Nuevatribuna

El feminismo no es cantera de votos ni bálsamo de Fierabrás para la izquierda

Fotos: Nuevatribuna
Fotos: Nuevatribuna

Según Metroscopia, el 67% de las votantes de Cs, el 48% de las de Vox y el 47% de las del PP consideraban que había motivos para convocar la huelga del 8 de marzo

La estructura social es mucho más compleja de lo que somos capaces de percibir en nuestro entorno cercano o de lo que expresan las personas que se manifiestan en defensa de sus ideas y reivindicaciones.

El voto femenino refleja parte de esa complejidad. El barómetro del CIS del pasado mes de enero (1) confirmaba que el PP era el partido con más mujeres entre sus votantes (el 56,6% de las personas que declaraban su intención de votar por el PP eran mujeres), seguido muy de cerca por el PSOE (el 55% de sus votantes eran mujeres) y, ya en franca minoría, por Cs (46,3%), UP (42,4%) y Vox (35,1%).

Para atisbar qué puede pasar en las próximas elecciones generales del 28 de abril hay que completar las estimaciones anteriores con un dato muy relevante: alrededor de 4 millones de mujeres no habían decidido qué hacer con su voto (suponían una significativa mayoría del 60% sobre el total de personas encuestadas que todavía no tenían claro a quién votarían). Hay por delante un mes y medio de campaña para las elecciones generales que va a ser decisivo para que los partidos traten de convencer a votantes que todavía no saben a qué listas votarán.

¿Las mujeres que habían decidido votar a partidos de derechas estaban en desacuerdo con las movilizaciones feministas del 8M en defensa de los derechos y la igualdad de las mujeres? ¿Eran menos conscientes de las discriminaciones y violencias que sufren? Pues no lo parece. Eran muchas las mujeres que tenían decidido su voto a favor de una de las tres versiones de la derecha que consideraban, días antes del pasado 8 de marzo, que había motivos suficientes para convocar la huelga feminista. Según Metroscopia (2), el 67% de las votantes de Cs, el 48% de las de Vox y el 47% de las del PP consideraban que había motivos para convocar la huelga del 8 de marzo. Porcentajes que se convertían en abrumadores entre las votantes de la izquierda: un 94% de las mujeres que habían decidido respaldar con su voto a UP y un 87% de las que lo harían por el PSOE.

Esos datos podrían llevar a pensar que la ofensiva derechista que hemos visto en los últimos meses para intentar descalificar al movimiento feminista y a la que denominan ideología de género o para intentar marcar un terreno diferenciado o “liberal” dentro del feminismo no ha tenido ningún impacto. Pero no es así. Metroscopia revela que se ha producido un desgaste de 5 puntos porcentuales respecto a los apoyos que hace un año, el 8 de marzo de 2018, recibía la convocatoria de la huelga feminista: si el año pasado, un 82% de las personas encuestadas consideraba que había motivos suficientes para convocar la huelga feminista, este año el porcentaje había retrocedido hasta un todavía muy elevado 77%. Curiosamente, ese desgaste era significativamente menor entre los hombres (de 3 puntos, hasta el 74%) que entre las mujeres (de 9 puntos, hasta el 79%).

El impacto de la campaña contra el movimiento feminista y el correspondiente retroceso del apoyo a la huelga feminista del pasado 8 de marzo han sido, como cabía esperar, mucho más importante entre las mujeres votantes del PP (de un 62% en 2018 pasaba al 47% en 2019), que entre las de Cs (de un 74% al 67%); y eran mínimos entre las votantes de UP (del 96 al 94%) y del PSOE (del 88 al 87%).

