<---Taboola---> <---Taboola---> #TEMP
domingo. 02.10.2022
PUEBLOS Y PAISES | EDMUNDO FAYANÁS ESCUER

Uzbekistán y los desastres ecológicos

Tiene una extensión de 447.400 km2. Limita al norte con Kazajastán, al este con Kirguizistán, al sureste con Tayikistán, al suroeste con Turkmenistán y al sur con Afganistán.

u1
Mapa de Uzbekistán

Gran parte de la planicie del norte y centro de Uzbekistán está ocupado por el desierto de Kyzyl Kum, que continua en Kazajistán. Al este del país nos encontramos con el valle de Ferganá, que es la zona más fértil del país. Al oeste  tenemos la planicie de Ustyurt, que es una región desértica habitada por poblaciones nómadas dedicadas a la actividad pastoril.

El 80% de su territorio corresponde a la meseta desértica, y en el sureste nos encontramos con las estribaciones de la cadena montañosa de Tian Shan y Gussaro-Alai, llegando a altitudes de 4.300 m, que continúan posteriormente por Kirguizistán y Tayikistán, formando una frontera natural entre Asia Central y China.

Los recursos hídricos, que tiene el país, son escasos a pesar de que recorren el país los dos grandes ríos del Asia Central, el Amu Daría y el Syr Darya. Además estos recursos hídricos están mal distribuidos.  

Estos dos ríos se utilizan mayoritariamente para el riego de las tierras agrícolas. A lo largo de la década de 1960 se desarrollaron grandes obras hidráulicas, fundamentalmente canales, para así aumentar las tierras de regadío, dedicadas éstas al cultivo mayoritariamente del llamado “oro blanco”, el algodón.

Esta manera de emplear el agua del Amu Daria y del Syr Darya ha provocado la desaparición en un 90% de la superficie del mar de Aral, que era el cuarto mar interior más grande del mundo y del 80% de su volumen de agua. Esto ha sido posible  porque estos dos grandes ríos que alimentaban al mar de Aral, desde la década de 1960 ya no vierten agua alguna a dicho mar debido a las obras hidráulicas realizadas en su cauce y por el desvió masivo de sus aguas para el regadío.

Esto ha provocado un desastre ecológico de gigantescas consecuencias, todo ello en nombre del desarrollo económico. La desecación y la salinización del mar causan grandes tormentas de sal y arena, que está provocando la destrucción de las zonas agrícolas circundantes, así como de todos los ecosistemas de la zona. Además, está afectando a la salud de la población local, fundamentalmente a través de enfermedades de las vías respiratorias y de piel.

Cada año miles de toneladas de sal son diseminadas, llegando estas hasta ochocientos kilómetros de distancia debido a los vientos fuertes de la zona. Algunos científicos calculan, que las tormentas de sal y arena del mar de Aral han aumentado el porcentaje de materia sólida en la atmósfera global en más de un 5%, lo que afecta al cambio climático.

El desastre del mar de Aral es una muestra clara y evidente de las consecuencias de un desarrollismo irracional y nada respetuoso con el medio ambiente. Este desastre ha sido provocado también, porque  no se preocuparon de construir plantas de tratamientos de las aguas, al uso masivo de los plaguicidas, herbicidas, defoliantes y fertilizantes no biológicos, unido todo ello al desarrollo de proyectos industriales sin el más mínimo control ambiental, hecho este que se produjo en todos los países del área comunista.

Además del mar de Aral, en Uzbekistán nos encontramos con el lago Sariqanisk, el cual también varía de tamaño, debido a la aridez del paisaje que le rodea. Otro lago importante es el lago Aydar.

El clima de Uzbekistán es de tipo continental con inviernos muy duros y fríos y veranos sofocantes de calor. La temperatura media en invierno ronda los dos grados bajo cero, pero puede llegar hasta los cuarenta grados bajo cero. En verano se superan con facilidad los cuarenta grados de calor. Sus precipitaciones son muy escasas, de ahí que el país sea muy árido, éstas oscilan entre los 100-200 mm. Normalmente se dan en verano lo que hace que su vegetación sea de tipo árido.

Uzbekistán es el `país más poblado del Asia Central con veintinueve millones de habitantes, que representan casi la mitad de la población del Asia Central. Esta población uzbeca se sitúa sobre todo en el sur y este del país y el resto ocupado por poblaciones nómadas.

