viernes. 01.03.2024
Abdel Fattah Al Sisi

Egipto, país del norte de África con más de 110 millones de habitantes ha optado por la continuidad. Abdel Fattah Al Sisi ha recabado un 89,6% de las papeletas, con un total de 39.702.451 votos, muy por delante de los otros tres candidatos que aspiraban a la Presidencia.

Las movilizaciones de la primavera árabe supusieron el derrocamiento de Hosni Mubarak el 11 de febrero de 2011 después de 30 años de férrea dictadura. En las primeras y únicas elecciones democráticas del país se impuso el islamista Mohamed Mursi, quien nombró a Al Sisi, entonces director de inteligencia militar, como ministro de Defensa.

 En julio de 2013, Al Sisi encabezó un golpe de Estado que derrocó a Mohamed Mursi, quien fue detenido y murió en 2019 tras sufrir un desvanecimiento durante una vista judicial, lo que derivó en el nombramiento de Adli Mansur como presidente interino,  hasta que en 2014 optó por abandonar su puesto en el Ejército para presentarse a las presidenciales de 2014, en las que se hizo con la victoria.

Es  presidente de Egipto desde el 8 de junio de 2014, siendo así el noveno presidente desde la declaración de la república en el país el 18 de junio de 1953.La Comunidad Internacional no ha cuestionado las elecciones, como si lo ha hecho en ocasiones anteriores, cuando en éstas se ha producido la misma falta de garantías, con detenciones de líderes opositores, ilegalización de partidos políticos y ausencia total de transparencia en el recuento.

Egipto mantiene una elevada deuda externa de 165.300 millones de dólares, de los cuales debe pagar unos 29.000 millones en el próximo ejercicio económico y hasta 71.000 en los próximos tres años.  Esta deuda es consecuencia básicamente de su importante gasto en defensa, mientras mantiene una estructura social en la que el más del 60% de la población vive en la pobreza según el informe del Banco Mundial publicado en 2019. El control del ejército de las estructuras políticas y económicas es prácticamente total.

Las condiciones generales de vida de la población tienden a deteriorarse. La pobreza ha aumentado en más de un 11% en las ciudades más grandes del país, El Cairo (la más poblada de África), Alejandría, Puerto Said y Suez.

Egipto en la actualidad se enfrenta a la situación creada en Gaza por los ataques de Israel. La población egipcia se muestra muy mayoritariamente a favor de defender la causa palestina si bien el gobierno de Al Sisi ha mantenido una posición prudente evitando que el conflicto les afecte directamente y se produzca una llegada masiva de palestinos.

Otro tema que lleva años encima de la mesa es el conflicto con Etiopia (126 millones de habitantes) por la construcción de la Presa del Renacimiento en el Nilo Azul, cercana a la frontera con Sudán.

El pasado 20 de Diciembre Egipto ha manifestado que las últimas conversaciones sobre la presa habían fracasado, después de haberlas reanudado en el mes de Agosto. En un comunicado el Ministerio de Recursos Hídricos e Irrigación ha reiterado la posición tradicional egipcia en este delicado asunto:"Egipto se reserva su derecho, de acuerdo con las cartas y los acuerdos internacionales, a defender su agua y su seguridad nacional en caso de cualquier daño"

Por otra parte el Ministerio de Asuntos Exteriores de Etiopía afirmó que Egipto había "tergiversado" las posiciones de Etiopía en las conversaciones, y lamentó la "mentalidad de la era colonial de Egipto" y los "obstáculos contra los esfuerzos hacia la convergencia".

El presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, y el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, dijeron en julio que intentarían cerrar un acuerdo sobre la disputada presa en un plazo de cuatro meses. Años de conversaciones interrumpidas con frecuencia han resultado infructuosas.

Egipto se opone desde hace tiempo al proyecto porque teme por su futuro abastecimiento de agua del Nilo, del que depende en gran medida. Etiopía argumenta que está ejerciendo su derecho al desarrollo económico, y comunicó  en septiembre del presente año que había completado la fase final de llenado del gran embalse. "La reunión fracasó debido a la persistente negativa de Etiopía a aceptar cualquier solución de compromiso técnico o jurídico que salvaguardara los intereses de los tres países", afirma el comunicado egipcio.

