martes. 16.07.2024

Involución y estado de emergencia democrática

La crisis económica y la hegemonía en el ámbito de la Unión Europea del pensamiento ideológico conservador está comportando que se plantee como única salida la basada en la reducción drástica del déficit, el cual debe conseguirse a partir de brutales recortes de las gastos públicos y con un cuestionamiento en cuanto a la viabilidad del tradicional modelo de las sociedades europeas basadas en el estado del bienestar.

La crisis económica y la hegemonía en el ámbito de la Unión Europea del pensamiento ideológico conservador está comportando que se plantee como única salida la basada en la reducción drástica del déficit, el cual debe conseguirse a partir de brutales recortes de las gastos públicos y con un cuestionamiento en cuanto a la viabilidad del tradicional modelo de las sociedades europeas basadas en el estado del bienestar.

Este es un planteamiento puramente ideológico y que en la práctica está desmentido por otras realidades radicalmente diferentes. En la actualidad estamos viendo cómo las políticas impulsadas por la canciller Merkel "de ajuste de caballo" y que se están imponiendo en muchos países no están solucionando los problemas de Europa sino que los está dirigiendo hacia una situación de recesión económica. Todo esto es una política basada en un "mantra", el de la reducción en poco tiempo del déficit sin plantearse siquiera otras medidas como puede ser el cuestionarse el propio papel del Banco Central Europeo, o la creación de los eurobonos. Mientras al otro lado del Atlántico una política muy diferente promovida por el Presidente Obama y basada en un menor ajuste y una inversión en la reactivación está conduciendo a una mejora de la situación, a una recuperación de la actividad ya una disminución del paro y a un crecimiento del empleo.

En España la situación es aún más preocupante en lo relativo a la rendición ante las políticas dictadas por Europa, o mejor sería decir por Alemania, que no han sido cuestionadas en ningún momento ni por el gobierno Zapatero ni mucho menos por el actual gobierno de la derecha. La rendición ideológica de Zapatero, como consecuencia de su política inconsistente y frívola, que pasó de reducir impuestos e incrementar gasto, a no darse cuenta de la llegada de la crisis hasta convertirse, como San Pablo, en un dócil y fiel alumno de los planteamientos y de las decisiones de la canciller alemana ha tenido costes importantes para la sociedad española y ha permitido entrar en una profunda involución democrática nunca vista desde la recuperación de la democracia.

La reciente sociedad democrática española se había dotado de una Constitución, que a pesar de las insuficiencias que se pudieran constatar fue un avance en su momento. La Constitución en su primera redacción permitía diversas lecturas, más abiertas o más cerradas, más progresistas o más conservadoras, de acuerdo con la realidad política de cada momento. Todo esto ha sido cuestionado por la Reforma Constitucional, un verdadero Golpe de Estado Parlamentario, llevado a cabo deprisa y corriendo por un Gobierno Zapatero, y un PSOE, ya moribundos, acompañado por un PP al que la reforma le iba como anillo al dicho. Esta reforma, la ratificación de la que se hurtó a la decisión democrática de la sociedad española, es sustancial. Una reforma que es difícilmente reversible. ¿Quién puede creer que el PP votaría a favor de su rectificación en un futuro? A partir de ahora se impone una determinada visión económica basada en la primacía de la reducción del déficit. Todo el mundo mínimamente serio sabe que es bueno tener un déficit controlado, pero que esto no debe ser algo constante sino una política genérica. Así en determinadas coyunturas de recesión hay que ampliar el déficit para reactivar la económica que después en las etapas de expansión hay que reconducir. Todo esto ahora resulta imposible en razón de un pensamiento único que nos ha sido impuesto desde el exterior por el "diktat" de la señora Merkel. Parece que el keynesianismo que permitió salir de la Gran Depresión es ahora una doctrina subversiva en la UE e incluso no permitida su puesta en práctica en algunos países, con España a la cabeza, por imperativo constitucional.

La rendición ideológica de Zapatero y Cía. y el Golpe de Estado Parlamentario, no sólo están teniendo consecuencias económicas. No sólo han abierto la puerta del poder a la derecha (ver articulo "Zapatero el abrepuertas de la derecha" ), sino que ésta se encuentra en tal momento de euforia, no comparable desde la desaparición de la dictadura, que está impulsando una profunda involución en todos los ámbitos de la sociedad, no sólo los económicos.

No hay duda de que la última etapa del Gobierno del PSOE ya puso las bases del paseo triunfal de la derecha, su cambio radical de posición y de planteamientos políticos dejó huérfanos, desencantados y desmoralizados a buena parte de las personas de izquierdas. Sus últimas actuaciones mediáticas, reuniéndose de forma reiterada con los grandes empresarios a los que parecía rendir acatamiento mientras se enfrentaba a los sindicatos con su absurda e inútil reforma laboral, la Reforma exprés de la Constitución con nocturnidad y alevosía, y la guinda final del indulto al banquero Sáez del Banco Santander son ejemplo de estas políticas de derechas.