La población uzbeca es mayoritariamente rural y se dedica principalmente a la agricultura, que es de lo que vive. La capital del país es Tashkent con 2.200.000 de habitantes. Otras ciudades importantes son Namangán, Andizán y Samarkanda todas ellas pasando del medio millón de habitantes.

Los uzbecos son el grupo étnico mayoritario y representan el 75% del total. Otros grupos étnicos importantes son los rusos con el 5,5%, los tayikos con el 5%, los coreanos con el 4,7%, los kazajos el 3%, los karakalpakos el 2,5% y los tártaros el 1%.

La religión dominante es la musulmana del credo sunita, que representa el 88% de la población. Hay un 9% de cristianos ortodoxos orientales.

El idioma oficial es el uzbeko, pero es el ruso el que se emplea para la comunicación entre diversas etnias, incluido  en gran parte en uso cotidiano e incluso en el del gobierno.


Templo musulmán

LA ECONOMÍA DE UZBEKISTÁN

La economía se basa principalmente en la agricultura y en la extracción de sus recursos naturales.   Este país un un gran productor y exportador del llamado “oro blanco”, el algodón pero del que más rentabilidad económica saca es del gas, del que obtiene grandes cantidades de divisas. Además de estos dos productos es un importante exportador de oro, uranio y minerales estratégicos.

La agricultura y el sector agro-industrial constituyen el 18% del PIB del país y como hemos visto su producto estrella es el algodón que viene a representar el 11% de su PIB. Además Uzbekistán también produce mucha seda, trigo, frutas y verduras.

Su agricultura está muy centralizada y es dirigida por el gobierno, fijando donde deben estar las granjas y que deben producir, al mismo tiempo que es quien fija el precio de los productos agrícolas.   La mayoría de las explotaciones, que cultivan trigo y algodón, están bajo el mando del gobierno, debiéndole dar gran parte de sus cosechas.

Los abundantes recursos naturales, entiéndase gas y minerales son fundamentales para la economía del país.  La producción del gas representa el 50% de sus divisas. El oro también juega un papel importante pues representa el 10% de sus exportaciones, siendo el séptimo productor del mundo y mantiene las cuartas reservas de este mineral. Además de estos productos también destacan la producción de aceite para el consumo interno. Tiene también importantes reservas minerales de cobre, plomo, zinc, tungsteno y uranio. La mayor parte de la producción de uranio es exportada directamente a los Estados Unidos.

El crecimiento del país en los años 2010-2011 ha rondado el 7,5%, sin embargo el desempleo y el subempleo son muy altos, destacando en el sector agrícola, donde el 62% de su población activa se dedica al campo lo que nos da muestra del atraso del país.

La economía de Uzbekistán ha estado orientada, desde su independencia en 1990 a una transición gradual de una economía centralizada a una de mercado. Sin embargo, el progreso en reformas económicas ha sido lento. Aún no se ha eliminado la existencia de un potente mercado negro.

LA HISTORIA DE UZBEKISTÁN

Antiguos centros agrícolas como los de Coresma, situado en el curso inferior del rio Amu Daria, el de Maverajr situada en el curso medio del río Syr Darya y el valle de Ferganá dieron lugar a los primeros estados. Todos de lengua indoeuropea, surgidos ya en el siglo X a.C. Estos territorios formaron parte del imperio persa de los Aheménidas, del imperio de Alejandro Magno, de los reinos Greco-Bactriano y de Kushán y del Estado de los Hunos blancos eftalitas, desde los siglos VI a. C. hasta y VI d. C.

Los turcos nómadas anexionaron la mayor parte del Asia Central a su kanato turco entre los siglos VI y VIII.   Llegaron a Uzbekistán los turcófonos, mezclándose con sus habitantes, pero a mediados del siglo VIII fueron conquistados por lo árabes, que propagaban el Islam sobre todo en las ciudades.

Desde el siglo IX hasta los inicios del siglo XIII, cuando declinaba el poder de los califas, aumentaba al mismo tiempo el poder de las dinastías locales de los Samánidas, Karajánidas y los shas de Coresma. Los musulmanes desarrollaron mucho la agricultura y la artesanía.

Las ciudades de Samarkanda, Bujará y Urguench era muy prósperas, pues llegaban las caravanas de la ruta de la seda de China y Bizancio.

