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miércoles 25/5/22

Zapatero en Washington: la voz progresista en la solución a la crisis

La conferencia internacional (al paso que vamos, me dan ganas de llamarla la "madrede todas las cumbres", la verdad sea dicha) que abordará en noviembre la crisisfinanciera puede salir bien o mal, como todas las reuniones, por supuesto.
La conferencia internacional (al paso que vamos, me dan ganas de llamarla la "madre
de todas las cumbres", la verdad sea dicha) que abordará en noviembre la crisis
financiera puede salir bien o mal, como todas las reuniones, por supuesto.

Pero, desde mi punto de vista, para establecer si sus resultados han sido positivos
o negativos no bastará en fijarse en su capacidad para acordar medidas de choque
frente a las turbulencias generadas por la irresponsabilidad y la avaricia de unos
pocos-muchos -no hay contradicción entre las dos palabras juntas, en este caso-, si
seguimos con la terminología luterana que se está imponiendo en algunos discursos.

No. El balance será suficiente si los responsables -me gusta más que líderes- que se
sienten en torno a la mesa toman decisiones para reformar el sistema global y no
solo para frenar el arrastre al abismo de su sector financiero contaminado.

Siguiendo las ideas de Jeffrey Sachs en The Guardian y -modestamente- mi artículo
del lunes en El País, apunto cuatro grandes temas que deben ser incluidos en la
agenda:

1- transformar el FMI en una entidad global de crédito en caso de crisis como último
recurso de seguridad, para lo que sería preciso fomentar el establecimiento de una
Tasa Tobin que genere los fondos necesarios a tal efecto, eso sí, gestionados de
forma democrática, transparente y multilateral;

2- convertir el Banco Mundial en un instrumento para la financiación del desarrollo
en los países del Tercer Mundo, a partir de tal Tasa Tobin y del dinero puesto a
disposición por los estados miembros del Norte, de forma que contribuya eficazmente
a alcanzar los Objetivos del Milenio fijados por las Naciones Unidas;

3- integrar plenamente en las soluciones a esta crisis la lucha contra el cambio
climático: ¿no sería más sencillo crear un impuesto mundial sobre el uso de
combustibles fósiles a la vista de que el farragoso sistema de comercio de emisiones
en vigor no nos lleva a ninguna parte definida?;

4- aprovechar la ocasión de tener reunidos a los grandes contendientes para impulsar
la conclusión de la Roda de Doha para el Desarrollo lanzada hace años por la OMC,
hoy que está más claro que nunca que la economía real debe primar sobre la
financiera.

Tales decisiones serán posibles, quizás, gracias al empuje de la UE y a la victoria
de Obama.

Para ello es imprescindible que en la Cumbre participen los países de mayor peso
económico y de mayor impulso político, como España. Por eso es correcta la posición
de Zapatero de exigir la participación de nuestro país en la reunión.

España es una de las principales economías mundiales y representa un punto de vista
progresista que tiene que hacerse oir en esa Cumbre. En mi opinión, quizás este
último elemento sea el clave para nuestra presencia en el encuentro.

Sea como sea, está claro que Zapatero y Brown han encabezada la acción europea en
esta crisis, como han reconocido muchos, empezando por Sarkozy, Barroso o el Partido
Socialista Europeo.

Conseguir, pues, la participación española no es solamente un asunto de pura lógica
ni es una cuestión de prurito nacional. Es conseguir que la voz progresista se oiga
con fuerza donde se toman las decisiones.

Carlos Carnero
Vicepresidente del PSE

Zapatero en Washington: la voz progresista en la solución a la crisis
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