Etiopía, sin embargo, dijo que Egipto no estaba dispuesto a llegar a un acuerdo. "Etiopía mantiene su compromiso de alcanzar un acuerdo amistoso y negociado que tenga en cuenta los intereses de los tres países y espera con interés la reanudación de la negociación", expresa el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Egipto y Sudán temen que la enorme presa que tiene un coste hasta el momento de 4.800 millones de dólares reduzca gravemente la proporción de agua del Nilo que reciben y han pedido repetidamente a Addis Abeba que deje de llenarla hasta que todos hayan llegado a un acuerdo sobre cómo debería funcionar. Con una capacidad de producción eléctrica de 6000 MW, será la más potente de África (cerca de tres veces la potencia de la presa de Asuan). El proyecto anunciado en 2011, comenzó sus obras en 2013 y está prácticamente concluido.

El caso de Sudán es diferente al de Egipto. La presa puede ayudarle a mitigar las inundaciones que suele padecer o incluso un suministro extra de electricidad. Con el paso de los años su postura con respecto a la presa se ha ido suavizando y en enero del presente año el general Abdel Fattah al-Burhan, gobernante de facto del país, llegó a asegurar al líder etíope que ambos países estaban "alineados y de acuerdo" en todo lo relacionado con la mega presa del Nilo Azul.

Etiopía niega que la presa vaya a tener un impacto negativo en los flujos de agua,  aguas abajo y sostiene que, de hecho, la presa hará aumentar los flujos de agua hacia Egipto al reducir la evaporación en el lago Nasser. Por el contrario Egipto considera que rebajar el nivel de agua del lago Nasser en 10 metros le puede suponer perder entre el 20 y el 40% de su capacidad de generación de electricidad.

Etiopía ha acusado a Egipto de no ser razonable. Egipto exige aumentar su parte del flujo de agua del Nilo del 66% al 90%. La Unión Africana y Estados Unidos han impulsado las conversaciones entre Egipto, Sudán y Egipto para tratar de llegar a un acuerdo, que por ahora no se ha conseguido.

El gobierno etíope ha declarado que tiene la intención de financiar por sí mismo la totalidad del coste de la presa para no depender de países extranjeros que puedan verse presionados por Egipto para retirar su apoyo, si bien las turbinas que tienen un coste de más de 1800 millones de euros han sido financiadas por la banca china.

Egipto ha condenado el llenado total de la presa como “ilegal” y lo ha esgrimido como uno de los motivos fundamentales de la finalización de las conversaciones. Sudán no ha reaccionado inmediatamente al anuncio del llenado y sigue confiada en alcanzar algún tipo de acuerdo que les garantice agua y energía eléctrica. 

Egipto, que ya sufre una grave escasez de agua, ve la presa como una amenaza existencial porque depende del Nilo para cubrir el 97% de sus necesidades de agua. La posición del frágil Sudán, que actualmente está sumido en una cruenta guerra civil con millones de desplazados, ha fluctuado en los últimos años. 

Además de estas tres naciones se encuentran involucrados en este conflicto el resto de países de la zona: Somalia, Eritrea, Yibuti y Sudán del Sur. Etiopia manifiesta que la energía generada por la nueva central hidroléctrica puede suministrar a los países colindantes.Es de esperar que las conversaciones continúen nuevamente y se pueda alcanzar un acuerdo satisfactorio para todas las partes interesadas. La amenaza de conflictos bélicos ha sido barajada en alguna ocasión si bien afortunadamente no se ha llegado a producir.

“Muchas de las guerras del siglo XX fueron por el petróleo, pero las guerras del siglo XXI serán en torno al agua, a menos que cambiemos la forma en que la gestionamos” predecía en 1995 el entonces vicepresidente del Banco Mundial, Ismail Seralgedin.

El presidente de Egipto Al Sisi gana las elecciones con el 90% de los votos