Martes 18.06.2019

El gran negocio y engaño de la deuda pública

Cada vez estoy más convencido de que a los gobiernos del PP, la deuda no les preocupa en absoluto...

En alguna ocasión he señalado con cierta sorna que solo se da cuenta de lo dificultoso que es el escribir, quien tiene esta saludable tarea. Además requiere valentía y coraje volcar tus reflexiones con tu nombre y apellidos en un periódico impreso o digital, sobre todo si son críticas, al quedar grabadas para siempre, circunstancia que no acontece si son palabras orales, ya que estas se las lleva el viento. La mayoría de los que replican en los blogs de los diferentes medios, suelen hacerlo en el anonimato, sin que escaseen los insultos, como suelen verse en las puertas de los WC.

Hecho este pequeño preámbulo, que tampoco me parece inoportuno, voy a tratar de reflejar algunos de mis pensamientos críticos, producto de mis reflexiones, experiencias y lecturas, sobre un tema clave en esta querida España nuestra, y que me preocupa extraordinariamente. Se trata de la deuda pública, aunque una parte no pequeña de ella como sabemos tiene un origen privado, y que nos está causando tanto sufrimiento a la gran mayoría de los ciudadanos y tantos beneficios a unos pocos. Este problema se subsanaría en gran parte, realizando una auditoría. Correa la hizo nada más llegar al poder en Ecuador en el 2007. O sea, Sr. Rajoy, que hay otras opciones diferentes a pagarla religiosamente. Nadie niega que haya que hacerlo, pero no, la que sea declarada ilegítima.

Hace ya tiempo que la cuestión de la deuda pública me generaba algunas dudas razonables, en relación al tratamiento que de ella las élites políticas, económicas, mediáticas y académicas nos presentan y lo siguen haciendo sobre su origen y su tratamiento. Estas dudas me las resolvieron algunas lecturas, de las que pasó a comentar a continuación.

En la librería zaragozana Cálamo se puede encontrar y disfrutar de un elenco bibliográfico muy variado, especialmente de ciencias sociales: filosofía, historia, sociología…. Todo aquel ocupado y preocupado por la res publica que la visite, sabe que caerá irremisiblemente en la tentación de comprar algún libro. Así me ocurrió a mí. Uno de los que obviamente nada más verlo me llamó la atención fue El síntoma griego. Posdemocracia, guerra monetaria y resistencia social en la Europa de hoy. Está compuesto de diferentes artículos escritos por pensadores críticos, que cuestionan la hegemonía neoliberal como: Alain Badiou,  Jacques Rancière, Antonio Negri, Étienne Balibar, Costas Douzinas, David Harvey, Anselm Jappe, Yannis Stavrakakis y Maurizio Lazzarato. Todos ellos muy interesantes, pero especialmente me ha impresionado el artículo de Lazzarato titulado Capitalismo de Estado y Soberanía. La gubernamentalidad en la crisis actual. Tanto me impactó que tuve que encargar el libro de Lazzarato La fábrica del hombre endeudado. Ensayo sobre la condición neoliberal, que explica con más detalle lo expuesto en el artículo. El autor italiano me clarificó lo que ya intuía: la cuestión de la deuda pública, es el gran pretexto usado por nuestras élites para seguir explotando a la gran mayoría de la sociedad. Es un gran negocio para unos pocos acreedores, como bancos, fondos de inversión, etc. Veámoslo.  En la Junta de Accionistas del Banco Santander, Santander,  de 22 de marzo de 2013, Albert Sales del Centre Delàs de Estudios para la Paz, dijo lo siguiente: Este banco tiene su parte de responsabilidad en endeudamiento del sector público español y, en consecuencia, tiene su parte de responsabilidad en los recortes de servicios tan esenciales para la cohesión social como la educación, la sanidad o los servicios sociales. Como bien saben, el Banco Central Europeo otorga crédito a bajo interés a las entidades financieras privadas, con el objetivo declarado de garantizar el flujo de crédito a la economía real, es decir, a empresas y familias. Es conocido, por ser un dato público, que el Banco Santander había recibido hasta finales de 2012, 62.608 millones de euros. También puede comprobar cualquier ciudadano o ciudadana que lo desee, que este banco dedicó durante 2011, 41.807 millones de euros a la compra de títulos de deuda pública. Sin duda se trata de un negocio redondo y exento de riesgo por el cual esta entidad habrá obtenido y obtendrá interesantes beneficios.

