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lunes. 15.08.2022
PUEBLOS Y PAíSES | EDMUNDO FAYANáS ESCUER

Marruecos, de contraste en contraste

Por Edmundo Fayanás Escuer | Antes del año 1200 a. C. ya vivían los bereberes en el país. Se consideran que son un pueblo euroasiático. El nombre de bereber significa, aquellos que no son árabes...

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Tiene una extensión de 446.550 Km2. Se encuentra separado de Europa por el estrecho de Gibraltar, al este limita con Argelia y al sur con Mauritania.

Marruecos es un país de contrastes. No sólo desde el aspecto cultural o histórico, sino también geográfico. Es muy distinto el sur, árido en los alrededores del Sahara, que el norte, montañoso, con una estación lluviosa, que le permite retener mucha agua. También es diferente el oeste fronterizo con Argelia.

El país se encuentra atravesado por cuatro cadenas montañosas. El Rif que va paralelo a la costa mediterránea y sus estribaciones llegan hasta el mar. Sus arroyos van a la vertiente mediterránea y poseen un perfil muy elevado, es decir que descienden en muy poca distancia grandes desniveles de hasta dos mil metros, lo que origina una gran erosión en la zona. Debido a esto, han excavado valles muy diferentes entre ellos y, por supuesto, nada que ver con los que se dan en la vertiente atlántica.

El Atlas Medio y Alto actúan como auténtico eje central constituyendo los montes más elevados del país, con alturas superiores a los 4.000 metros y con zonas de nieve perpetua. Destaca por su gran variedad de paisajes. La vertiente norte es muy arbolada, con encinas, tuyas, cedros, enebros rojos y la típica vegetación de altura. Tiene grandes cascadas con una bella estampa. Sin embargo la vertiente sur está poblada por vegetación esteparia.

El Anti Atlas está situado en paralelo al Alto Atlas y presenta formaciones rocosas de gran belleza y a sus pies crecen bosques de arganes, especie arbórea endémica de Marruecos de hoja perenne.

Dentro de su sistema hídrico destaca en el norte la zona del Rif  que desembocan en el mar Mediterráneo, son los ríos, Moulouya, El Sebou, el Rdom y el Beht y riegan la fértil llanura del centro del  país.

Dentro de los sistemas hídricos que desembocan en el océano Atlántico cabe destacar los ríos Oumer.Rbia, el Bou Regreg, el Dra, Massa.

Debemos destacar las amplias estepas que son extensiones áridas de escasa vegetación que preceden al desierto. Esta estepa comienza  en el Djebel Sirua, al este, y al pie del Anti Atlas extendiéndose por todas las provincias saharianas. Los míticos oasis, refugio de verdor y humedad en las zonas áridas, siendo la palmera su especie vegetal más emblemática.

El clima es muy variado pero templado la mayor parte del año. La brisa del mar impide los fuertes calores veraniegos en la costa. La temperatura no baja de los diez grados en invierno y las heladas son desconocidas. El clima es continental en el interior del país con veranos muy calurosos. Su pluviosidad ronda los 600 mm en las zonas mediterráneas. Las precipitaciones son más abundantes en las zonas de montaña y las temperaturas más bajas. En la zona  del Sahara su clima ya es desértico.

La disposición de su relieve permite obtener el máximo beneficio a las épocas de lluvias. Las perturbaciones que provienen del Atlántico, chocan con los montes descargando abundante lluvia. Los valles tienen forma de embudo, abiertos hacia la zona del mar, parecen diseñados para recoger la mayor cantidad posible de agua.

Si vemos el mapa de precipitaciones marroquí, nos encontramos con una gradación de norte a sur y de oeste a este, confirmándose el hecho de la presencia de la cordillera del Atlas. En sus cumbres pueden superar los 1.000 mm de precipitaciones, pero, enseguida descienden hacia el sur o el este, donde sólo llueve 200 mm. En las zonas de desierto la aridez es absoluta.

