sábado 31/10/20

Incapacidad adquirida mediante entrenamiento

Thorstein Veblen
Thorstein Veblen

Creo recordar que este concepto, el de la incapacidad adquirida mediante entrenamiento  aparece en la teoría de la clase ociosa de Thorstein Veblen, así es que muchas gracias señor Veblen por anticiparnos de manera conceptual una conducta de enorme recorrido en la actualidad de la política española, la actitud de la derecha. Más que de actitud habría que hablar de su desidia, porque lo más llamativo de su ejercicio es la falta del mismo, su nihilismo y su renuncia a entrar en nada que no esté relacionado con Venezuela o con antesalas aeroporturarias. La sombra de Rajoy es alargada.

Pero la derecha española no se entera, está sobradamente incapacitada para ajustar sus reivindicaciones a la actualización del mundo gracias a su perfecto entrenamiento orientado a mantenerse alejada de nada que no sea una rememoración del pasado

El conglomerado de derechas, probablemente por vivir en un mundo diseñado para sí misma a lo largo de los últimos decenios, no tiene posición política ni propuesta social sobre las temáticas que ocupan a la sociedad española actual. No tiene visión alguna sobre la conformación territorial, excepto la fracasada del centralismo,esta vez sí, paleto. La gestión y organización de los flujos migratorios es una cuestión de concertinas y poco más. La educación y la sanidad no son sino nichos de negocio a explorar y explotar, la marcha de jóvenes de alta y baja cualificación o la recuperación de ese potencial es una particularidad del mercado de trabajo, el campo y su despoblamiento un perfecto escenario para hacerse selfies y autopublicidad. Europa queda muy lejos, id a ver que podéis conseguir de allí y olvidad cualquier compromiso, renunciad al desarrollo colectivo, seamos como brexiters, pero de pan y melón.

Si no hay de por medio alguna relación con las tradiciones más roñosas sea en materia de familia, sexo, religión o muerte, la derecha no tiene  nada que decir, nada que hacer, por eso se pasa la vida de gesto en gesto, ingrávida como pompa de jabón. Sólo es reconocible en secuencias en blanco y negro sobre temáticas superadas muchos años atrás. Por eso allá donde por azar ha conseguido cota de poder, retrotrae a tiempos pasados, a nostalgias pueriles, a descabellados deseos de que el tiempo se detenga en ese momento en que todo funcionaba tan bien, tan blanco, tan de misa. Es por esto por lo que siempre llegan 30 años tarde a todo, cuando el objeto de su ira se ha convertido en una práctica tan incontrovertible que ya hasta forma parte de sus ensoñaciones y anhelos, de que hasta ahí llego pero que esto pare ya. 

Su trabajada negligencia se ha convertido por ello en un concienzudo entrenamiento que está dando resultados olímpicos, van para medalla de oro de la nada y es una mala cosa, no porque se les necesite para empujar sino porque todo lastre va a retardar un proceso de evolución que es irreversible. La confianza de la derecha española en que el autoritarismo global acabe cuajando y otorgándole por ósmosis un lugar en el mundo es una apuesta a perdedor, demasiado arriesgado jugar todas las bazas a una sola carta, máxime cuando la jugada huele a farol. El autoritarismo no es más que la derivada desesperada del neoliberalismo por tratar de mantener un estatus quo que no se sostiene. El mercado per se no es la solución, única agarradera de la derecha a una realidad que se resiste a ser comprendida mediante el juego de la oferta y la demanda equilibrada por la fusta del precio.Ni la American Business Board ni en Davos se apuesta ya por la desregulación y el imperio del mercado como alternativa a los problemas del siglo XXI.

Pero la derecha española no se entera, está sobradamente incapacitada para ajustar sus reivindicaciones a la actualización del mundo gracias a su perfecto entrenamiento orientado a mantenerse alejada de nada que no sea una rememoración del pasado. Por eso su discurso remite a fantasías inexistentes como complots comunistas bolivarianos, dictaduras populares progresistas, adoctrinamientos reeducadores a lo Pol Pot, y sobre todo a interpretar al movimiento feminista como si fueran las revueltas estudiantiles de los años sesenta, mano dura, cierre de centros y todas a casita.

Falta por saber, y es importante que lo descubramos, si detrás de este esforzado entrenamiento se encuentra una moda pasajera, como si de fitness o runnig soportado por marcas comerciales se tratara, o si por el contrario proviene de un ADN ultracompetitivo, como si de Nadales del no hacer nada fuera la cosa.Porque si es lo primero, cuando decaiga la moda trumpo-bolsonera se apagarán. Si es lo segundo, entonces podemos decir que el siglo XIX con sus Cánovas y sus generalotes vigilantes siguen aquí.

Incapacidad adquirida mediante entrenamiento