sábado 28/11/20

Tejido productivo, reparto y economía real en el Reino de España: plan de recuperación

La economía del estado español es muy débil ante la situación de crisis económica y de régimen que sufrimos, permítaseme la muletilla cierta, además de acelerada por la pandemia del Covid 19 y sus consecuencias mundiales.

La crisis capitalista internacional ya estaba entre nosotros antes. Pero las políticas económicas estatales y el carácter rentista y especulativo del capitalismo español han acelerado nuestra debilidad, hecho este provocado desde hace ya años. España excepto en alguna comarca concreta, carece de tejido productivo y su agricultura está abandonada y castigada, siendo un motor económico clave y la única que cuando vienen mal dadas genera empleo en todo el centro-sur del Reino de España. Las pymes y el pequeño comercio han sido masacrados en beneficio de las grandes superficies y las multinacionales. Nuestro Estado padece esta situación porque así lo han querido sus élites políticas y económicas locales y europeas y sus propios grandes empresarios. La deslocalización industrial comenzó de forma salvaje en la década de los setenta del siglo pasado iniciada por multitud de empresarios que trasladaron sus fábricas e inversiones fuera de España. No se olvide.

Posteriormente el ingreso de España en la Comunidad Europea la UE, supuso aceptar las directrices económicas de la Unión y sobre todo someterse al proyecto alemán de Europa. A cambio de obtener fondos para hacer autovías y fondos de desarrollo para comarcas deprimidas, España se vio obligada a destruir su industria pesada y su minería así como a replantear su agricultura. Comarcas industriales tradicionales, vieron cerrar sus astilleros y siderúrgicas en una operación llamada de reconversión industrial, en realidad destrucción industrial. Por tanto primero la industria textil y derivados, después la grandes sectores de la metalurgia e incluso la electrónica fueron cerrados a cambio de jubilaciones anticipadas (¿y luego qué?) y promesas de una reconversión que nunca llegó. Es cierto que esas industrias necesitaban una adecuación y modernización en muchos casos, pero eso es una cosa y destruirlas otra.

Sol y ladrillo no son la solución. Es más estos sectores han generado una corrupción política, social y económica terrible. Somos un estado de corruptores y corruptos y entre ellos anda el juego

La solución ya estaba pensada, el turismo sería el sustituto de la industria. Sobraban combativos metalúrgicos y combativas obreras del textil, hacían falta reconvertirlos como mucho en camareras y camareros. Incluso la solución para las comarcas agrícolas de montaña y de ganadería de montaña, era el turismo. España una gran taberna para los borrachos y borrachas de Europa o sus jubilados y jubiladas con sus países de origen con sus economías intocablemente productivas. Pero ya hace años algunas y algunos urbanistas y economistas, así como muchas personas con sentido común estamos advirtiendo, el turismo no mantiene un estado como el español. Las discotecas y los restaurantes no producen y si no vienen turistas por cualquier crisis todo se irá al garete, como ahora sucede y ya sucedió tras la crisis inicial de 2008. No se puede digitalizar un sistema productivo, si no tenemos sistema productivo. Hemos llegado a tal locura que una peluquería o una tienda de pescado congelado es considerada una innovación y la verdad, son muy necesarias ambas, pero sin personas con salarios dignos que necesiten ir a la arreglarse el aspecto o comprar langostinos congelados, todo decae.

Para acabar de arreglarlo la única industria además de algunas instalaciones químicas o de máquina herramienta en Euskadi por cierto muy buena y competitiva, la industria del automóvil y la construcción aeronáutica son las únicas punteras y ambas debido a la crisis mundial y a la pandemia covid, están en crisis muy aguda y al ser industrias de colonización de otros países como Japón, Francia o Alemania, ellos, sus industrias matrices antes garantizan el empleo a sus países de origen que en España. Luego… Andamos mal.

La primera cuestión que necesitamos es cambiar el paradigma económico. Es curioso como en este país que destruye alegremente su industria o ve en como medio de suicida indiferencia cierran ALCOA o NISSAN o peligra toda la industria aeronáutica de Sevilla, nadie, nadie exige al sector turístico una reconversión ¿Por qué no se puede transformar una gran discoteca en un taller de mascarillas o un taller de impresión de camisetas por ejemplo? El sector turístico y hostelero exige ayudas, ERTE para todo su personal, no pagar impuestos y eso que utiliza suelo de todas y todos en beneficio propio y encima es una de las patronales que peor paga y más precarizadas tiene sus plantillas.

Porqué la agricultura está tan abandonada en un estado privilegiado para tal actividad y no se apoya de verdad su desarrollo en lugar de aplicar unas subvenciones PAC que no benefician a la productividad sino a las hectáreas o ser importador de productos que se producen en España. Porqué la izquierda “oficial “no tienen claro de una vez que la intervención y planificación económica es imprescindible al objeto de proteger el empleo, los derechos sociales y laborales y a su vez la soberanía popular. La colaboración público-privada tan cacareada y la competitividad en demasiados casos no es sino apoyar el pelotazo, la especulación y la utilización de fondos públicos para negocios privados, muy privados y mientras se deteriora la sanidad, los cuidados o se gobierna contra las y los ciudadanos siempre a favor de las clases poseedoras. Eso que lo haga la derecha si puede y ya lucharemos y nos defenderemos.

Todo lo que se nos está haciendo sufrir y más que se nos va a hacer sufrir es fruto tanto de las políticas neoliberales y la contra-revolución conservadora de los ochenta del siglo pasado así como de la cobardía y traición de la llamada “izquierda” oficialista, de toda ella sin excepción.

Hay un grupo de personas en este país, desde Fuentes Quintana a Boyer, Solchaga, Rato, De Guindos o Calviño (Sus jefes por cierto son igualmente responsables) que han hecho mucho daño a las clases populares de España en beneficio de los bancos y grandes familias financieras y contratistas del estado a su vez conectadas con grandes negocios internacionales y los poderes políticos sistémicos, la corona y multitud de comisionistas e importadores.

Sol y ladrillo no son la solución. Es más estos sectores han generado una corrupción política, social y económica terrible. Somos un estado de corruptores y corruptos y entre ellos anda el juego.

Por tanto en los planes de relanzamiento económico que se nos presentan como un triunfo hay  que ver no a donde van las ayudas y prestamos UE, que también, sino que modelo económico queremos desarrollar y que apuestas hacer al objeto de repartir la riqueza, la dignidad y la vida buena. Cómo la nueva industria verde crea empleo en condiciones dignas y no acaba siendo una financiación de dinero público para lucro privado sin controles.

En esta situación se vuelve más necesaria que nunca la Banca Pública, sectores industriales públicos y crear empleo en sanidad pública, educación pública, administración pública, transporte público, la nacionalización de la energía eléctrica y decidido apoyo a la economía social y el cooperativismo agrícola, industrial y de servicios. Fabricar aquí los elementos necesarios, todos, para la transformación energética y los componentes electrónicos e informáticos. El hierro, el aluminio necesario…

Sin industria, nada que transformar y los que hay en abundancia no nos sirve y los hosteleros sepan que sin salarios dignos y empleo no hay clientes y que la crisis turística hace tiempo se barruntaba, que no solo es la Covid-19, hay más factores.

Hemos pues de vigilar ayudas y su utilidad y potenciar el sector público mucho más. 

Tejido productivo, reparto y economía real en el Reino de España: plan de recuperación