jueves. 25.07.2024
Biblioteca P?blica Rafael Alberti, en el distrito de Fuencarral-El Pardo de Madrid (Espa?a)
Biblioteca Pública Rafael Alberti (Madrid), del arquitecto Andrés Perea.

Andrés Perea era esencialmente un arquitecto. Empapado por el momento histórico que le había tocado vivir, supo apropiarse de los fragmentos más vitales y con ellos, una vez depurados, construirse a sí mismo, en cada proyecto, en cada clase, conferencia o debate.

No quiso que lo encasillaran prematuramente y asumió el riesgo de no tener familia estilística que lo cobijase. Tampoco anquilosarse en un estrecho estilo Perea. Pero sí dejar el sello de su esfuerzo en cada obra construida. Y son muchas y diversas sus obras sembrada en nuestra geografía.

Tuve la suerte de verlo trabajar desde muy cerca. De trabajar con él en dos ocasiones: en el renacer del Hospital de Jornaleros, del gran Antonio Palacios, transformado en Consejería del nuevo Gobierno de la recién nacida Comunidad Autónoma de Madrid, y en la obra de Centro Cultural Tomas y Valiente, en Fuenlabrada. Su mano se deslizaba sobre el tablero con la misma agilidad con que pulsaba las cuerdas de su guitarra. Huyendo de los adornos para, con trazo firme, definir los elementos esenciales del edificio. Sabiendo de otros ejemplos pero evitando las citas.

Un dibujar juntos, acompañados por un constante diálogo, a veces de un monólogo, sobre el estado de la disciplina y de las artes que la acompañaban: poema, pintura, de Bach a Schönberg y la acuciante política. Conversaciones con la referencia constante a la enseñanza de la arquitectura, reflejo cierto de su vocación de maestro, más que profesor, que ha ejercido largos años en la ETSAM, prolongada en su estudio y, más allá, en su itinerante docencia.

Andres-Perea
Andrés Perea

Ha muerto un buen arquitecto. Un entrañable amigo. A veces brusco, pero siempre constrictor de amistad.

Tras abrazar a su mujer y su hija, junto a unos amigos comunes en el tanatorio, quise acercarme a Tres Cantos para, junto a Jesús Gago, visitar la liviana y extensa iglesia que allí construyó. Creíamos que era el mejor homenaje que podíamos ofrecer a su memoria, revivida en una obra de arquitectura.

In memoriam de Andrés Perea