jueves 23/9/21
CONTESTA CARLOS CRUZADO | GESTHA

¿El nuevo gravamen a los bancos es un impuesto?

Los activos fiscales diferidos son, en el caso de las entidades bancarias, más de 38.000 millones de créditos contra la Hacienda Pública.

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Los Técnicos de Hacienda urgen a los Gobiernos de la UE que cumplan su compromiso de crear el impuesto sobre las transacciones financieras

Esta semana conocíamos que el Ministerio de Hacienda introducía una enmienda fiscal en el proyecto de Ley de Presupuestos Generales para 2016 para modificar el Impuesto de Sociedades y que el sector bancario tribute por los activos fiscales diferidos.

Los activos fiscales diferidos (DTA por sus siglas en inglés) son, en el caso de las entidades bancarias, más de 38.000 millones de créditos contra la Hacienda Pública procedentes de las elevadas provisiones por insolvencias y por las dotaciones o aportaciones a sistemas de previsión social y prejubilaciones que las autoridades europeas les exigían para sanear sus balances por la elevada exposición al ladrillo, los cuales se restarían de los impuestos que pagaría cada entidad en los años siguientes.

Para que los DTA contabilizaran como un activo saneado del balance, el Gobierno estableció en la Ley del Impuesto sobre Sociedades a finales de 2013 la garantía de los DTA mediante el “derecho a la conversión de los mismos en un crédito exigible frente a Hacienda Pública”, hasta un máximo de 30.000 millones en caso de pérdidas o de liquidación y la posibilidad de canjear por deuda pública el saldo de DTA que no pudieran deducirse en un plazo de 18 años.

Esta importante medida de apoyo al sector bancario ha sido estudiada por Bruselas para evitar que se trate de una ayuda de Estado ilegal. Por lo cual, el Gobierno ha tenido que establecer esta prestación para que la garantía de los DTA estuviera dentro de las normas de la UE para las ayudas a los bancos en la crisis financiera.

El importe anual de la prestación será el 1,5% del importe total de los DTA contabilizado en el último día de cada período impositivo. Así, el Gobierno pretende que las entidades bancarias compensen el próximo año por 419 millones el riesgo que transfieren a los contribuyentes en caso de que el Estado tuviera que abonar unos 28.000 millones en DTA garantizados al día de hoy. De este modo, debemos evitar hablar de un impuesto a la banca, pues en realidad se trata de una prestación patrimonial de carácter público.

Desde Gestha consideramos que esta prestación por unos DTA garantizados es un nuevo guiño al sector financiero, al igual que mantener el tipo nominal del 30% a los bancos en la reforma fiscal aprobada en 2014 para evitarles un deterioro de los DTA de 6.400 millones, o el impuesto estatal a los depósitos bancarios creado en 2013 a tipo 0% para evitar la generalización del impuesto en las demás CCAA tras la Sentencia del Tribunal Constitucional, aumentado el año pasado a un tipo único del 0,03% para recaudar 316 millones en 2015.

Los Técnicos de Hacienda urgen a los Gobiernos de la UE que cumplan su compromiso de crear el impuesto sobre las transacciones financieras, con el que se podrían recaudar hasta 5.000 millones anuales en España y 60.000 millones al año en toda Europa, y así compensar mínimamente la exención del IVA en las operaciones financieras.

Contesta Carlos Cruzado

Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)

¿El nuevo gravamen a los bancos es un impuesto?
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