La erosión del suelo es muy importante y responde a diversos factores, incluyendo la expansión de las granjas en zonas marginales, la sobreexplotación de los campos por pastoreo con exceso de animales, la destrucción de la vegetación para la obtención de leña y la conversión de las áreas forestadas en sembrados. Algunos esfuerzos se han realizado para revertir este proceso, fundamental a través de la reforestación.

A todo ello hay que unirle, que muchos ríos están muy contaminados a causa de los malos tratamientos de las aguas residuales. Sus costas están contaminadas por los abundantes derrames de petróleo.

La flora de Marruecos tienes unas 4.200 especies, siendo una de las más ricas del norte de África y una de las más diversas de la región mediterránea

Marruecos tiene una población de treinta y tres millones de habitantes, con una densidad de 74 h / km2. Destaca la alta densidad poblacional en las provincias costeras. La distribución de su población es muy similar al mapa de lluvias y vemos como el agua es un factor limitante para el desarrollo de las concentraciones humanas.

Sus ciudades más importantes son: Rabat su capital, con 1.800.000 habitantes, Casablanca que tiene 3.300.000 habitantes, Fez con 903.00 habitantes y Marrakech con 750.000 habitantes.

La población marroquí está sufriendo unos cambios muy importantes en su comportamiento demográfico. Se producen fuertes migraciones interiores fundamentalmente a las grandes ciudades en las que empieza a haber problemas de cogestión y abastecimiento. También se emigra hacia ciudades medianas y pequeñas para poder satisfacer las necesidades de servicios al mayor porcentaje de población.

La emigración hacia el exterior es muy fuerte, calculándose en unos tres millones de marroquíes en la diáspora, mayoritariamente hacia Europa, fundamentalmente hacia Francia, Alemania y España.   Últimamente, también se emigra hacia Estados Unidos y Canadá. El 66% de los ingresos financieros de Marruecos provienen de las remesas enviadas por los emigrantes que viven en el extranjero.

Su tasa de natalidad es muy alta, como en todo el Magreb. Lo mismo sucede con la mortalidad infantil. La esperanza de vida está en 71 años. Se está dando un cambio en los últimos años en el comportamiento demográfico del país, con un fuerte descenso de su tasa de natalidad.

Los marroquíes pertenecen mayoritariamente (97%) a la religión musulmana en su corriente sunnita y tienen pequeñas minorías de cristianos y judíos. El rey de Marruecos es la máxima autoridad religiosa islámica.

El país tiene dos idiomas oficiales, el árabe clásico y el bereber. También cabe destacar el uso del francés y del español. La asociaciones de bereberes denuncian que el gobierno no defiende su  cultura, pues se rehúsa a registrar con nombres tradicionales a los niños que nacen, no fomenta el uso público de su lengua, el tamazight, limita las actividades de sus asociados y sigue arabizando los nombres de ciudades, pueblos y accidentes geográficos.

La alfabetización femenina de mayores de quince años es escasa y sólo representa el 38%. Sólo el 68% de las mujeres embarazadas reciben atención ginecológica y el 63% de los partos son atendidos por personal especializado. La mortalidad por causas relativas a la maternidad llegaba a 230 por cada cien mil nacidos vivos.

LA ECONOMÍA MARROQUÍ

Su agricultura representa el 15% del PIB y ocupa casi a la mitad de la masa laboral del país, lo que significa que es un sector muy atrasado. Sufre profundos problemas estructurales, siendo muy sensible a las fluctuaciones climáticas y a las presiones de la liberalización del comercio.

El sector pesquero en Marruecos es una fuente de divisas  muy importante, pues supone el 56% del sector primario y el 16% de todas las exportaciones. Durante muchos años ha sido el pilar fundamental de la economía marroquí. Marruecos está considerado como el mayor centro pesquero de África.

Su sistema industrial representa un 28% de su economía, y en los últimos años tiene crecimientos importantes. La masa laboral representa el 22% del total. Marruecos recibe muchas actividades industriales procedentes de la deslocalización porque dispone de una mano de obra muy barata y sin derechos sociales. Además desarrolla la industria de la automoción, industrias alimenticias, textiles. Otros sectores importantes son la minería, materiales de construcción, productos químicos y farmacéuticos.