Entre los años 1219 y 1221, Coresma fue atacada y destruida por los mongoles, siendo entregada al hijo mayor de Gengis Khan. Maverannajr y Ferganá quedaron bajo el dominio del segundo hijo de  Gengis Khan, Chatagai, de ahí que los habitantes de estas dos zonas pasaron a llamarse Chagatais.   Las estepas uzbecas fueron refugio para las tribus turcas y mongolas. En la segunda mitad del siglo XIV, Timur, jefe de una de estas tribus, tomó Maverannajr y convirtió Samarkanda en la capital del imperio.

La unión de las tribus nómadas, a los que se llamó uzbekos, se formó a partir del siglo XV, en el Kazajstán Central. Mujamed Sheibani, que era uno de los jefes uzbekos, conquistó Maverannajr en los  inicios del siglo XVI, dándoles el nombre a todos los habitantes del país. Una vez disuelto el Estado de Sheibani fueron surgiendo diversos kanatos. En el año 1512, surgió el kanato de Jivá cuya elite militar pertenecía al pueblo uzbeko de kungratos.

A mediados del siglo XVI, surgió el kanato de Bujará formada por la elite militar uzbeko manguite. El kanato de Bujará alcanzó su máximo esplendor en tiempos del khan Nasrulá 1820-1860. A comienzos del siglo XIX, los emires de Ferganá, de la dinastía Ming, crearon el kanato de Kokand.

Estos Estados sin fronteras definidas, no eran capaces de controlar la fidelidad absoluta de los distintos jefes regionales. Los emires de Jivá y Bujará ejercían una soberanía nominal sobre las tribus turcas del desierto del Karakum. Aunque estaban en su máximo grado de organización, no podían enfrentarse a la inminente expansión europea, justo en Asia Central donde chocaban los intereses de rusos e ingleses por el mercado del algodón.

La ofensiva rusa se produce en el año 1860. En el año 1867, el zar creó  la provincia de Turquestán, siendo nombrada la ciudad de Taskent como su capital. A finales del siglo XIX, ya se incluía en esta provincia Samarkanda, Syr Darya y Ferganá. A lo largo de 1873, el khan de Jivá y el de Bujará aceptaron pasar a depender del protectorado ruso.

Así esta zona permaneció bajo dominio ruso hasta que es derrocado el zar ruso por la revolución de 1917, momento en que se instala en Taskent el soviet. En el año 1918, el ejército ruso reprime un intento de creación de un gobierno musulmán autónomo en Kokand.

El ejército rojo ocupa Jivá en 1920 y posteriormente Bujará, dando comienzo así a la reforma agraria.   En el año 1926 los soviéticos reforman las fronteras de todo el Asia Central siguiendo un criterio étnico. En mayo de 1925, se constituye la República Socialista Soviética de Uzbekistán.

Durante el gobierno de José Stalin varios uzbekos fueron condenados a muerte, incluidos el primer ministro y el propio secretario general del partido comunista uzbeko. Además, en la década de 1930 se traslada la capital de Samarkanda a Taskent.

Sharef Rashodov gobernó desde 1956 a 1981, siendo un periodo de gran estabilidad. Con la llegada de Brezhnev se cambia la dirección del gobierno de Uzbekistán debido a las falsificaciones realizadas en los datos de las producciones agrarias. Con la llegada de Gorbachov se produce un periodo de fuerte deterioro de la situación económica, provocándose al mismo tiempo conflictos de índole religiosa y étnica, originados por la resistencia de la mayoría religiosa sunita  ante el anticlericalismo de los soviéticos.

Sube al poder en 1989 Islam Karimov. Con la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS, en agosto de 1991, se declara la independencia de Uzbekistán, siendo reelegido Islam Karimov.

Karimov impuso  un estilo autoritario y basó el nuevo rumbo del país en el modelo del sudeste asiático eliminando la disidencia y adoptando la economía de mercado. Se aprobó un plan de privatizaciones y esto provocó un aumento de la cesta y de la energía en un 300%. Karimov se convierte en un aliado clave de los norteamericanos en su ataque a Afganistán, cediendo su espacio aéreo y la concesión de una base militar para el despliegue de sus fuerzas militares.

A pesar de haber sufrido fuertes revueltas populares por su política poco democrática y nada respetuoso con los derechos humanos, Karimov sigue estando en el poder de una forma autoritaria.   Esperemos que esto vaya cambiando y los uzbekos consigan mayores cotas de libertad y de democracia, junto a una mejora sustancial de sus estándares de vida que tanto precisan.

Uzbekistán y los desastres ecológicos