sábado 18/9/21

IU/Reneses/Acoso: Tolerancia (por debajo de) cero

El pasado 19 de enero, se conoció el auto dictado por la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en el que, con todo lujo de detalles, se  recoge el supuesto acoso sexual del  exsecretario de Organización de IU federal, y actual diputado autonómico en la Asamblea de Madrid, Miguel Reneses, contra la exconcejal de esta misma formación en Fuenlabrada, Josefa Conde Pizarro.

El pasado 19 de enero, se conoció el auto dictado por la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en el que, con todo lujo de detalles, se  recoge el supuesto acoso sexual del  exsecretario de Organización de IU federal, y actual diputado autonómico en la Asamblea de Madrid, Miguel Reneses, contra la exconcejal de esta misma formación en Fuenlabrada, Josefa Conde Pizarro. El sábado, Reneses presentó en la Presidencia Ejecutiva Federal de IU, a su manera, la renuncia “temporal y cautelar” como secretario de Organización, pero expresó su deseo de seguir ejerciendo su función de diputado regional. Todo ello, en medio del “convencimiento pleno sobre su inocencia”, que varios dirigentes de IU proclamaron en el citado órgano de dirección.

La primera pregunta, que causa bochorno plantearla, es ¿cuántos dirigentes de IU o simplemente militantes, se han dirigido a Josefa Conde, la denunciante, para hacerle llegar la solidaridad y el apoyo que tanto necesita? Porque, si algo queda claro en el auto del TSJ de Madrid es que Josefa Conde ha sufrido lo indecible (hasta cinco intentos de suicidio) en esta macabra historia de supuesto acoso sexual, quedando traumatizada para el resto de su existencia. Yo quiero, desde este breve comentario, expresarle todo mi apoyo porque, no lo olvidemos, la víctima a fecha de hoy es ella.

En su intento por desplazar el centro de gravedad de este singular episodio, Reneses cargó, en su declaración de renuncia al cargo de secretario de Organización, contra sectores de IU de Madrid que pretenden acabar con su carrera política. Sabiendo que estamos ante un auto judicial y no una sentencia -auto judicial que yo invito a leer a toda aquella persona inquieta por los acontecimientos-, conviene precisar, sin embargo, que el camino más corto para estropear una trayectoria política, larga y dilatada como la de Reneses, es el que deriva de conductas sociales y personales como las que se apuntan en el auto judicial. No se puede, no se debe, callar ante tanta evidencia.

Respuesta personal y política

Toda persona desarrolla en varios ámbitos sus relaciones sociales. Entre otros, los que se circunscriben a su espacio amistoso y afectivo, y  aquellos que evolucionan en el seno de las organizaciones a las que se pertenece. Puede uno entender (¿o no?) que círculos próximos a Reneses hayan puesto en marcha una aparente campaña de apoyo al exresponsable de Organización de IU, haciendo valer los lazos personales y afectivos que les unen. Ni que decir tiene -aunque algún decir tiene- que ese apoyo venga de su familia como él mismo manifestó.

Lo que resulta inaceptable, aunque solo sea por prudencia, es que dirigentes de IU y cuadros activos de la formación de izquierdas se vuelquen en su defensa y arremetan, cuan propagandistas del despropósito, contra los que, en el interior de IU, “conspiran contra el denunciado”. ¿Cómo se puede ser tan exigente contra militantes de otros partidos envueltos en situaciones similares y esconder la cabeza bajo el ala cuando el asunto sucede en casa? ¿Cómo puede tolerar una organización como IU, cuya identidad, propuesta política y código ético se repatean con presuntas conductas como las denunciadas, que encima el denunciado intente salir airoso de este bochornoso espectáculo? Y lo que debería remover nuestras conciencias ¿Cómo es posible que la denunciante, Josefa Conde, que según relata el auto es claramente la víctima, no haya recibido el aliento de sus compañeras y compañeros?

La coherencia política de IU no puede permitir este desvarío. Si este país presume de practicar  tolerancia cero ante el acoso sexual, Izquierda Unida debería elevar el tono de su autoexigencia y activar un mecanismo para que una fundada sospecha de acoso sexual protagonizada por un dirigente o militante suyo tenga la respuesta preventiva y automática que merece. Y lo que ha sucedido estos últimos días con el imputado Miguel Reneses, al que el juez pide “para el aseguramiento de las responsabilidades pecuniarias de todo orden”, una fianza de cien mil euros a hacer efectiva en el plazo de tres días, es cualquier cosa menos una reacción “noble y valiente”, como afirmó el coordinador general de IU, Cayo Lara.

Por eso no caben medias tintas. Miguel Reneses ha sido imputado en un supuesto caso de acoso sexual. Hasta que se dicte sentencia, Reneses debe ser suspendido cautelarmente de militancia en IU y, en consecuencia, apartado de todos sus cargos y obligado a entregar el acta de diputado autonómico en la Asamblea de Madrid.


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