Marruecos es un destino turístico importante en África, en 2010 fueron diez millones los turistas que la visitaron, siendo Fez y Marrakech los dos grandes centros turísticos del país junto con las zonas de playas.

Uno de los principales desafíos que debe hacer frente Marruecos es mejorar su sistema educativo y crear oportunidades de empleo para los jóvenes, además de reducir las desigualdades sociales, así como combatir la gran corrupción existente en el país.

LA HISTORIA DE MARRUECOS

Antes del año 1200 a. C. ya vivían los bereberes en el país. Se consideran que son un pueblo euroasiático. El nombre de bereber fue impuesto por los árabes en el siglo VIII d. C, que significa, aquellos que no son árabes.

Las tres principales tribus, que a lo largo de la historia habrían de constituir las dinastías, son: los sanja, los masmodas y los zenata. Los sanja eran nómadas y guerreros que dieron origen a la dinastía almorávide, fundadora de Marrakech. Los masmodas pueblo pacífico y agricultor habitaban al norte y oeste de la cordillera del Atlas y de ellos proviene la dinastía de los almohades. Los zenata eran grande jinetes y nómadas, dominaron el territorio entre Tefilalet y la actual Argelia y fundaron la dinastía Merinide.

Los fenicios se fueron instalando en Marruecos a partir del siglo XII a. C por medio de centros comerciales a lo largo de la costa oriental. Se conservan vestigios de este pueblo, como son saladeros de pescados en zonas de Tánger, Melilla… Donde más se centraron los fenicios fue en Cartago (Túnez), de ahí se extendieron posteriormente por la zona marroquí, donde establecieron centros comerciales y trabajaron en el garum una pasta de anchoa, que se convirtió en un producto de exportación y que posteriormente usaron las legiones romanas para alimentarse.

Con la conquista de Cartago por los romanos, hicieron que estos poco a poco fueran ocupando todo el norte de África. En ciudades como Volubilis, Sala Colonia o Tingis se desarrolló una cultura mixta de origen mauritano, parcialmente romanizada e incluso cristianizada. Posteriormente pasaron los vándalos y alanos a través de esta región pero no dejaron huellas.

Los árabes liderados por Oqba Ben Nafi, jefe de la dinastía Omeya de Damasco llegaron a Marruecos en el año 683. Los bereberes aceptaron el Corán y colideraron con los árabes la expansión del islam hacia el sur. Sin embargo los bereberes mantuvieron tenazmente su lengua y costumbres.

Los bereberes apoyaron al segundo gran líder omeya en la región, en el año 703, Musa Ibn Nouasser, expandiendo el islamismo hacia el sur de España y áreas sureñas de Marruecos

El rey Idris II fue coronado y fundó Fez, en el año 818, para así poder acoger a ocho mil familias árabes, que fueron expulsadas por los cristianos españoles del emirato de Córdoba. Siete años después llegaron otras dos mil familias procedentes de Kairwan. El refinamiento y habilidad de los nuevos inmigrantes convirtieron a Fez en centro intelectual y espiritual del Islam.

Tras la muerte de Idris II, el sur de Marruecos fue dominado por los almorávides, nómadas y desconocedores del cultivo. Durante un siglo impusieron el Islam a los pueblos negros del Sahara.   Ibn Tachafien fundó Marrakech en el año 1062.

El siglo XII se considera  como la época más brillante marroquí, coincidiendo con el surgimiento de los almohades. Marrakech estaba liderada espiritualmente por Mohamed Ibn Toumart, fundador de la doctrina muwahhidin, llevando al país al máximo esplendor espiritual, intelectual y económico.

El estrecho vínculo con España, culturalmente tan enriquecedor en la época del califato de Córdoba, tuvo en el periodo final de la reconquista ibérica consecuencias graves para Marruecos: la guerra se trasladó al territorio africano y  los españoles y portugueses ocuparon plazas fuertes en el litoral (Ceuta 1415, Tánger 1471 y Melilla 1497). El predominio naval europeo cerró el mar Mediterráneo y el océano Atlántico a los marroquíes, provocando la caída de la actividad comercial en la zona.