En todo caso, el desgaste causado por la agitación antifeminista de las derechas no provocó una menor participación en la huelga y el conjunto de movilizaciones del reciente 8 de marzo. Esos datos ratifican el muy desigual impacto entre las mujeres de la propaganda y la lucha ideológica antifeminista desarrollada por los partidos de la derecha, que parece depender en buena medida de la adscripción política previa de las mujeres Y, de igual modo, permiten vislumbrar parte de la muy diferente incidencia de la agitación antifeminista entre la minoría convencida que se moviliza y la mayoría que, simpatizando o no con los objetivos de la movilización, no va a las manifestaciones ni hace huelga.

feminismo 8M 2019 (2)

¿Se puede considerar la gran movilización del 8 de marzo de este año 2019 como una respuesta a la concentración del pasado mes de febrero de las tres derechas en Colón? Me parece innegable que las provocaciones al movimiento feminista y las amenazas de revertir logros muy significativos de la lucha feminista de las últimas décadas que han reiterado los líderes de las tres derechas han atizado la convocatoria del 8M, pero me parece una equivocación reducir la gran movilización feminista del 8M a una respuesta a la concentración de Colón a favor de un nacionalismo español excluyente y amenazante. Al marcar políticamente al movimiento feminista, alineándolo con la izquierda política, se está contribuyendo, quiérase o no, a reducir el alcance y la fuerza de la lucha feminista y su capacidad de transformar la realidad legal e institucional, denunciando privilegios y eliminando trabas que perjudican a las mujeres, y de promover un cambio de mentalidades y actitudes a favor de la igualdad efectiva de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres.

El movimiento feminista ha demostrado con creces su capacidad para sintonizar con las esperanzas y necesidades de la inmensa mayoría de las mujeres y para arrastrar a una parte importante de los hombres, al margen de su adscripción ideológica o sus simpatías políticas, hacia posiciones favorables a los objetivos igualitarios y democráticos que defiende el movimiento feminista.

La traducción que tendrá la reciente movilización feminista del 8M en el terreno electoral es incierta. Por eso, el propio resultado de las próximas elecciones generales de 28 de abril sigue tan sembrado de dudas y cargado de incertidumbres

La traducción que tendrá la reciente movilización feminista del 8M en el terreno electoral es incierta. Por eso, el propio resultado de las próximas elecciones generales de 28 de abril sigue tan sembrado de dudas y cargado de incertidumbres. Y por eso, las tres derechas tienen tantas posibilidades de conseguir la mayoría parlamentaria, pese a que sus pretensiones chocan frontalmente con las del movimiento feministas, pues lejos de buscar la igualdad de derechos o acabar con la coacción, discriminación y violencia que sufren las mujeres, buscan retroceder a tiempos más salvajes y obscuros.

Esta campaña electoral en la que ya estamos inmersos va a ser decisiva para ganarse a las muchas personas, hombres y mujeres, que aún no han decidido su voto y convencerlas para que opten por fuerzas progresistas y de izquierdas que puedan impedir que una alianza revanchista y crecida de las derechas recupere el poder político.

No parece adecuado confundir o amalgamar los planos del análisis. El feminismo no es una fuente de votos ni un bálsamo de Fierabrás capaz de resucitar a la izquierda o compensar sus errores e insuficiencias. El feminismo es un movimiento imprescindible de transformación social que está logrando cambiar mentalidades y consolidar y extender derechos y oportunidades. Nada más y nada menos. Y un instrumento eficaz de defensa, liberación y progreso de las mujeres que desarrolla su acción en un terreno de juego específico que exige completa autonomía al decidir sus objetivos y los caminos y ritmos a seguir. El movimiento feminista ha hecho muy bien sus tareas.

Toca ahora a las fuerzas políticas progresistas y de izquierdas hacer la mejor campaña electoral posible, la que está esperando la mayoría social y con la que pueda ganarse su confianza, demostrando que está en condiciones de resolver los muchos problemas que se han acumulado en los últimos años en los terrenos económico, político, de convivencia o de organización territorial e institucional. Y que es capaz de defender eficazmente, desde las instituciones, las libertades, derechos, seguridad y bienestar de la mayoría social, de la mitad femenina de la población, la mayoría social y de los sectores sociales empobrecidos y en riesgo de exclusión de nuestro país.


(1) https://elpais.com/politica/2019/03/04/actualidad/1551732067_460924.html
(2) http://metroscopia.org/el-77-de-la-ciudadania-espanola-cree-que-la-huelga-feminista-esta-justificada/