lunes. 15.07.2024

Elecciones y la imperiosa necesidad de confluir

Hay mosaico de izquierdas, pero también hay mosaico generacional; mosaico urbano y rural.

En anteriores procesos electorales, escribí mucho argumentando la necesidad de la izquierda mosaico, la unidad de acción, la alianza de las fuerzas progresistas o la suma. Reconozco que tras varios chascos y tomaduras de pelo a la espalda, aprendí dos cuestiones, la primera que hay que tener fuerza y motivación, trabajando para la convergencia, pero ser cauto y tranquilo a la vez. Nada de nervios, nada de apresuramientos. Por otra parte al pertenecer a un partido socialista democrático y republicano, Alternativa Socialista, humilde, sin recursos y sin ningún apoyo “externo” del que otros (varios) si gozan, trabajando además en un universo hasta ahora casi exclusivo de personas -y lo digo con respeto y amistad-, procedentes de las diversas escuelas comunistas y a pasar de su evolución, desconfiadas y descreídas para con el socialismo y los socialistas, cuando no recelosas, nos obligó a ser tan insistentes y audaces, como humildes y leales, que no seguidistas, ni mucho menos sumisos. Había mucho que explicar y mucho que demostrar.

Para las personas de la escuela de pensamiento comunista que fundaron y crearon Podemos o que son mayoría en IU, el socialismo es el PSOE y la socialdemocracia es el PSOE. Claro, ni lo uno, ni lo otro, pero en esa tesitura, ellos se encuentran más cómodos pudiendo acaparar mejor en exclusiva el espacio de la izquierda –que es donde el electorado ubica a Podemos, digan lo que digan sus estrategas-  y por tanto que el socialismo democrático se reorganice en Alternativa Socialista (CLI-AS), es algo que hay que explicar constantemente. Este proceso no es exclusivo de España, pues en Alemania, Francia, Holanda y Grecia, se ha dado y todo bajo la inspiración del gran pionero Oskar Lafontaine. Por tanto la primera condición para que la convergencia, izquierda mosaico y lo común, en común o unidad popular se dé, es que además de comunistas, ecologistas y alternativos, estemos los socialistas o la unidad de las izquierdas no es real. Los socialistas democráticos, no somos el PSOE, ni tan solo el segmento del electorado sobre el que casi exclusivamente se puede dar el crecimiento electoral que posibilite la derrota del bipartidismo y el régimen. Por tanto algo o mucho, tenemos que decir los socialistas alternativos que no nos escondemos, no disimulamos, no nos hemos ido a casa o hemos decidido seguir la estela de una las personas claves en la historia del pensamiento y del movimiento obrero como fue Pablo Iglesias.

La segunda cuestión, es apostar de forma decidida por la convergencia y la unidad popular. El socialismo español, tuvo una larga tradición de unidad y convergencia con republicanos, anarcosindicalistas en diversas ocasiones y también con comunistas. Fue la fuerza mayoritaria del Frente Popular y socialistas fueron varios de los presidentes del Consejo de Ministros del Gobierno republicano, siempre en coalición o frente popular. Socialista, Don Juan Negrin, la última persona que intentó resistir al franquismo, junto a las fuerzas políticas y militares que apoyaron a la República hasta el final. Pero también el socialismo estuvo presente a través de varios partidos en la Junta Democrática o en la Plataforma Democrática y en la “Platajunta”. Toda esa tradición de unidad popular la truncó Felipe González.

Por eso entre otras cosas, tras intentos fallidos dentro y fuera del PSOE surge de forma federal, -pues hay antecedentes territoriales- Alternativa Socialista. Por eso acudimos convencidos a Suma y trabajamos con lealtad, hasta que el asunto se trastocó y por eso trabajamos y seguimos trabajando con la Izquierda Plural. Pero por eso también, donde fue posible apoyamos coaliciones de izquierdas y experiencias diversas como mareas o candidaturas de unidad popular o concurrimos en solitario donde las circunstancias, así nos obligaron a hacerlo. Porque humildes, sí, pero miedosos en absoluto. Por cierto con notables éxitos locales, junto con otras fuerzas socialistas fruto de la larga decepción del PSOE y la incapacidad de sus diversos aparatos.

Ahora, al igual que hicimos con Suma, estamos trabajando sin doblez en Ahora en Común o en experiencias locales y provinciales de Unidad Popular. Apostamos de forma clara y decidida por la unidad popular al objeto de derrotar al bipartidismo y construir un gobierno del pueblo y con el pueblo. Un Gobierno que frene la austeridad, recupere y defienda lo público, cree nuevos espacios públicos, al tiempo que convoca a una nueva Constitución, dado el agotamiento de la actual y el descrédito y la corrupción instalada en todos los defensores del status quo, la monarquía y el grueso de un texto ya inútil desde la aprobación de la reforma del artículo 135 de la ley fundamental.

Somos un partido. Los partidos juegan un papel fundamental en muchos aspectos. No somos anarquistas, los respetamos, pero somos socialistas y creemos en la organización política que hoy necesariamente debe tomar forma de auto-organización. Ciudanía activa sí. Clase, fundamental. La idea de la clase y de clase, no es solo una determinada estratificación socio-laboral, es una forma de entender la política, la economía, el mundo y el reparto de la riqueza, pero en nuestro caso con democracia y en democracia. Democracia es de lo que carecemos.

En ese sentido, ningún partido tiene el derecho a obligar a otros partidos que representan además ideas y tradiciones diferentes a desaparecer bajo su paraguas y a ser engullido incumpliendo la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su parte política y de derechos democráticos. Tampoco nadie tiene derecho a negar el mismo, a personas ciudadanas y trabajadoras organizadas y constantes en la lucha diaria, las reivindicaciones diarias y los sacrificios a que renuncie a sus siglas y su presencia. Por tanto se trata de encontrar el equilibrio que permita la convergencia y en ese aspecto Barcelona en Comú o diversas Mareas, son un claro ejemplo.

De hecho, lo gracioso es que en ocasiones el ataque a los partidos, surge de personas que militan en ellos. Luego basta ya de engañar o de rizar el rizo con tonterías y lugares comunes. Si de verdad creemos en la unidad de acción de las izquierdas y las fuerzas de progreso, vamos a dejarnos de cuentos, reconocer el mosaico de las izquierdas y la sociedad y trabajar urgentemente por construir el sujeto político común.

Hay mosaico de izquierdas, pero también hay mosaico generacional –por cierto con mayoría de electorado maduro-; mosaico urbano y rural. Mosaico entre grandes ciudades y sus áreas metropolitanas, mosaico entre provincias poco pobladas, pero numerosas, por lo tanto fundamentales y varias muy pobladas; mosaico entre varias realidades nacionales diferentes con lenguas diferentes y sensibilidades muy diferentes, mosaico de ideas.

Este mosaico debe estar construido y terminado antes del día 20 de Octubre. Desde Alternativa Socialista, como republicanas, ecosocialistas y socialistas democráticas vamos a trabajar con ilusión por juntarlo y acabarlo. Solo pedimos respeto mutuo y conocer la realidad. Pero advertimos, el mosaico no se construye separando sus piezas, creando pequeños mosaicos que además van a fraccionar el voto, ni rompiendo, ni insultando, ni despreciando a generaciones enteras, ni olvidando que las unidades populares siempre se han construido sobre las izquierdas y fuerzas progresistas y tal vez en el caso de España, es más positivo y posible el ejemplo del Chile de Salvador Allende, que el modelo Movimiento V República de Hugo Chávez. Y hablo de modelo político de organización, no de políticas o resultados.

Elecciones y la imperiosa necesidad de confluir