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viernes. 12.08.2022

Un nuevo modelo de intervención

El jueves 6, con la visista de inspección de Merkel a España coincidiendo con la reunión del BCE en Frankfurt, ha sido un día muy revelador sobre la forma en la que se va a intervenir la economía española. Porque es eso de lo que se está hablando ya desde hace tiempo. La intervención está decidida, ahora lo que se esta negociando son las condiciones.

El jueves 6, con la visista de inspección de Merkel a España coincidiendo con la reunión del BCE en Frankfurt, ha sido un día muy revelador sobre la forma en la que se va a intervenir la economía española. Porque es eso de lo que se está hablando ya desde hace tiempo. La intervención está decidida, ahora lo que se esta negociando son las condiciones. En esta puesta en escena, el jueves vimos dos discursos aparentemente diferentes pero que en realidad son complementarios. Por un lado el lenguaje duro y explicito de Mario Draghi, el gobernador del BCE, que exige que el gobierno de España solicite formalmente el rescate sometiéndose a nuevas condiciones estrictas antes de poner en marcha el programa de compra de deuda.

Por otro, el apoyo de Merkel a Rajoy en la Moncloa, eludiendo cualquier referencia a las duras condiciones que tendrá que pagar la sociedad española a cambio del denominado rescate. Y ese es el juego, conseguir que la intervención de la economía española tenga el menor coste posible, en votos para Rajoy y en euros para el BCE y la Unión Europea.

Hasta hoy, la intervención suponía el establecimiento de un durísimo plan de ajuste a cambio de un rescate en forma de préstamos de centenares de miles de millones de euros. Eso es lo que paso en Grecia, Portugal e Irlanda. Como se sabe, en todos los casos la intervención se llevo por delante al gobierno de turno. Y eso es lo que ahora Rajoy/Merkel quieren evitar. Rajoy quiere sobrevivir a la petición de rescate haciendo que parezca que es el que toma las medidas de ajuste, que no hay imposiciones externas, que no hay hombres de negro, que los ajustes son necesarios y que lo hace por nuestro bien, aunque no le gusten.

Y Merkel encantada en el papel de cómplice necesario: como es el propio gobierno de España el que aplica el plan de ajuste, ella, el BCE y la Unión Europea se pueden ahorrar el coste del rescate. Si para intervenir la economía portuguesa hubo que poner cerca de 100.000 millones de euros, un rescate completo de España podría llegar a 500.000 millones una cifra excesiva incluso para la Unión.

Estamos ante un nuevo modelo de intervención sin pagar el precio del rescate, o con el menor precio posible. Y las palabras de Draghi ayer dan las claves. Al decir que el programa de compra de deuda es “sin limites” también se está diciendo que no se compromete con ninguna cifra concreta. Y puede ocurrir que solo con la amenaza de la intervención, o con compras puntuales de deuda, la prima de riesgo se relaje.

Un negocio que le puede salir redondo a la Unión Europea porque además nos obligan a una condicionalidad estricta y permanente. Estricta, porque España para solicitar la ayuda tiene que aceptar el duro programa de ajustes que se le va a imponer. Permanente, porque Draghi amenazó con que si se deja de cumplir en algún momento con el ajuste el BCE dejara de comprar deuda, lo que haría disparase otra vez la prima de riesgo. Negocio redondo: sin poner un euro tendrán intervenida la economía española de forma permanente.

Buen negocio para Rajoy/Merkel pero muy malo para los ciudadanos. Porque el nuevo plan de ajuste supondrá un nuevo deterioro, otro más, de nuestras condiciones de vida y trabajo, empezando por las pensiones que se han colocado en el centro de la diana de los futuros recortes.

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