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lunes. 15.08.2022

Barroso, ¿doble juego socialista?

NUEVATRIBUNA.ES - 19.7.2009Después de que el Consejo Europeo nombrase a Barroso para un segundo mandato al frente de la Comisión, por unanimidad de los gobiernos, parece casi seguro que será el conservador portugués quien ocupe el cargo en los próximos cinco años. Pero aún falta pasar la barrera del Parlamento Europeo. Puede ser una batalla política importante o un cómodo trámite.
NUEVATRIBUNA.ES - 19.7.2009

Después de que el Consejo Europeo nombrase a Barroso para un segundo mandato al frente de la Comisión, por unanimidad de los gobiernos, parece casi seguro que será el conservador portugués quien ocupe el cargo en los próximos cinco años. Pero aún falta pasar la barrera del Parlamento Europeo. Puede ser una batalla política importante o un cómodo trámite.

Barroso II: el doble juego socialista titulaba Jean Quatremer un artículo en el diario francés Libératión (28-6-2009) sobre la postura de los socialistas europeos sobre la reelección de Durão Barroso. No se refería a un reparto de papeles entre los gobiernos socialistas que han nominado a Barroso y los eurodiputados que votarían en contra, sino a una posible maniobra, de estos últimos, a instancias de los alemanes, que terminarían también por apoyarlo.

Teniendo en cuenta la nueva composición del Parlamento, en principio el resultado debe ser favorable a Barroso. Sin embargo lo lógico es que los grupos progresistas de forma coherente voten en contra ya que su gestión ha sido abiertamente criticada durante la anterior legislatura por Izquierda Unitaria, socialistas y verdes. Por ello en principio son contrarios aunque los portavoces socialistas y verdes dicen que esperaran a la presentación del programa de la Comisión, que por lógica electoral será en la línea de la Comisión Barroso I.

Los motivos por los que los socialistas no deberían votar a Durão Barroso ya han sido ampliamente razonados por personajes de la talla de Soares o de González. El principal es que, aún de manera simbólica, la izquierda, debilitada por las elecciones, debería aprovechar este debate, al margen del resultado, para mostrar que tiene un proyecto europeo diferenciado del conservador, y que está dispuesta a luchar contra las liberalizaciones a ultranza y por preservar el modelo social europeo.

La opinión de que Zapatero apoya a Barroso para la Comisión a cambio de que esta apoye la presencia de España en el G-20 no es muy sólida, pues no parece que la UE sea quien más mande en ese club internacional. Más parece la clásica postura, o pose, de estado: “España está entre los que deciden”… aun sabiendo que son otros los que han decidido ya. De todas formas las cosas pueden no estar tan claras para Barroso pues el aplazamiento de su nombramiento para después del verano deja un margen para que sus adversarios presenten batalla en mejores condiciones. Pero para que esa oposición tenga posibilidades habría que mantener la unidad de todos los grupos progresistas y esperar apoyos y disidencias de otros.

De momento la elección del nuevo presidente del Parlamento Europeo ha transcurrido según lo esperado. El polaco Jerzy Buzek del Grupo Popular ha sido elegido con el apoyo también de socialistas y liberales. Su único oponente Eva Britt Svensson de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica ha obtenido 89 votos, muchos más que los del propio grupo.

En el grupo socialista ahora rebautizado como Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (APSD) por exigencias del americanizado Partido Democrático italiano, el ex PCI de Gramsci, Togliatti, Longo y Berlinguer, no hay unanimidad.

Parece que los diputados socialistas de países donde están en la oposición mantendrán la decisión tomada antes de las elecciones europeas de no apoyar al cuarto hombre de las Azores. Pero los que pertenecen a partidos gobernantes (o co-gobernantes como los alemanes) van a ser fuertemente presionados por las cúpulas de sus partidos para que voten a favor como lo han hecho sus gobiernos respectivos.

El danés Ramunssen presidente el Partido de los Socialistas Europeos, ha reiterado que el PSE se mantendrá firme en este asunto cuando llegue al Parlamento, y lo mismo dice el alemán Martin Schulz, jefe del Grupo parlamentario socialista.

Hay algunas dudas sobre la firmeza de Martin Schultz, pues el socialdemócrata alemán aspira a ser presidente del Parlamento Europeo y para ello es necesario que se mantenga el pacto actual entre el PPE y los socialistas de rotar la presidencia del PE cada medio mandato. Solo así Schultz sería presidente en la segunda parte de este mandato con el apoyo del PPE, sustituyendo a Buzek.

Algunos, como Jean Quatremer, sostienen que eL SPD alemán juega con fuego al sostener a un conservador a la cabeza de la Comisión por lo que mantendrá la ambigüedad hasta las elecciones legislativas de septiembre, evitando las críticas de su izquierda y después dejará hacer a sus europarlamentarios en función de las circunstancias. Dicho en plata si Barroso presenta un programa que incorpore algunas aportaciones socialistas, los eurodiputados alemanes podrían bascular al grupo socialista europeo hacia Barroso, evitando así un eventual replanteamiento de los populares de la alternancia en el Parlamento que privaría a Schultz de su presidencia.

Creo que esa ruptura del pacto es muy improbable, pero el hecho de que se contemple da una idea del grado de mercadeo al que se ha llegado en las cuestiones europeas.

Si la izquierda deja pasar esta oportunidad de plantear un proyecto europeísta alternativo, la decepción con la Unión Europea aumentará entre los sectores sociales golpeados por la crisis y se allanará el camino, aún más, al galopante euroscepticismo conservador, engordado en muchos países por partidos populistas abiertamente xenófobos.

Juan Moreno es Consejero del Comité Económico y Social Europeo.

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