jueves. 18.07.2024
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El colectivo Las Hormigas Rojas muestra en este artículo su pesar por el fallecimiento de Gregorio Benito Batres, quien fuera uno de sus promotores. Luchador antifranquista, sindicalista y acérrimo defensor de los derechos de los trabajadores nos dejó hace unos días. Una muerte inesperada y temprana que también nos ha llenado de tristeza a toda la redacción de Nuevatribuna, donde Gregorio venía publicando periódicamente sus artículos. Por ello, nos sumamos desde estas páginas a las condolencias a familiares y amigos. Esta, su casa, mantendrá vivo su recuerdo. 

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Un hombre justo

Ha muerto nuestro compañero Goyo, uno de los promotores de Las Hormigas Rojas. Nacido a finales de la década de los años cuarenta en plena dictadura del general Franco. Tuvo como referente importante a su propio padre, obrero en CASA —empresa de fabricación de aviones— y militante comunista, conocido, además de por su actividad contra el fascismo y a favor la clase obrera, por llevar siempre consigo el diario “Arriba”, prensa del Movimiento, es decir fascista, del que decía que lo leía porque la verdad era todo lo contrario de lo que en él estaba impreso. Señalaba así la importancia de estar informado para comprender la realidad y transformarla.

Nació en el barrio madrileño de Lavapiés. Enamorado de él por su condición obrera y popular, siguió con nostalgia su transformación en barrio de paso turístico.

Militante activo del PCE, participó en el SDEUM (Sindicato de Estudiantes de la Universidad de Madrid, contrario al falangista SEU) siendo elegido representante en la Escuela de Ingenieros Industriales donde estudiaba. A finales de los años sesenta continúa su lucha militante al incorporarse a las fuerzas armadas para el cumplimiento del servicio militar, siendo uno de los dirigentes del “movimiento democrático de soldados” que defendía la neutralidad de las Fuerzas Armadas en las movilizaciones antifranquistas. Eran tiempos difíciles en la lucha contra el fascismo donde se ponía en juego todo, hasta la propia vida. Actividad que le llevó a pasar temporadas en las cárceles franquistas.

Represaliado por el franquismo, reconocemos su autoridad moral como luchador por la libertad

Posteriormente fundó el sindicato de CCOO en la rama de seguros. En CCOO militó hasta su jubilación, cargando con responsabilidades en la dirección del sindicato de Madrid. Su lucha más intensa fue en el ámbito de la seguridad y la salud de los trabajadores, el centro mismo de la lucha de clases.

Jubilado, no cejó ni un día su actividad por la clase obrera, centrado especialmente en los trabajadores afectados por el amianto, causante de cáncer de pulmón y mesotelioma.

Fue notable su pasión por la clase obrera, el compromiso con sus ideas, su lealtad con los compañeros, al igual que su lucha contra la corrupción. Esto le hacía un hombre sin miedo, sin egoísmo y generoso hasta el extremo.

Hombres y mujeres como él fueron los artífices de la desaparición del fascismo y la llegada de la democracia. Ni reyes, ni famosos hicieron nada por el pueblo en aquellos duros años de tribulación e injusticia. Represaliado por el franquismo, reconocemos su autoridad moral como luchador por la libertad. Para la cultura hegemónica actual, fue arquetipo de infamia: activista sindical, comunista que había pasado por la cárcel. Es decir, un hombre justo y consecuente. Luchador infatigable por la causa obrera y socialista, iluminó el camino que deberíamos recorrer.

Las Hormigas Rojas

Blog de Gregorio Benito en Nuevatribuna

A la memoria de Gregorio Benito Batres