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domingo. 14.08.2022
OTAN

De los marcos discursivos que los think tanks de turno elaboran y seleccionan con esmero, posiblemente el más potente y exitoso en los últimos tiempos es el que se condensa en el mantra (1) "la guerra de Putin". Puesto en primer lugar a disposición del argumentario político y mediático, se ha convertido después, con rapidez, en pensamiento dominante,

Su inicial cometido fue la creación del chivo expiatorio, el señalamiento manqueo de un enemigo (el Otro, el Mal), la inoculación de ardor guerrero y la aceptación por tanto de todo sacrificio; en suma la exculpación y redención que de todo ello se desprende.

Pero tan importante o más es la función de ese mantra como marco (o jaula mental) a partir de la cual explicar lo que sucede (relato) y sobre todo la relación causal entre los hechos. 

Un ejemplo muy revelador de lo anterior es la explicación de todo lo que concierne a la inflación, porque además conjuga el pensamiento dominante de siempre (los dogmas fabricados por el mainstream en la Economía), con el relato de lo que está sucediendo (lo que materialmente nos está pasando y lo que, admonitoriamente, nos va a suceder en lo personal).

EEUU, en nombre de “Occidente”, ha decidido que la guerra por ella instigada y prolongada quede por ahora circunscrita, en su dimensión militar, al territorio de un solo país, Ucrania, que además del campo de batalla, aportará los muertos (hasta el último” en su duración, según ha reiterado Biden).

Al mismo tiempo, por designio de EEUU, esa guerra se ha extendido ecuménicamente a todos los demás campos (económico, comercial, cultural, deportivo, comunicacional etc.). Para ello, la principal arma han sido las sanciones y barreras comerciales (que por lo demás han precedido a la guerra entablada en el campo de la batalla militar).

Esa concreta respuesta a “la guerra”- que precede a “la guerra de Putin”, prolongándola y ampliándola-, ha sido la principal causante de un desorden económico y comercial que inevitablemente ha dado lugar a una precipitada y caótica transformación en la estructura de precios relativos y por tanto en una galopante inflación.

Sin embargo, según el relato, es la guerra- “la guerra de Putin”- la causante de la inflación, siendo así que lo que verdaderamente la desencadena, ampliando y potenciando la previamente larvada, ha sido y es esa específica respuesta de sanciones y barreras (“la guerra de USA”).

Trastocada de ese modo la relación de causalidad, para hacer frente a la inflación desbocada y a sus efectos, quienes la han provocado necesitan “excluir” o expulsar del relato, por completo, cualquier otra motivo que pudiera sugerir o conducir a encontrar una salida o remedio dirigido a actuar sobre la verdadera causa, puesto que ello sería tanto como dar por perdido su relato y al mismo tiempo la otra guerra (“la guerra de USA”) .

Se descarta pues- sin ni siquiera nombrarla-, cualquier otra posibilidad alternativa, como sería la de desandar el demencial camino de extensióy prolongación de la guerra, que implique detenerla en el campo de batalla, retrocediendo simultáneamente en la demencial escalada de blindaje de fronteras a cualquier género de intercambio y de imposición unilateral de sanciones, próximas cuando no coincidentes con incautaciones o reparaciones de guerra impuestas por el vencedor antes de serlo.

Así pues, junto a las viejas y desgastadas estratagemas monetaristas para hacer frente a la inflación, es preciso silenciar -expulsándola del relato dominante- cualquier voz que reitere la necesidad de restauración de la política, es decir de emprender cuanto antes una decidida acción diplomática dirigida a posibilitar algún día - más pronto que tarde- el final de ambas guerras, la de Rusia en Ucrania y la de EEUU fuera de allí, es decir la que éstos ha decido seguir extendiendo al resto del mundo, pro domo sua.

Designio empecinado de EEUU/OTAN (o sea del principal y más influyente instigador de la guerra, que no es sino el eterno aunque siempre renovado entramado industrial-armamentístico norteamericano), idéntico al que llevó a desechar esa acción en su momento -antes y después del estallido de la guerra en Ucrania-, vetando, o torpedeando cualquier otra iniciativa tímidamente esbozada por parte de “socios” sumisos, rápidamente llamados al orden.

Frente a la necesaria aunque difícil y remota salida hacia la paz -la única capaz de evitar el desastre hacia el que nos encaminan de modo cada vez más próximo e irreversible-, se han impuesto como acabamos de señalar de pasada, las viejas recetas monetaristas para combatir la inflación, es decir para actuar en la dirección de siempre; en la que una y otra vez ha sido experimentada y soportada invariablemente por los mismos, la clase trabajadora y los más desfavorecidos

Y así, bajo la capa del siempre recurrente bálsamo del Pacto de Rentas y su persistente invocación al sacrificio, quizás no tardando muchos acaben por desvelar que no hay otra cosa que la colosal estafa de desposesión y transferencia de los más que menguados ingresos por Trabajo (salarios o “ganancias” de autónomos), al Capital, una vez más en su más descarnada representación simbiótica de extractivismo y rentismo.


(1) Mantra 1.m. En el hinduismo y en el budismo, sílabas, palabras o frases sagradas, generalmente en sánscrito que se recitan durante el culto para invocar a la divinidad o como apoyo de la meditación (DRAE)

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