no puede irse el solo?, acojonante, la libertad de Ayuso con la connivencia de la policía de Marlaska para proteger a los del 36, pretender impedir que me aleje de la retención con mi padre, respuesta, “puede, pero no me da la gana, si tiene algún inconveniente, deténgame”, lo siguiente, lo de la APP de la DGT Oficial, ignorancia uniformada pretendiendo dar clases de legislación, supongo que ese era de los que protestaban por el examen de ortografía, hubo que deletrearle el nombre, conocer al médico que más vidas ha salvado de la historia gracias a la vacuna de la viruela, mucho para el del casco.

A escasos 25 metros, los Juzgados de Móstoles, entramos y formulamos la denuncia pertinente, la magistrada de guardia trasmite a la funcionaria de turno que estamos retenidos ilegalmente, lo está viendo por la ventana, pero en ningún momento actúa, la justicia conocedora de la situación se pone de perfil, ni nos los da por escrito ni se pone en contacto con el responsable del dispositivo, solución, coger todas las demandas en blanco posible, volver al redil, repartirlas entre los allí retenidos y que, uno a uno se dispongan a denunciar libremente, tal y como nos había anunciado la jueza de guardia, de nuevo nos impiden franquear de salida el cordón a pesar de advertirles que nos lo ha dicho la magistrada, nos entretienen 5 minutos en discusiones inertes, y, ¡¡¡tachán!!!!, termina el mitin del 36, se dan la vuelta como si nada y desaparecen. Aprendida la lección, y viendo que ahora sí podíamos disfrutar de nuestra libertad como ciudadanos, la multitud allí retenida por la puta cara durante más de dos horas se acercó a los Juzgados en donde se presentaron todas las denuncias pertinentes.

Ahora que conocen la libertad de Ayuso y Marlaska, espero que entiendan la necesidad de que hable la mayoría el día 4 de mayo, de que no podemos consentir que campen a sus anchas difundiendo bulos, impregnando de racismo nuestros barrios mientras nos retienen, no podemos consentir que sigan avanzando, porque su libertad es nuestra retención, su libertad en nuestra agonía, su libertad es la del 36.

Entre Ayuso y Marlaska, ni comunismo, ni libertad, solo odio