martes 27/10/20

Los fracasos del capitalismo y sus intentos de reforma. Hacia el socialismo

La doctrina neoliberal imperante hizo creer que Europa viviría del capitalismo financiero y sus servicios y el ocio no necesitaba producir, para eso ya estaban otros. Esta gran recesión será su herencia.

Los peores pronósticos se han cumplido. El problema ahora es que las soluciones que se busquen no sean otra vez la austeridad, las privatizaciones, rebajar las pensiones y más reformas laborales, es decir menos derechos sociales y sindicales que es lo único que el capitalismo propone para superar su propia crisis.

En el reino de España con una crisis de estado galopante acelerada por la corrupción detectada en la familia reinante, las derechas tratarán de culpabilizar al llamado gobierno de progreso plagado de incumplimientos, errático y cambiante debido a sus incongruencias y la personalidad de su presidente leal sobre todo consigo mismo y ahora con una corona, muy tocada con la que vive un idilio carente de principios. La cuestión en mi opinión es la ausencia gubernamental de un plan concreto. Una hoja de ruta firme sobre qué hacer con la crisis y como abordarla. De no hacerlo se le hace un gran favor a La derecha y que esta pueda afirmar que la debacle económica es española y no la realidad, internacional e incrementada por el pirómano Trump.

El covid 19 advertimos y advertí era la gasolina que daba más fuerza al incendio, pero no la causa inicial. El coronavirus escribimos, iba dañar más rápido la economía y arruinar sin paliativos al turismo. El turismo de masas que es la única industria potente en el reino de España gracias a la Unión Europea, afirmamos se hundiría y se ha hundido. Pero es que los rebrotes que ratifican la presencia de la pandemia con toda su fuerza y digna de los meses del confinamiento inicial, está contribuyendo más a hundir el turismo en un Estado que ha debilitado su sanidad pública y pone por delante los intereses de grupos discotequeros a la salud pública, con una población carente de socialización en civismo que prefiere una caña en una terraza a un centro de salud o exigir control sanitario. Las comunidades autónomas han demostrado que con su política de ocultar las noticias, negar lo evidente y no contratar sanitarios han terminado de hundir un turismo que ya comenzaba a dar signos de agotamiento y que demuestra no es solución a nada.

Con Gran Bretaña ya en recesión el problema de muchos turistas para visitar España a emborracharse y ensuciar no será el covid, serán el paro y las quiebras.

A esto habrá que añadir los cierres industriales en España (un país donde preocupa más que no abra un hostal que el cierre de Nissan), los comercios sin clientes y la aparición de un nuevo modelo de capitalismo y comercio basado en las ventas por internet y el teletrabajo que va a introducir todavía más precariedad que la que ya de por si trajo una reforma laboral que el actual gobierno no se atreve a derogar, posicionándose de hecho con la CEOE y el PP a cambio de poder colar alguna medida socioliberal como subsidios limitados y pequeñas ayudas a personas sin empleo. Que por cierto, no logran acabar con las colas del hambre.

La izquierda institucional carece a estas horas de un proyecto concreto y los presupuestos generales del estado están sin negociarse y con el ala ultra liberal del gobierno que controla la economía dando bandazos en busca de apoyos derechistas. Sería más honrado apostar por el modelo neoliberal claramente y reconocer su derrota. Solo la vuelta a las alianzas aunque sean coyunturales con la mayoría de la moción de censura puede encarrilar la situación.

En medio del desastre solo un sector, por cierto ¡¡incluso en Gran Bretaña!! Parece resistir algo el temporal y es la agricultura. Pero la agricultura sufre el dominio de grandes comercializadoras y grandes superficies e impone fruto de esa forma de explotación a sus trabajadoras y trabajadores tales condiciones de explotación y dureza que solo personas acostumbradas a las privaciones y los sacrificios pueden asumir y estas en su mayoría no son de origen español. La agricultura es por ahora el único sector estable de la economía española y a pesar de ello, sigue olvidada, ignorada y abandonada a su suerte y merced y cada vez más en manos de fondos buitre que no de agricultores, olvidados los criterios de soberanía alimentaria. En lugar de tener visión de cambio de paradigma económico incluso más realistas, se sigue pensando en los empleos que crean en Agosto un chiringuito o un discopub. La doctrina neoliberal imperante hizo creer que Europa viviría del capitalismo financiero y sus servicios y el ocio no necesitaba producir, para eso ya estaban otros. Esta gran recesión será su herencia.

La crisis económica es una demostración de que el capitalismo y el libre mercado no son la solución para la humanidad. De hecho el capitalismo al menos como lo conocemos está en fase crítica y solo en el caso español una izquierda institucional que se niega a serlo y en su lugar se debate entre el socioliberalismo monárquico y el populismo que refuerza las políticas de los poseedores con su antisocialismo, condenándonos a ser incapaces de construir alternativas económicas, pero también con pánico a impulsar un proceso constituyente en un mundo en crisis, recesión y caos en el que solo rige la ley del más fuerte.

Todo tiene solución y toda crisis es una oportunidad y esta solo favorecerá o bien para las fuerzas capitalistas que ya no necesitan de la democracia o bien para buscar el reparto y la igualdad, la tierra. La solución es política y la política.

El capitalismo no es reformable, se niega y lo impide bien comprando, bien imponiendo. Por eso es la hora de repensar el socialismo, de volver a ser socialistas. 

Los fracasos del capitalismo y sus intentos de reforma. Hacia el socialismo