Marruecos nunca fue formalmente incorporado al Imperio otomano, pero se benefició de su presencia con la presencia por la actuación de los corsarios turcos, que impedían la expansión europea. Esta situación permitió a los sultanes mantener su independencia hasta el siglo XX.

Francia se asienta en Marruecos e impone su supervisión sobre las finanzas del reino, mientras disputaba con los alemanes la hegemonía de la región. Se produce un acuerdo con España respecto a los límites con el Sahara español y con el sultán Muley Hafid para que cesase su ayuda a los rebeldes saharianos.

Se produce un Tratado entre Francia, España y Gran Bretaña, en el año 1912, del cual sale que Marruecos se transforma en un Protectorado francés y España recibe la zona norteña del Rif. A cambio, los ingleses obtuvieron el acuerdo de los franceses con respecto a su política en Egipto y Sudán. La ciudad de Tánger fue declarada ciudad libre internacional y el sultán se convirtió en una figura decorativa.

Fue en el año 1921, cuando en la zona española comenzó una sublevación bajo el liderato de Abdel Krim, que proclamó la república de las tribus y que contó con el apoyo de la III Internacional. Los franceses intervinieron a favor de España y el conflicto se extendió a todo el territorio. Solo se consiguió la rendición del emir en el año 1926.

Durante la segunda Guerra Mundial la agitación nacionalista fue permanente y las exigencias de independencia fueron continuas de forma que el propio sultán Mohamed V quien las asumió. Esto provocó que los franceses depusieran al sultán, hasta que en el año 1956 los franceses reconocieron la independencia de Marruecos.

La intención de Mohamed V era avanzar lentamente hacia la modernización de las instituciones económicas y políticas del país. Le sucede en el trono Hasssan II que tenía ideas más conservadoras, creando un régimen teocrático con un sistema de poder basado en favores y obligaciones de forma paternalista, que impedían un auténtico desarrollo del país.

Al mismo tiempo, alentaba las inversiones extranjeras fundamentalmente francesas, para que explotaran las grandes riquezas del país. Hassan II no vaciló en mandar matar, en el año 1965, a Ben Barka, líder del opositor Unión Nacional de Fuerzas Populares, que reclamaba la aplicación de un programa económico y social en favor de las mayorías obreras y campesinas.

Las contradicciones de la sociedad marroquí se hicieron más agudas en 1975, cuando el rey Hassan ocupó el Sahara occidental, e inició una guerra que provocó grandes cambios políticos en la región del Magreb.

El esfuerzo bélico y la caída del precio de los fosfatos en el mercado internacional, sumados a la pérdida de la ayuda de Arabia en represalia por el apoyo de Hassan a los acuerdos de Camp Davis, provocaron el agravamiento de la crisis económica.

La sequía de los años 1980-81 provocó escasez de alimentos y obligó al gobierno a importarlos, lo que hizo que su deuda externa fuera imposible de asumir. El FMI apoyó a Marruecos a cambio de la eliminación de los subsidios a los alimentos y a las viviendas, lo que empeoró muchísimo la vida de los marroquíes provocando fuertes revueltas sociales.

La República Árabe Saharaui Democrática fue admitida en la ONU en el año 1984. Marruecos en represalia abandonó la organización panafricana.

Un plan de paz de la ONU para el Sahara Occidental fue anunciado en el año 1991, provocó un alto el fuego para un referéndum por el cual los habitantes del Sahara optaran por la independencia o la integración en Marruecos. El gobierno marroquí ha dado largas al proceso del referéndum, confiando en la derrota definitiva del Frente Polisario.

La historia de sus últimos veinte años ya es conocida por todo. Esperemos que Marruecos se modernice de una vez y sus gentes puedan tener una vida más digna y justa que la que tiene actualmente y que el Sahara Occidental obtenga su independencia.

Marruecos, de contraste en contraste