viernes 23/10/20

Ayuso asfixia a Madrid

El ruido y la crispación generadas por la derecha y la ultraderecha hacen que no seamos conscientes del momento histórico que la crisis del coronavirus ha acelerado. Mientras la Comunidad de Madrid sigue dirigida por el neoliberalismo que nos retrotrae a Esperanza Aguirre y el fracasado modelo ideado por el economista Milton Friedman, con seguidores tan avezados como Pinochet en Chile, los gobiernos de España y Europa avanzan evidenciando la relevancia que volverá a tener el Estado, entendido como “lo público”.

En estos días, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha mostrado su garra neocon al presentar un nuevo proyecto que intenta liberalizar aún más el suelo. Desea Ayuso y, fundamentalmente, su camarilla que vuelva el “ladrillazo” que se infle la burbuja inmobiliaria creada bajo el imperio de Aznar. Al tiempo retoma la privatización sanitaria con una nueva concesión a privados en el Hospital del Niño Jesús.

Las alarmas deben saltar porque Ayuso quiere construir un hospital nuevo mientras mantiene viva la máxima de que la sanidad, el constitucional derecho a la salud, “es una oportunidad de negocio”.

La virulencia comunicativa dirigida por Miguel Ángel Rodríguez, fichado para armar ruido en contra de los socios de Gobierno de Ciudadanos, hace que parezca políticamente incorrecto criticar el “hospital de campaña” montado en el IFEMA que es parte de la campaña de marketing de Ayuso. El IFEMA, que fue clausurado con vergonzosa fiesta, ha servido para que las empresas viejas conocidas de la gestión privada de la sanidad aumenten sus cuentas de beneficios.

Así, Ferrovial según datos de la propia Comunidad, Ferrovial se ha embolsado 176.225,56 euros por montar el hospital y por mantener el edificio, 1.332.312,11 euros. La empresa Eurest, encargada de las comidas, nos ha costado casi 60.000 euros diarios. Clece, encargada de la limpieza, 3.973.673, 87 euros. La lavandería Ilunión, a quien no le precede buena fama, ha facturado 1.332.312,11 euros, etcétera. Todo ello sin que el Gobierno ofrezca muchas más pistas, ni respuestas a las preguntas de la oposición.

Tampoco podemos obviar que durante la crisis se han medicalizado hoteles que han servido para que la presidenta se alojara escandalosamente en un apartotel de lujo, además del jefe de su Secretaría. Mientras tanto, la cuarta planta del Hospital Infanta Sofía, gestionada por Acciona y terminado de construir en 2008, continúa con su cuarta planta inhabilitada.

Isabel Díaz Ayuso no puede seguir dirigiendo el timón de la Comunidad de Madrid porque nos vuelve a llevar al mundo del capitalismo extremo, de un futuro preocupante con olor a esa corrupción de la que el de Pablo Casado no ha saldado sus delitos y cuentas. Tanto es así que la Agencia Tributaria acaba de embargar la devolución de impuestos al PP por el juicio de su “caja B”. Más allá de las ayusadas hay una fuerte carga ideológica que la oposición no está sabiendo atajar. Unos, por falta de experiencia; otros, por comodidad; otros, por falta de contundencia, parecen olvidar que desde la oposición también se gobierna.

El ultraliberalismo nos llevó a una Gran Recesión de la que no nos quiso sacar con igualdad. Los ricos salieron más ricos y los pobres más pobres, independientemente de trasnochados indicadores macroeconómicos como el PIB.

Quienes ahora ostentan el Gobierno de España y el poder en la Unión Europea parece que aprendieron la lección, no así quien llevara el perfil de twitter de “Pecas”, la mascota canina de Esperanza Aguirre y presidenta regional.

En España se acaba de aprobar el Ingreso Mínimo Vital (IMV) que supone apoyar a las personas en mayor riesgo de exclusión. En total 850.000 hogares, integrados por 2,3 millones de personas podrán acceder a esta ayuda, que supone una inversión de 3.000 millones de euros (entre 461,5 euros y 1.015 euros). Tampoco podemos olvidar que esta iniciativa tuvo su origen en 2015 con la batalla dada por CCOO y UGT, que recabaron más de 500.000 firmas para una ILP (Iniciativa Legislativa Popular). El hecho es que cientos de miles de personas saldrán de la pobreza.

También es histórico el momento de debate y gestión de alma federal con el fondo de la Unión Europea de 750.000 millones de euros para paliar los efectos de la pandemia. Cifra a la que hay que añadir 1,1 billón de euros del Marco Financiero Plurianual.

El manual de Ayuso ante este escenario sin duda, será el de sentarse a esperar a que le llueva el dinero de España y de la Unión Europea mientras, emulando a Esperanza Aguirre contra Zapatero, repite el mantra “Pedro Sánchez odia a Madrid”; “El Gobierno asfixia a Madrid” etcétera que se puede consultar en las hemerotecas.

Se saben bien esa táctica de que no hay mejor defensa que un buen ataque porque es el PP quien lleva 25 años ahogando a Madrid (200.000 personas padecían exclusión antes de la pandemia) mientras crecen las cuentas de resultados en los balances de las empresas “amigas”.

Pero ¡cuidado! Europa no va a permitir que el dinero de todos caiga en saco roto.

Ayuso asfixia a Madrid