sábado 07.12.2019

La zona de confort política.

Ignacio Aguado | Ciudadanos
Ignacio Aguado | Ciudadanos

Hace unos días, hemos visto la caída –anunciada- de Albert Rivera. Personalmente creo haber escrito unos cinco artículos relativos a esta situación y en diferentes tertulias en las que he coincidido con concejales o diputados/as de Ciudadanos-Madrid, les he transmitido que su error era no seguir siendo un partido bisagra –que la ciudadanía entendía como válido, como controlador de los dos clásicos partidos (PSOE y PP)- y, en este sentido, si perdían ese “crédito”, la ciudadanía les daría la espalda por pasar a ser innecesarios a los intereses del manejo o control-.

Así ha ocurrido y, este fin de semana, hemos asistido a la creación de una comisión gestora que, desoyendo la evidencia, sigue en su zona de confort y se olvida del debate interno –necesario en todo partido político- y lo que es peor, evidencia fatiga con pocos años de vida.

La única salida –desde mi punto de vista- es que Ciudadanos comience a pensar y reflexionar de manera seria en un cambio radical en su política de pactos. Recuperar su capacidad de partido bisagra, le daría crédito a la nueva dirección política. Si mantiene todo tal y como hasta ahora, no habrá cambio perceptible alguno en la ciudadanía, o lo que es lo mismo, será su caída definitiva al igual que le ocurrió a UPyD. Por tanto, o cambia o se terminó la fiesta.

La reflexión que quiero hacer en este artículo, está precisamente en el espacio de confort en el que caemos los partidos políticos, por una inercia que es muy difícil de corregir. En efecto, este espacio de confort tiene su origen en lo que he denominado burbuja, que impide en toda su extensión que la realidad entre en la vida de los partidos.

Hay antídotos para superar estas situaciones, pero claro, son como las medidas anticíclicas, que nadie quiere aplicarlas cuando las cosas van bien; aunque todos recurren a ellas cuando la situación se ha hecho insostenible.

Los llamados críticos de los partidos o sector crítico –que debe existir en toda organización para que ésta siga creciendo en ideas y valores- han de estar más presentes que nunca en la operación política, ya que ahí está la suma. Hago referencia a la crítica constructiva no destructiva, evidentemente.

Sin embargo, hacer esta diferencia, resulta muy complicado a los partidos políticos, precisamente por estar asentados en su zona de confort y en la burbuja que les impide ver la realidad (estoy seguro que Rivera hoy, piensa de manera distinta que hace un par de meses). Cualquier crítica, es entendida como destructiva y la única pretensión es acabar con ella, para seguir manteniendo el statu quo. Algunas direcciones regionales, incluso llaman a sus críticos “traidores”, lo que deja al descubierto –sin necesidad alguna- la fragilidad de su proyecto.

Ciudadanos debe entender que o cambia de postura o se acabó su paso por la política española. Entregar todo el poder allí donde esté el PP, les ha llevado a la más absoluta irrelevancia y lo que es un insulto a la ciudadanía es intentar explicar con razones este movimiento erróneo (por ejemplo, en Madrid, Ignacio Aguado vino a decir que Angel Gabilondo era un radical de izquierdas). Cuando hizo de bisagra con Madrid y Andalucía, creció en votos…a los hechos me remito.

Una vez superadas las elecciones generales, municipales, autonómicas y europeas, sólo falta que se conforme gobierno a nivel nacional, para entrar en una fase de gestión y trabajo por y para la ciudadanía; sin embargo, la situación de repetición electoral llevará a los partidos a nuevos congresos –nacionales y regionales- lo que supondrá verificar hasta dónde llega la zona de confort de los diferentes partidos.

La zona de confort política.