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sábado. 28.01.2023

Reflexionar (II)

El Partido Socialista ha perdido las elecciones y todos sus miembros aseguran que hay que reflexionar. Es cierto y es objeto de un artículo anterior a éste. El Partido Popular ha ganado las elecciones adjudicándose la gobernación mayoritaria de Comunidades Autónomas y Alcaldías. Le queda por conquistar el Palacio de la Moncloa y será allá por Marzo si el Presidente Zapatero no convoca elecciones con anterioridad.

El Partido Socialista ha perdido las elecciones y todos sus miembros aseguran que hay que reflexionar. Es cierto y es objeto de un artículo anterior a éste.

El Partido Popular ha ganado las elecciones adjudicándose la gobernación mayoritaria de Comunidades Autónomas y Alcaldías. Le queda por conquistar el Palacio de la Moncloa y será allá por Marzo si el Presidente Zapatero no convoca elecciones con anterioridad.

¿Deberá reflexionar un partido ganador como ciertamente debe hacerlo el perdedor? ¿No le basta con regodearse en el placer del conquistador? No. No es suficiente. Se corre el peligro de emborracharse con la consiguiente resaca ahorrándose la certeza de que puede llegar a perder las elecciones dentro de cuatro años. Debe reflexionar por higiene, para quitarse las adherencias perniciosas que no supo eliminar durante la campaña.

El Partido Socialista ha frustrado la esperanza de sus electores. Y lo ha pagado. Los populares se harán cargo de comunidades y alcaldías. Y esos organismos también son Estado. En consecuencia tiene que palparse de forma inmediata el cambio devolviendo la esperanza y haciéndola realidad a la ciudadanía. No vale refugiarse en el gobierno central. Cada comunidad es estado y en consecuencia tiene que gobernar creando empleo, reconstruyendo el estado de bienestar, poniendo en práctica la ley de dependencia, gestionando ante los bancos créditos que permitan a la ciudadanía hacer frente a hipotecas leoninas, movilizando una economía. Es decir: deben empezar de forma inmediata a hacer todo lo que los anteriores gobernantes se supone que no supieron gestionar. Para eso han sido elegidos. El PP ha sostenido una legislatura y una campaña electoral basada fundamentalmente en el hundimiento de la economía gestada por la ignorancia del PSOE y arrojándole a la cara los cinco millones de parados. El cambio de gobernantes obliga a dar un vuelco a la situación que sea palpable desde el momento mismo de hacerse cargo de sus mandatos.

Pero estos indiscutibles ganadores tienen mucho que reflexionar. Han llegado a la cumbre y nadie les discute la supremacía. Pero han dejado mucho barro en el camino, mucha huella maloliente sin recoger en bolsitas de plástico para tirar a la basura. Y el camino huele y empuja a no subir, a no colaborar, a mantenerse al margen. Y es una pena. Porque el presidente de mi comunidad será “mi presidente”, aunque no lo haya votado. Sólo porque me lo brinda la democracia, la voluntad mayoritaria de los que construimos juntos el futuro.

José maría Aznar ha vendido a España como un saldo inservible. Y Mariano ha callado. Mayor Oreja ha insultado gravemente a los españoles inventando amistades entre Gobierno y ETA. Y Mariano ha callado. En Valencia están imputados hasta los azahares. Y Mariano se ha enorgullecido de sus amigos candidatos. Fabra es un niño de San Ildefonso, con millones entre las manos. Y Mariano ha callado. El caso gürtel salpica de chapapote a muchos de los candidatos. Y Mariano ha callado. Cospedal ha insultado a los cuerpos y fuerzas de seguridad. Y Mariano ha callado. Trillo, peineta al viento, ha vilipendiado a los jueces en todos sus estamentos. Y Mariano ha callado. ¿Seguimos?

A lo mejor ha ganado el silencio. Rajoy, con su silencio, ha querido ser la Inmaculada-bendita-sea-tu-pureza. Pero el silencio también es un grito que despierta de la resaca de unas urnas que tienen que mirarse a sí mismas y reflexionar a fondo.

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