Nuevatribuna

Laicidad y Ayuntamientos 'del cambio'

La construcción de un Estado laico desde la base municipal NO está en la agenda política, ni es una prioridad para los "Ayuntamientos del cambio

Hace 30 meses (mayo de 2015) que se constituyeron nuevos Ayuntamientos y se eligieron cientos de alcaldesas y alcaldes pertenecientes a partidos y coaliciones minoritarias, algunos de los cuales llegaban con denominaciones muy diversas y gracias al apoyo de otros grupos políticos (esencialmente del PSOE) alcanzaron el sillón de las alcaldías en cientos de municipios grandes y pequeños.

Un puñado de éstos, pertenecían a grandes municipios, como Cádiz, Santiago de Compostela, A Coruña, Zaragoza, Valencia, Barcelona o Madrid... A estas nuevas corporaciones municipales se les ha venido a denominar, coloquialmente como “Ayuntamientos o Ciudades del cambio” y, la verdad, generaron, en el verano de 2015, una enorme expectación e ilusión. Quizá no tanto como cuando se constituyeron los “Ayuntamientos Democráticos” en 1979, pero tras el 15M y la irrupción de (supuestas) novedosas y transparentes formas de hacer política, mucha gente confiaba, aunque también cansada de un largo bipartidismo, que comenzó a fraguarse en las elecciones municipales de 1995 y que fueron catastróficas para el centro izquierda y en donde se impuso una enorme involución en todos los terrenos del ámbito municipal.

En el ámbito de los colectivos y asociaciones laicistas y del librepensamiento también se generaron enormes expectativas de un posible cambio, para ganar complicidades con la laicidad y, en este caso, de apoyo a la construcción de un Estado laico, desde la base municipal, con la finalidad de ir rompiendo con una inercia institucional cripto-católica, heredera del nacional-catolicismo de la dictadura, en momentos favorables, con una sociedad muy secularizada que facilitaría ese cambio, aunque en los simbólico fuera más complejo (procesiones, romerías.. ) por viejas inercias, aunque este tema no era el más trascendente.

De ahí que EUROPA LAICA lanzara, casi inmediatamente, una propuesta de creación de una RED DE MUNICPIOS POR UN ESTADO LAICO. También, en paralelo, desde algunos partidos del centro izquierda se hicieron propuestas similares, como es el caso del PSOE y de Izquierda Unida, esencialmente. Enviando mensajes a sus respectivos grupos municipales, distribuidos por los más de ocho mil municipios de todo el Estado, con el fin de que se hicieran propuestas consensuadas, de mayor o menor calado, de cambio hacia una laicidad institucional, contando con una mayoría social y política.

Sin embargo, problemas organizativos internos, tanto en IU, como en el PSOE (en éste, de una gravedad importante) a lo largo de 2016 y parte de 2017, no consiguieron “llevar a buen puerto” estas propuestas internas.

La asociación Europa Laica estaba empeñada en conseguir que se creara dicha RED. Iniciativa que se presentó, inicialmente en Santiago de Compostela y posteriormente en Madrid, también -a través de los grupos territoriales- en diversas ciudades españolas. Y con una aparente buena acogida.

A lo largo de estos dos años, y con un enorme esfuerzo, se mantuvieron innumerables reuniones con alcaldes y alcaldesas, concejalías, grupos municipales... etc., con el fin de impulsar mociones y reglamentos para avanzar en una necesaria laicidad institucional del ámbito local, base de todo proyecto plural y democrático.

Sin embargo, hasta hoy, el balance es más bien pobre: Tan sólo una veintena de Ayuntamientos han aprobado en el Pleno, sumarse a la propuesta, pero todavía la RED no ha sido -oficialmente- creada por esos ayuntamientos, observándose una enorme pasividad y dejadez ante la cuestión de la laicidad. Es más, en algunos Ayuntamientos en donde se han aprobado mociones... los incumplimientos de esas mismas mociones han sido una constante. De esa veintena, casi la mitad pertenecen a grandes municipios de Asturias, como Gijón, Avilés u Oviedo... Ello posiblemente tiene una explicación: La secretaria de política municipal a nivel estatal del PSOE al inicio de esta Campaña era Adriana Lastra (de Asturias). Los otros municipios que se han sumado se reparten entre diversos territorios y, lo que es más preocupante, de los grandes “Ayuntamientos del cambio”, tan sólo hay dos: Santiago de Compostela y Valencia, que se sumaron en enero de 2017.

Hubiera sido muy importante, para el proyecto, sumar a los ayuntamientos de Madrid y Barcelona, pero, hasta la fecha, no ha podido ser. Y es más, en ambos casos, hoy por hoy, hay una cierta cerrazón ante esta posibilidad, a cambio tratan de “sortear” y “marear la perdiz” (en el caso de Madrid), propiciando proyectos de matiz multi-confesional o similar, al igual que hacen en otros ayuntamientos o como también lo están diseñando en territorios autonómicos o de nacionalidad, tanto a nivel ejecutivo, como legislativo, el caso más visible y avanzado es el de Catalunya.  

Es decir, se detecta, que -desde el ámbito político e institucional- se pretende avanzar más, hacia una especie de Estado multi-confesional que hacia un Estado laico, que consiste en un proyecto que plantea el conjunto de condiciones jurídico-políticas y socioeconómicas adecuadas para el pleno desarrollo de la libertad de conciencia, en coherencia con los Derechos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, especialmente lo relativo a la libertad, la igualdad y la no discriminación.

Pues este proyecto laicista, quienes gestionan -hoy- los “Ayuntamientos del cambioNO quieren llevarlo a cabo y, salvo algunas excepciones, mantienen casi las mismas inercias confesionales del pasado, es decir, siguen siendo cómplices (en mayor o menor medida) con los privilegios simbólicos, económicos, tributarios, patrimoniales, sociales, etc. de los que disfruta la Iglesia católica y, ahora, se les comienzan a conceder a otras religiones.

La conclusión es que la construcción de un Estado laico desde la base municipal NO está en la agenda política, ni es una prioridad para los "Ayuntamientos del cambio". 

Es muy posible que, en mayor o menor grado, hayan avanzado en otras cuestiones importantes, relacionadas con la política municipal y que afecta al aumento de la inversión en cuestiones sociales a, la rebaja de la deuda, a eliminar la corrupción, a impulsar una cierta democracia participativa, a re-municipalizando de servicios, etc. etc. Pero en laicidad o han “pasado de puntillas” o no han pasado.

Sólo faltan sólo 12 meses para que, de nuevo, se entre de lleno en la negociación y organización de candidaturas, elaboración de programas electorales, pactos...  y en plena campaña preelectoral... Y, por lo tanto, la cuestión de la laicidad se puede afirmar que ha quedado fuera de la agenda política municipal del este período 2015-19. (Ojalá y me equivoque y haya, al menos, un ligero impulso).

Si ello se confirma, NO habrá nada nuevo en esta materia. Es decir, en general y con algunos matices y pequeños gestos, las “Ciudades por el cambio han seguido la inercia cripto-confesional del pasado, añadiendo, en algunos casos, un nuevo y peligroso componente “multi...”

Esta situación ¿Será como consecuencia de viejos conceptos electoralistas? ¿O será porque las corporaciones religiosas se incrustan en toda estructura política, vieja o nueva, sin distinguir colores? ¿O será por una cierta desidia y/o desconocimiento de la importancia de los valores democráticos de esta cuestión?