sábado 22.02.2020

La pesadilla de la derecha española

Eduardo Zaplana fue presidente de la Generalitat Valenciana desde 1995 al 2002. Hace ya 18 años.

Pero hoy sigue siendo noticia en las portadas de los periódicos valencianos y españoles, y no por su brillante gestión sino por la corrupción. Una corrupción de la que mostró maneras cuando fue alcalde de Benidorm en 1991, por el voto de una concejala trásfuga del partido socialista, a quien todos conocen como “la Bienpagá”.

No solo apuntó maneras comprando votos, sino que, en sus inicios políticos, fue grabado en conversaciones telefónicas del caso Naseiro. El gran caso del PP que está sentado todavía en tribunales, del que han estado implicados judicialmente todos sus tesoreros. Zaplana se salvó por los pelos porque se anuló el caso por nulidad de la escucha.

¡Cuánto daño han hecho a esta comunidad los políticos de la derecha valenciana! Todavía hoy, casi 20 años después, que ya es toda una condena, siguen apareciendo casos de corrupción, de “mordidas”, de cuentas en el extranjero

Como vemos, Eduardo Zaplana nunca pareció inocente ni honesto, ni tampoco pretendió serlo, algo que no importó a los valencianos que, en una época determinada, votaban mayoría absoluta a un PP que les robaba escandalosamente delante de sus narices y con el consentimiento de sus votos.

Por supuesto, en esta aventura que el PP valenciano inició y que les llevó a sentarse en el banquillo a una larga lista de cargos públicos, muchos de ellos hoy en la cárcel, o a inhabilitar al grupo de concejales de Valencia en su totalidad, o a tener un grupo de diputados imputados que constituyeron el grupo mayoritario de las Cortes Valencianas, Eduardo Zaplana no estaba solo. Le acompañó desde los inicios un clásico al que deberían dedicarle una serie exclusiva: Vicente Cotino. El confesor, como todo el mundo le conoce. El hombre que estableció las relaciones del poder político con las empresas de su familia, que tenía estrechas relaciones con Aznar y Botella, y que fue “el confesor” de Francisco Camps.

¡Cuánto daño han hecho a esta comunidad los políticos de la derecha valenciana! Todavía hoy, casi 20 años después, que ya es toda una condena, siguen apareciendo casos de corrupción, de “mordidas”, de cuentas en el extranjero.

Son decenas y decenas de millones que han penalizado a los valencianos, que podrían haber vivido muchísimo mejor, invirtiendo el dinero robado en colegios, sanidad, infraestructuras, dependencia, … ¡Son tantos y tantos millones de euros sustraídos del pago de los valencianos!

Lo que me resulta más increíble es que el PP no haya pedido perdón abiertamente, ni el PP valenciano ni el nacional; que no se haya procedido a una refundación aunque solo fuera por vergüenza de sus propias siglas; que sigan sacando pecho como la “mejor gestión” realizada en la Comunitat Valenciana; y, sobre todo, que haya aún votantes que no se sientan asqueados por lo ocurrido.

Creo que los valencianos merecemos un PP nuevo, sin manchas, sin corrupción, sin “los pecados cometidos”. Y sinceramente creo que lo merece también el votante de la derecha, a quien defenderé que piense como considere (siempre dentro del sistema democrático y de libertades), pero que no merece un partido intoxicado.

Y, que no se equivoquen, Vox no es la alternativa al PP.

Fundación Sistema. Más artículos de Ana Noguera

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