sábado 30.05.2020

Las emociones en mediación

Los expertos en negociación aseguran que es prioritario reconocer el estado emocional en que nos encontramos antes de tomar una decisión importante. Las emociones son el resultado de cómo evalúa nuestro organismo el entorno. Son respuestas de nuestro cuerpo

Hoy en día se antoja fundamental dominar la llamada “inteligencia emocional” y con ello establecer un importante “banco de gimnasia” para nuestras emociones.

Cuando hablamos de las emociones, nos referimos a los estados afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva ante las situaciones que nos acontecen de origen innato, influidos por la experiencia que estamos viviendo y que además si se trata de un conflicto con mas razón afloran en su mayor intensidad. Las emociones tienen la función de adaptarnos a lo que nos rodea a lo que vemos, a lo que oímos, en definitiva, a lo que sentimos. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente muchas veces, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras según los expertos de psico-activa.

En las personas una emoción produce un conjunto de cogniciones, pensamientos y actitudes sobre los que nos rodea, lo que acurre, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación. Si esto es asi, las emociones se antojan fundamentales conocerlas, “atravesarlas” en nuestra formación como mediadores

Motivaciones, deseos, necesidades e incluso objetivos forman parte del destino de nuestras emociones. Ello nos ilumina en las posiciones, intereses y necesidades que tanto tenemos que atender en las personas, aunque siempre exista una parte de sorpresa en las mismas

Cada persona experimenta una emoción de forma distinta, especial, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Incluso me atrevería mas… “las emociones van por barrios” según las distintas situaciones vividas y o adquiridas en tu entorno y en tu educación y ni que decir tiene que si unimos la emoción a la situación de conflictos que se viva, las reacciones y situaciones pueden ser totalmente diversas.

En este breve ensayo me gustaría reflexionar sobre las emociones que consideraríamos básicas, establecidas en 6 categorías.

  • EL MIEDO: Supone la anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. Ante esta situación y ese estado de alarma, el ser humano, segun nos indica el experto Josemi Valle, manifiesta tres espontáneas respuestas: la huida, el ataque o la quietud tres situaciones muy distintas que pueden marcar el devenir de  una negociación
  • LA SORPRESA: Supone un sobresalto, asombro, desconcierto en la persona. Normalmente es muy transitoria y nos puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa. Lo inesperado, lo imprevisible, el imponderable, captan poderosamente nuestra atención y destinan nuestra energía para orientarnos y reflexionar sobre su aparición. Con la sorpresa comienzan las predicciones futuras que nos desconciertan al estar hablando de futuro.
  • EL ENFADO O LA IRA: Supone en nuestro cuerpo una reacción de rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad. Nos convertimos en agresivos y por tanto con la ira, intentaremos en todo caso imponer, sacar nuestro poder, quizás por ello sea una de las peores emociones que se pueden vivir en una negociación y que muchas veces lleva al traste de las mismas.
  • La AVERSIÓN: Disgusto, situación de asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión. Dificilmente podremos encontrar la asertividad cuando emerge la aversión y sobre todo el reconocimiento al otro.  
  • LA ALEGRÍA: Felicidad, Diversión, euforia, gratificación, estamos contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad. Sirve para disfrutar del presente, crecer y desarrollarse. Para que fluya la alegría, y por extensión la felicidad, lo importante no es tener buenos deseos, sino hacernos de un buen repertorio de proyectos que marquen nuestro futuro 
  • LA TRISTEZA: Situación de Pena, soledad, pesimismo. Nos puede llevar a la depresión. La tristeza motiva a las personas a alterar sus circunstancias buscando ante todo poder  manipular su estado de ánimo. Existe muchas reflexiones  en torno a la tristeza, y sobre todo como influye en una negociación ante un conflicto, pero lo más relevante, es que un exceso de tristeza provoca quietud, irresolución y más que nada puede nublar nuestro verdadero interés en la gestión del conflicto que nos encontremos

Cada emoción tiene una función… ¿te atreves a profundizar?...  

Una vez analizadas las mismas, sería de enorme interés en mediación, adecuarlas a lo que llamamos conflicto, bien entendido que este se manifiesta de formas muy diferentes: una pugna u oposición a una postura; una pelea por algún tema en el que podemos decir que el resultado es incierto; una situación que podríamos decir es desgraciada y en el que las partes no encuentra la salida…

No debemos olvidar de igual forma, lo que vengo a llamar cdesde hace tiempo, la “radiografia del conflicto”, que situará la emoción en un entorno de Poder, Percepciones, Intereses, Necesidades, Valores, Principios; todos ellos son elementos que situan a la emoción en el panorama del conflicto, de ahí la enorme importancia de gestionar de forma correcta las emociones que surjan porque una mala gestión de la misma, nos puede llevar a lo que llamamos “carga emocional”.

No podemos cambiar nuestra manera de ser. Es decir, sentir enfado, tristeza, miedo, pero sí podemos cambiar nuestra reacción ante estos impulsos para no llegar a situaciones de carga emocional. ¿Cómo?, pues deberíamos utilizar la técnica del “semáforo”.

Esta técnica, haciendo un símil de la señal de tráfico luminosa, si nos vemos en una situación de alerta ROJA, debemos serenarnos, detenernos y sobre todo poder pensar antes de actuar para no vernos muy afectado

Si consideramos que la situación no es tan grave, pero debemos estar prevenidos, tendríamos la luz amarilla. En este caso debemos expresar el problema como lo sentimos y sobre todo poder valorar varias soluciones alternativas, proponiéndonos un objetivo positivo..

Por último si consideramos nuestro semáforo emocional con luz verde, podríamos actuar, negociar, dialogar como pensemos y intentando conseguir lo que pensamos

Los expertos en negociación aseguran que es prioritario reconocer el estado emocional en que nos encontramos antes de tomar una decisión importante. Las emociones son el resultado de cómo evalúa nuestro organismo el entorno. Son respuestas de nuestro cuerpo.  

Las emociones en mediación