#TEMP
viernes. 12.08.2022

La falta de dinero no es el problema

Suele plantearse como un acuerdo casi unánime, que el gran problema de la Comunidad Valenciana ha sido la deficiente financiación que no ha dado lo mismo a esta comunidad que a otros territorios.

Suele plantearse como un acuerdo casi unánime, que el gran problema de la Comunidad Valenciana ha sido la deficiente financiación que no ha dado lo mismo a esta comunidad que a otros territorios. Es tan amplio el consenso que los discursos son muy similares desde la derecha hasta la izquierda pasando por los nacionalistas, atribuyendo toda o buena parte de los problemas de nuestra comunidad autónoma a la falta de recursos por un sistema de financiación que no nos daba lo que nos correspondía.

Recordar a estas alturas que el sistema fue inventado por un President de la Generalitat, llamado Eduardo Zaplana es tedioso y demasiado simple. Así que, entremos en honduras.

Alguien puede pedir que le den más si, con lo que tiene, no puede cubrir las necesidades básicas o aquellas que comúnmente se consideren imprescindibles, pero si el que pide resulta que puede generar suficiente excedente, líquido o adeudado, como para invertir en cuestiones que para los potenciales prestamistas son exorbitantes, entonces es bien probable que no obtenga respuesta a su petición. Si un primo nuestro viene a pedirnos mil euros subido en un Ferrari, con un rolex y lo quiere para cenar en Màxims, es muy probable, si somos racionales, que le digamos que no. Salvo que queramos especular y nuestras expectativas de ganancias se sostengan en una percepción distorsionada de la realidad. Es decir, nos dejemos estafar porque el hecho de que el primo tenga un Ferrari, un rolex y quiera cenar en Màxims no quiere decir que tenga mucho sino que gasta mucho, pero nos dejamos convencer de que esas muestras de riqueza indican que sus ingresos son altos. Una muestra de la "destrucción creativa".

En el caso de la Generalitat esta circunstancia se dio, pero los prestamistas le dijeron que sí. La razón es que la expectativa de devolución era muy alta en una fase económica expansiva. Aquí ya entramos en honduras puesto que vemos la primera muestra de lo que Minsky determinó, a finales de la década de los ochenta, como una de las causas de la crisis actual: la separación de los objetivos del sistema financiero de la economía productiva pero una cada vez mayor dependencia de esta respecto a aquella. El otorgamiento de préstamos se daba en una fase expansiva de la economía por las expectativas de recuperar lo prestado y los altos beneficios.

Minsky llamó a esta idea ?la hipótesis de la inestabilidad financiera? En el inicio de una depresión, afirma, las instituciones financieras son extraordinariamente conservadoras, como lo son los negocios. Con los prestatarios y prestamistas alimentando la economía con sus acuerdos de alto riesgo, las cosas marchan con suavidad: los préstamos se pagan casi siempre a tiempo, los negocios tienen por lo general éxito y a todo el mundo le va bien. Este éxito, sin embargo, inevitablemente anima a los prestatarios y a los prestamistas a arriesgarse más con la razonable esperanza de conseguir más dinero. Como observó Minsky, ?el éxito alimenta el rechazo a la posibilidad de un fracaso?.

Siguiendo este razonamiento, de ?a más ingresos más deuda?, a mayores ingresos mayor inestabilidad, demostrado empíricamente, si hubieran llegado los 11.000 millones de euros que, supuestamente, nos corresponden per cápita, ahora tendríamos tres torres de Calatrava a medio construir, o un tren de alta velocidad entre Utiel y Requena o un campeonato mundial de dardos en cada pueblo y un problema de endeudamiento que excedería los 80.000 millones de euros, teniendo en cuenta que actualmente superamos los 60.000 millones.

Así pues, una deficiente financiación en la fase expansiva de la economía ha hecho menos profunda la crisis y ha rebajado el déficit que arrastra la Generalitat, al menos en una parte. Este es un pensamiento más complejo y menos lineal, pero más cierto aunque no logre consensos.

La falta de dinero no es el problema
Comentarios