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martes 17/5/22

Moción de censura

La moción perjudica especialmente a Pedro Sánchez, por cierto el único candidato que se había pronunciado a favor de llegar a acuerdos con PODEMOS, que ha tenido que hacer equilibrios entre su rechazo a la moción y la petición de dimisión de Rajoy

La trayectoria gubernamental de Mariano Rajoy, tanto en esta legislatura, como en la anterior, dan motivos más que suficientes para no seguir ni un minuto más dirigiendo la política de nuestro país. Aunque también hay que asumir que la repetición del gobierno del PP es fruto, del voto de una parte del electorado y del respaldo de Ciudadanos, pero también de la incapacidad de la izquierda para lograr una mayoría alternativa, tras las elecciones de diciembre del 2015 y de junio del 2016.

Cuando el líder de PODEMOS anuncia la presentación de la moción de censura, sin duda conecta con el sentimiento de mucha gente. Sin embargo lo que más se ha destacado a raíz de su anuncio, han sido las criticas casi generalizadas de los partidos políticos y de los medios de comunicación, tachándola en el peor de los casos como un espectáculo circense y en el mejor como algo inoportuno en estos momentos. A este respecto Pablo Iglesias y su equipo deberían tener muy presente que algunos de sus comportamientos de estos últimos meses en el Congreso de los Diputados y en la calle, no ayudan mucho a dar una imagen de seriedad y credibilidad, a quien pretende forjar una alternativa a Rajoy.

Porque la moción de censura que contempla nuestra Constitución es una moción “constructiva”, que pretende sustituir al gobierno existente por una nueva mayoría parlamentaria y por ello debe ofrecer un programa y un candidato presidencial; este instrumento constitucional, no busca la inestabilidad sino la estabilidad.

Aunque una cosa es lo que recoge la Constitución y otra muy distinta el uso que han hecho de ello, los dos grandes partidos políticos de nuestro país.

En 1980, en medio de una grave y peligrosa crisis política y económica y de un creciente proceso de descomposición de la UCD, el PSOE presentó una moción de censura, que no tenía ninguna posibilidad de prosperar (salvo que la hubiera votado toda la oposición y parte de los diputados de UCD), y su única finalidad era debilitar a Adolfo Suarez y ahondar las tensiones en su partido. No era una moción “constructiva” y la perdió. En 1987, Alianza Popular hizo lo mismo, pero de forma mucho más aventurera, ya que el país estaba saliendo de la crisis y viviendo una etapa de crecimiento, con un gobierno que acumulaba éxitos en la modernización de España y en su integración en la Comunidad Europea. Hernández Mancha, protagonista de aquella moción, quiso sacar pecho y aparecer ante la opinión pública como el gran líder de la derecha; fracasó estrepitosamente, cavando su tumba política.

Curiosamente quienes hoy más critican la moción de censura de PODEMOS, en su pasado no han sido precisamente muy cuidadosos a la hora de utilizarla, así que no son los más adecuados para rasgarse las vestiduras.

Recordando ese pasado, sería una desgracia que la moción de censura se volviera en contra de PODEMOS y sirviera para reforzar al gobierno del PP. Y tal y como se ha anunciado, da la impresión de estar poco preparada y desde luego nada negociada.

Pablo Iglesias ha repetido su actuación del año pasado, cuando en el marco de las negociaciones para formar gobierno, echó un órdago al PSOE, con propuesta de ministerios incluida y se sentó a esperar la previsible contestación de los socialistas, que por su parte habían preferido la interlocución con Ciudadanos y relegar a PODEMOS a un segundo plano. Pablo pensaba que el fracaso de aquella frustrada negociación debilitaría más al PSOE y permitiría a PODEMOS adelantarlo en las inevitables nuevas elecciones. Ya conocemos los resultados. 

Ahora ha repetido el órdago, teoricamente bien diseñado: con la moción conecta con una parte de la gente progresista harta del PP, incluidos votantes del PSOE; por otra coloca en una incómoda situación a los 3 candidatos socialistas, que centrados en los últimos meses en su lucha por el liderazgo, se han desmarcado de la moción con   excesivo énfasis, para no dar la impresión de que son compañeros de viaje de Pablo Iglesias; y por ultimo Pablo pretende situar a PODEMOS como el único que combate a fondo al PP. Por tanto aparentemente es una iniciativa perfecta.

La moción perjudica especialmente a Pedro Sánchez, por cierto el único candidato que se había pronunciado a favor de llegar a acuerdos con PODEMOS, que ha tenido que hacer equilibrios entre su rechazo a la moción y la petición de dimisión de Rajoy; pero también al conjunto de los socialistas les viene fatal la moción de censura en estos momentos, por ello la han rechazado algunos con cajas destempladas, acumulando otro elemento mas de hostilidad hacia PODEMOS. Y sin los socialistas y algunas otras fuerzas parlamentarias, la moción de censura se convierte en un fuego de artificio de 48 horas. 

Por ello el máximo líder de PODEMOS tenía que haber pensado en el medio plazo y no en el impacto mediático inmediato, que sin duda va a tener la moción. Esta moción de censura va a demostrar la soledad de PODEMOS en el Congreso, con tan solo el apoyo de ERC y Bildu, además de Compromis (que me figuro que tampoco estarán entusiasmados con la idea). Con esa soledad no se construye la mayoría que los progresistas necesitamos para desalojar las políticas de la derecha y desde luego el mandar a posteriori una carta a la gestora del PSOE, para que se sumen a su moción es un mero paripe. En definitiva, después de la moción de censura las posibilidades de acuerdo en la izquierda serán todavía un poco más difíciles. 

¿Merece la pena quemar la opción de la moción de censura, con los costes que ello va a tener para el futuro de la izquierda? ¿Compensa políticamente unas horas resaltando en el Congreso el malestar de amplios sectores de la izquierda denunciando al PP y después el vacío? ¿Esta tan seguro Pablo Iglesias de que va a ganar dialécticamente a un correoso Mariano Rajoy, que tiene ya algunas bazas en su mano con la recuperación económica y que va a utilizar a fondo la soledad parlamentaria de PODEMOS? Esperemos que la moción de censura, además de desunir más a la izquierda, no sea un boomerang que golpee a PODEMOS.  

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