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jueves. 18.08.2022

Superado el 29-M queda mucho por hacer

Por mucho que quiera minimizar el Gobierno el seguimiento de la huelga general, el movimiento sindical supero de sobra la prueba del 29-M. El paro fue casi total en la mediana y gran empresa industrial, muy importante entre los trabajadores públicos -mucho más que en la huelga anterior- y tuvo menor incidencia en pymes y servicios.

Por mucho que quiera minimizar el Gobierno el seguimiento de la huelga general, el movimiento sindical supero de sobra la prueba del 29-M. El paro fue casi total en la mediana y gran empresa industrial, muy importante entre los trabajadores públicos -mucho más que en la huelga anterior- y tuvo menor incidencia en pymes y servicios. Pero lo incontestable han sido las multitudinarias manifestaciones –en Zaragoza la mayor manifestación sindical en décadas- con que concluyo la jornada.

El resultado de las elecciones andaluzas, y en menor medida las asturianas, anunciaban que algo estaba cambiando, que los ciudadanos ya han visto como la política del PP no solo no resuelve los problemas económicos sino que genera más paro, precariedad y pobreza. Si el domingo 25 los electores demostraron que la marea azul se puede detener, el 29-M ha quedado claro que en este país estamos perdiendo el miedo, superando la resignación, dispuestos a pelear por nuestros derechos, por el mantenimiento del Estado del Bienestar.

Ahora la pelota está en el tejado del Gobierno, que debe decidir si escucha las demandas de buena parte de la sociedad o persiste en su estrategia, en cuyo caso el conflicto social está asegurado. Los líderes de CCOO y UGT han dado de tiempo a Rajoy hasta el 1 de Mayo para abrir un proceso de diálogo que permita una salida de la crisis más justa y eficaz que la diseñada por el PP.

Mientras tanto, UGT y CCOO tienen trabajo que realizar. Una vez más el movimiento sindical se convierte en referente de la mayoría de la sociedad, el pacto que proponen –reforma financiera y fiscal además de modificaciones en la normativa laboral- tiene un evidente contenido sociopolítico y para conseguir ese gran acuerdo es necesaria la movilización de esa mayoría social.

Durante este mes no va a ser suficiente continuar con las asambleas en los centros de trabajo, es preciso extender el debate a otros ámbitos, organizar plataformas en barrios pueblos y comarcas en defensa del Estado del Bienestar, por una salida social a la crisis. Plataformas en las que puedan confluir asociaciones de vecinos, de estudiantes, autónomos, pequeños comerciantes… representantes de otros sectores sociales también perjudicados por la política del PP que ya han participado en las manifestaciones del 29.

Este proceso puede ser una buena ocasión para estrechar lazos con estos sectores, para aumentar el prestigio social del movimiento sindical, para que los jóvenes vean en el sindicalismo de clase un referente a tener en cuenta incluso antes de comenzar su vida laboral.

Superado el 29-M queda mucho por hacer
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