Ahora la derecha con un principal adversario auto-derrotado, quiere liquidar todos los vestigios progresistas de la sociedad. Ya no hace falta decir en el ámbito de la justicia donde el conservadurismo reina de forma amplia y permanente, sólo hay que ver el ejemplo del "caso Garzón". Se demuestra también en la contrarreforma en temas sociales como el de género, el aborto o incluso la violencia de género, ahora "violencia en la familia". El ataque al laicismo que parece ser algo negativo. Actuaciones como las del nuevo fiscal general volviendo a hablar de los hechos del 11M. El mismo trato diferenciado que el Gobierno tiene con las diversas asociaciones de víctimas, apoyando a las próximas y despreciando a otras. La exagerada contundencia policial en actuaciones contra manifestantes. Sus políticas económicas que cuestionan de raíz todo lo que es público y la propia existencia del estado del bienestar que quieren reconducir hacia el estado de la beneficencia y la caridad. Ya no hablamos de las políticas económicas y laborales. Apoyo a las grandes entidades financieras las que reciben ayudas públicas mientras se recortan los derechos de la ciudadanía y se hace recaer el peso de la crisis encima de ella mientras se salvaguarda a los poderosos. La Reforma Laboral que pretende liquidar toda la historia democrática de relaciones laborales y de concertación social, al tiempo que se pretende dejar a los trabajadores sin derechos ni instrumentos de defensa, atacando de forma virulenta a los sindicatos.

El Gobierno continuará con su discurso mentiroso de culpabilización general de la sociedad y la necesidad de recortes y sufrimiento por haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Aquí nadie es responsable de la crisis, lo somos todos por igual. Nunca se dirá que en este país sigue habiendo mucha riqueza en manos de algunos privilegiados a los que no afecta la situación de crisis. Sólo hay que ver las palabras del Sr. Francisco González, Presidente del BBVA, apoyando las políticas de restricciones eso sí, él no se rebaja un euro de su salario de millones. Esta es la gran falacia, crisis para la mayoría, beneficio sin costes para la minoría más acomodada.

Y próximamente lo seguiremos viendo con la reducción de la sanidad y la escuela pública eliminando conceptos como la gratuidad. Con el ataque a la independencia de los medios de comunicación públicos para que no haya ninguna voz discordante con el discurso hegemónico. E incluso se quiere ir a una reinterpretación de la historia. En un reciente debate en TVE el programa 59 ", el vicepresidente de la CEOE, el "esperanzista" Arturo Fernández, pretendía equipar el papel de empresarios y trabajadores en la lucha por la democracia, tuvo que salir Antonio Gutiérrez, ex secretario general de CCOO, para dejar claro el diferente papel, rol, y riesgo de unos y otros.

Estamos en un ataque en toda regla de las derechas para imponer su hegemonía ideológica en todos los ámbitos de la vida y de la sociedad. Y hablamos de las derechas porque no hay diferencia en la concepción del PP en España y la de CiU en Cataluña. Incluso me atrevo a plantear que se puede dar una futura recentralización del Estado que pueda incluso dar un trato diferenciado a Cataluña. A fin de cuentas la visión del tipo de sociedad, del neo-liberalismo y del individualismo, de sus concepciones ideológicas y religiosas son más coincidentes que discrepantes en la mayoría de los temas y la mutua vinculación a los grandes poderes económicos es total. Como muestra un botón, el indulto del gobierno del PP a los miembros corruptos de Unió del caso "Treball" y los "mossos d´esquadra" torturadores.

Es ante toda esta situación, donde se da incluso un menosprecio en la vida política parlamentaria como se ha visto con respecto a las minorías parlamentarias, de profunda involución política y social que quieren las derechas, que la Huelga General del 29 de Marzo se convierte no sólo en una necesidad de respuesta por parte de los trabajadores contra una agresión sin precedentes a los derechos laborales y sindicales, sino también una necesidad de respuesta social frente unas políticas que nos quieren hacer volver a situaciones propias de los momentos predemocráticos. El éxito de la Huelga General, y la posibilidad de evitar una victoria del PP en Andalucía y Asturias, a pesar de que pueda comportar para muchos ir a votar con la nariz tapada, serían unas primeras formas de poner dificultades a la regresión democrática en el país.

Y si esto fuera posible se hará más urgente que nunca articular alternativas progresistas amplias, a la izquierda de un PSOE que hoy por hoy está fuera de juego, que puedan permitir reavivar la esperanza de la gente de izquierdas y progresista, al tiempo que acompañar a una izquierda social y sindical hoy demasiado sola.

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