En septiembre de 2012, el Gobierno aprobó un crédito extraordinario, para saldar 1.782 millones de euros de deudas pendientes de los dos años anteriores con la industria armamentística. El 1 de agosto de 2013, en el segundo punto del orden del día, en el Pleno del Congreso de los Diputados, se aprobó otra partida extraordinaria de 877 millones para armamento.

Sin embargo, para explicarnos la deuda pública nuestra clase política en connivencia con la academia y los grandes medios de comunicación  compara la economía de un Estado con la de una familia. Un Estado no puede gastar más que lo que ingresa, igual que una familia. Tal como señala Antoni Domènech, catedrático de Filosofía de las Ciencias Sociales y Morales en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona, esto es falso. Para saldar sus deudas un padre de familia no puede recurrir a crear nuevos impuestos o subir otros como puede hacerlo un Estado. Un padre de familia no tiene como el Estado una máquina de fabricar dinero fiduciario y obligar a aceptarlo como forma de pago a los acreedores. Un Estado puede endeudarse lo que considere oportuno, siempre que tenga soberanía monetaria, fabricando el dinero necesario para saldar sus deudas. Son los casos de los Estados Unidos, Japón o Inglaterra, que con niveles de deuda pública muy superiores a la nuestra, no están a merced de los mercados. Todo lo contrario a lo que ocurre a algunos Estados de la UE, que al haber perdido la soberanía monetaria, y no haber una autoridad fiscal común, son chantajeados por los mercados. Nos siguen mintiendo estos auténticos trileros,  reduciendo  la deuda, llegará el crecimiento económico, y así llegará más capital para la empresa privada que es la que en definitiva crea empleo.  Para ser dirigente del PP, vista la profundidad de tal relato, no hace falta haber cursado la carrera de ciencias políticas en la Universidad de Harvard ya que cabe en una media hoja de papel. En un cuarto de hora se lo aprende un alumno de 2° de la ESO de un IES.

Cada vez estoy más convencido de que a los gobiernos del PP, la deuda no les preocupa en absoluto. Maurizio Lazzarato nos lo explica con claridad meridiana que la deuda actúa como mecanismo de "captura", "depredación" y "extracción" con respecto a la sociedad en su conjunto, como un instrumento de mandato y gestión macroeconómicos y como mecanismo de redistribución de la renta. La deuda implica además un determinado tipo de relación con el poder, ya que al hombre endeudado se le obliga a interiorizar la culpa de haberla contraído, y el asumir la promesa de satisfacerla, de lo contrario será castigado duramente. El neoliberalismo, desde su aparición, ha descansado sobre la lógica de la deuda y ahora más todavía. Los grupos de poder vinculados a la economía de la deuda se han servido de la reciente crisis financiera como la ocasión perfecta para extender y profundizar en la política neoliberal. Amenazando con una visión apocalíptica del impago de la deuda soberana, los grupos de poder perseveran y profundizan en un programa con el que llevan soñando desde los años setenta del siglo XX: reducir salarios y pensiones al mínimo imprescindible, eliminar derechos socio-laborales y recortar el Estado de bienestar.

En consecuencia, sea bienvenida la deuda desde estos planteamientos políticos.  En España con tantos y tan brutales recortes no sólo no se achica es que se incrementa cada vez más. Alcanzaba los 961.555 millones de euros al cierre de 2013, el 94% del PIB, el nivel más alto de los últimos 100 años. En los dos últimos años, se ha disparado en 230.000 millones, unos 24 puntos del PIB. Así  se pueden justificar más y más recortes. Así cada vez más negocio para algunos. Más claro agua.

El gran negocio y engaño de la deuda pública