viernes 28/1/22

La Ley Sinde: una historia de piratas y ladrones

nuevatribuna.es | 26.01.2011Se lamentaba el autor suizo Dürrenmatt -de lo triste que es una época en la que hay que luchar por lo evidente. Lo de la Ley Sinde es realmente una evidencia más de la tristeza que provoca el momento político y moral de nuestro país. A mi eso de los jueces especiales me suena a la creación de un nuevo TOP de Internet. Supongo que será una de esa clase de leyes destinadas al fracaso.

nuevatribuna.es | 26.01.2011

Se lamentaba el autor suizo Dürrenmatt -de lo triste que es una época en la que hay que luchar por lo evidente. Lo de la Ley Sinde es realmente una evidencia más de la tristeza que provoca el momento político y moral de nuestro país. A mi eso de los jueces especiales me suena a la creación de un nuevo TOP de Internet. Supongo que será una de esa clase de leyes destinadas al fracaso. Se ve que está enfocada a aplacar de modo complacientemente los intereses de los lobbys de “creadores” y en ningún caso intenta ordenar y equilibrar los intereses de todos los actores que se lucran con Internet, que eso si que es un marrón importante. No acabo de entender porqué los creadores y sus entes representativos -que no lo son de todos los creadores, sino de algunos, claro- no dirigen sus exigencias de una justa retribución por su trabajo hacia los que verdaderamente se apropian de las ingentes cifras de negocio que se mueven en internet y en la industria del entretenimiento o cultural u ocio. Porque el cine ,la música , los libros y el entretenimiento son la industria más pujante de este mundo globalizado en crisis. Los productos de esa industria los pagamos (a tocateja o a crédito) todos los súbditos/ciudadanos/consumidores del planeta.

Que se sepa ,el acceso a esos productos no es gratuito ni en Internet, ni en las fiestas de los pueblos, ni en las bodas y bautizos, que para eso está la sgae. Eso de la “cultura” de la gratuidad que según algunos doctos creadores y apologetas se ha apoderado de los internáutas es una de las mayores paparruchas que se han escuchado durante el pasteleo que ha dado lugar al siniestro engendro.¿Gratis,pero cómo que gratis? Aquí todo dios pagamos adsl, fibra de vidrio,cable o lo que sea menester, con velocidades de descarga fantásticas con el único objeto de bajar audiovisuales de Internet, porque para llamar por teléfono o recibir el correo electrónico con la línea de toda la vida nos basta y nos sobra. Todos compramos e-book; netbook; software; e-pad; pc de mesa o portátiles; discos duros internos/externos/medio pensionistas; pendrives, cds, dvds, y demás artilugios. Todos pagamos el canon para copias , todos pagamos Premium de megaupload, rapishare, spotify. ¡Un pastón, vaya¡. Resulta que ese consumo compulsivo de artefactos tecnológicos debe de ser un fenómeno sociológico moderno producto de la “cultura de la gratuidad”. Sería muy instructivo conocer que porcentaje de la cesta de la compra representa hoy este rubro/sangría para un ciudadano tipo o, mejor para un joven de esos que entretiene sus eternas horas sin trabajo pegado a sus ordenadores, a su blackberry, a su i-phone, a su portátil, a su pc, a su e-pad.

Quizás se vería con perplejidad que ha nacido en nuestra desconcertada sociedad un nuevo tipo de ladrón: el ladrón posmoderno ese ciudadano que paga a las multinacionales por robar a nuestros desvalidos creadores. La ingeniosa “metáfora” de calificar de ladrones o piratas a todos aquellos que descargan audiovisuales por internet resulta paradójica, en tanto en cuanto esa multitud de ladrones pagan su peso en oro por usar sus herramientas de latrocinio. Seguro que se nos dirá que tampoco el fabricante de armas es el responsable civil subsidiario de las matanzas que se perpetran con ellas, como tampoco se podría atribuir responsabilidad alguna al que ordena o ejecuta el disparo de un misil atómico ya que no los han construido ellos. Quizás los jueces del TOP internaútico procesen y condenen el día de mañana también a las empresas beneficiarias del saqueo al que someten a los trabajadores/creadores, porque son esos los que se quedan con su trabajo. En vez de proponer un nuevo sistema de reparto de los ingresos que se mueven en Internet la coalición formada por los desesperados profesionales/creadores y esos partidos cobardes que se dejan llevar por la demagogia más mezquina (PSOE,PP,CD), prefieren asaltar a los pobres “ladrones” y “piratas” de a pie. Claro que es mucho más fácil acosar al atenazado y acojonado ciudadano que enfrentarse a esos megapoderosos gigantes de los negocios que, hábilmente miran hacia otro lado como si el tema no fuese con ellos. Si se siguiese la pista del dinero (aquello tan obsoleto que decía Marx sobre la plusvalía) que generan los creadores con su trabajo quizás el hilo les conduciría a los consejos de administración de las telefónicas, a las sonys, a las disneys, a las microsoffes, a las silycom valleys, a los wall street , en vez de al domicilio del ese ciudadano que en su antaño inviolable hogar se descarga de internet la última plasta de de OT, de Sanz, de Molina Foix o de Hollywood. El ex embajador Aguirre seguramente se verá recompensado por sus desvelos con algún buen retribuido puesto de asesor/consultor de los masters del imperio y a los de aquí -más modestos ellos- con un lucrativo puesto en una de esas secretas fundaciones de alguna empresa del IBEX-36.

P.S. Que conste que yo también soy un pirata adicto a la “cultura de la gratuidad”. Aunque me cueste una pasta gansa.

Orencio Osuna

La Ley Sinde: una historia de piratas y ladrones
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