sábado. 13.07.2024
Huelguistas de la United Auto Workers en el estado de Oregón

Este domingo Antonio Muñoz Molina publicó en EL PAÍS un artículo, ”Nuevas batallas sindicales” [1], con directa referencia a las huelgas de los Estados Unidos de América, las de los más de 25.000 metalúrgicos del automóvil (de General Motors, Ford, Chrysler, FIAT y PSA) y de los más de 100.000 escritores, actores y técnicos de cine y televisión.

Se trata de un artículo que ha suscitado muy favorables comentarios en medios sindicales y de las personas progresistas del mundo. Con razón. Estos son el subtítulo y el final del artículo: 

  • Parecen noticias de otra época: trabajadores sosteniendo pancartas y bloqueando el paso a las fábricas; debates encendidos sobre subidas de sueldos, prestaciones sociales y bajas por enfermedad. Todo lo que sostiene la simple dignidad de la vida
  • El sindicalismo es una de esas herramientas anticuadas y resistentes a las modas que mejor pueden defendernos contra las inclemencias del presente, y tal vez del provenir

Leyéndolo me sentí muy próximo a estos hombres y mujeres de esta Norteamérica, y de las consideraciones del autor del artículo. Me di cuenta que iba a comenzar el mes de octubre y que dentro de pocos días, el 7 exactamente, tenemos convocada, como cada año, la nada menos que “Jornada de Acción Sindical Mundial por el Trabajo Decente”.

El día 7 tenemos convocada, como cada año, la nada menos que “Jornada de Acción Sindical Mundial por el Trabajo Decente”

Y, como cada año, me asalta una profunda tristeza al comprobar que desde las estructuras sindicales supranacionales no se ha conseguido dar el contenido y las formas de acción adecuadas a este objetivo, esencia fundamental de los derechos humanos en este nuestro mundo cada día más pequeño.

Como cada año, unos días antes (pocos si de verdad se pretende una movilización sindical mundial), el 8 de septiembre este año, se plantea el título y objetivos genéricos (esta vez incrementos salariales de cuantías y momentos adecuados diversos según los lugares del planeta), sin ninguna propuesta de un elemento concreto, central, de movilización común, de acción. Esta burocrática convocatoria se traduce en que en cada lugar, y cuando las estructuras sindicales del mismo se acuerden de la consigna, se redacte un documento en el que se señalen sus problemas, sus reivindicaciones locales pendientes, sin, en el 99,9% de los casos, ninguna propuesta de acción. Y el 8 de octubre ya nadie se acordará de la convocatoria y sus resultados.

Ello manifiesta en mi opinión un problema mucho más profundo que el de la mayor o menor capacidad de las correspondientes estructuras sindicales. Se trata del sentido de los objetivos sindicales de todos los colectivos de la clase trabajadora. Lo apunto ahora solamente para volver luego, aquí y tras el 7-O, a esta nuestra ”jornada mundial del 7 de octubre”.

Es necesario establecer qué objetivos y reivindicaciones sintetizan en cada momento los intereses comunes del colectivo que se pretende movilizar

Desde cada centro de trabajo, en la acción sindical, hemos podido, debido, aprender que los intereses, las reivindicaciones, de cada colectivo son la síntesis, no la suma, de los interés particulares de los más reducidos colectivos que lo integran. Intereses colectivos que tienen además el sentido de tutela de los individuales y de los de los colectivos más reducidos. De hecho establecer esta síntesis para concretar la plataforma reivindicativa común en la acción sindical de cada colectivo es elemento básico para ésta. Y no siempre se consigue. 

Este es en mi opinión un elemento central para la acción de los colectivos supranacionales, particularmente para la acción sindical global. Y para ello el concepto de “trabajo decente”, como eje de esta síntesis global, me pareció en su momento un gran acierto. Por ello, y por lo apuntado antes, es necesario establecer qué objetivos y reivindicaciones sintetizan en cada momento los intereses comunes del colectivo que se pretende movilizar, es decir ahora nada menos que los de la clase trabajadora mundial en una “acción sindical global”. Intereses comunes, insisto, síntesis y no suma de los intereses particulares, lo que considero el gran reto para la organización del sindicalismo a todos los niveles a partir del centro de trabajo.

La victoria de las y los trabajadoras/es estadounidenses nos interesa a todos, para mostrar y demostrar que se puede derrotar a las grandes multinacionales

Pero dejemos ahora esta cuestión más general, y permanente, para volver a este 7 de octubre a pocos días de la fecha.

¿Por qué no situar la solidaridad con los huelguistas de Estados Unidos de América como uno de los elementos centrales de esta jornada mundial por el trabajo decente, por los derechos fundamentales del trabajo?

Porque la victoria de las y los trabajadoras/es estadounidenses nos interesa a todos, para mostrar y demostrar que se puede derrotar a las grandes multinacionales ya en sus sedes centrales. Para expresar el interés y la capacidad de eficaz incidencia en ello del sindicalismo global, para proyectar la batalla en todas sus cadenas de suministro (con decisiva incidencia en todo el país) en torno a los ejes de la globalización de los derechos (salario mínimo vital, derecho de sindicación, salud y seguridad en el trabajo, …) y para dar sentido a la solidaridad global como esencia sindical ahora y en el futuro.

Quedan ciertamente pocos días y no será posible organizar ninguna acción con tal objetivo si no se ha situado ya antes en la orqanización de la supuesta movilización mundial en esta fecha. Pero aún cabría la explicación y documentos al respecto. Y podría servir para avanzar en la expresión y conciencia de que existen intereses colectivos de la clase trabajadora mundial, global.

Lo sugiero también, sobre todo en cuanto a sus contenidos, en relación al Congreso Sindical Extraordinario de la Confederación Sindical Internacional (CSI) del próximo, muy próximo también, 12 de octubre, que supongo, y espero, hará un balance de este 7 de octubre, y sabrá relacionarlo con las actuales batallas sindicales de proyección mundial. 

Por cierto, ¿cuántos trabajadores y trabajadoras saben de estos “extraordinarios” y muy próximos acontecimientos sindicales mundiales del 7 y 12 de octubre? De todo esto habrá que hablar otro día, pronto.


[1] Múñoz Molina en el ElPaís

Solidaridad con los huelguistas de Estados Unidos