lunes 01.06.2020

Alma de soul

Ochenta años del nacimiento de una de las almas de la música afroamericana.

Marvin Gaye durante su actuación en el festival de jazz de Montreux
Marvin Gaye durante su actuación en el festival de jazz de Montreux

Marvin Gaye era, sobre todo, un músico inigualable, una de las almas del soul aunque la suya estuviera partida

Marvin Gaye no fue el único, ni, tal vez, el más grande, pero sí fue una de las almas que más le aportó al soul, esa especial manera de entender e interpretar uno de los géneros de la llamada música negra.

Marvin Pentz Gay Jr. nació el 2 de abril de 1939 en la capital de Estados Unidos de América y murió trágicamente un día antes de cumplir los cuarenta y cinco años. Con él se fue el llamado “príncipe del soul”.

Pese a sus éxitos y su fama, su vida no fue un camino de rosas. La muerte de su compañera musical, Tammie Terrell, por un tumor cerebral; la estricta educación de un padre predicador cristiano ultraortodoxo; su afición a las sustancias psicoactivas; sus problemas fiscales, o sus fracasos sentimentales fueron la antesala de su muerte a manos de su propio progenitor, quien le disparó dos tiros con el arma que Gaye le había regalado años atrás.

Marvin componía y producía muchas de sus canciones, no esa solamente un intérprete, y tampoco se plegaba a ser una figura decorativa para lustrar la compañía discográfica que le publicaba, la archifamosa Motown.

Pianista y baterista, cantó a dúo con Diana Ross, Mary Wells y su pareja favorita Tammi Terrell con quien logró éxitos como “Ain’t No Mountain High Enough” (1967) o “Ain’t Nothing Like the Real Thing” (1968).

En 1971 produjo e interpretó el que sería su undécimo álbum, tal vez el más reconocido y uno de los grandes de la historia de la música, What´s going on (Qué esta pasando). En este long play de nueve temas se recogen las piezas más políticas y comprometidas del autor producto, en parte, de la historia de su propio hermano, quien prestó servicio militar en la guerra de Vietnam.

“Hay demasiadas madres llorando, demasiados hermanos muriendo (…) la guerra no es la respuesta (…) tenemos que encontrar la forma de traer algo de amor (…) háblame, para que así puedas ver qué es lo que está pasando”.

Este disco fue, según el crítico Juan Cervera publicó en el número 200 (año 2002) de la revista Rockdelux, una “verdadera travesía del desierto para su autor, ya nada volvería a ser lo mismo para él, ni a nivel personal ni artístico. Pocas veces un álbum ha dividido tan tajantemente –y conscientemente– el antes y el después en la vida profesional de un artista de éxito”. El álbum supuso “una huida hacia adelante, una fuga de libertad que abrió mentes, oídos y corazones, y cuyos ecos todavía alborotan, con mayor o menor fortuna, la obra de infinidad de creadores”. Para los especialistas de esta publicación, What´s going on es uno de los doscientos mejores álbumes del siglo XX.

portadaPortada del disco de Marvin Gaye What´s going on (imagen tomada de Rockdelux)

En 1973, un nuevo éxito jalonó su carrera Let´s get it on. Considerado el mejor álbum del artista, supuso una incursión intimista y sensual en su vida profesional. Tras las letras sociales y políticas de What´s going on, este “Sigamos adelante” está lleno de una elevada carga de sentimientos y sexualidad que supusieron un hito en la música romántica y le colocaron como un ícono erótico de la época.

“Hagámoslo, hagámoslo, tú sabes de qué estoy hablando, vamos cariño, deja salir al amor. Si crees en el amor, hagámoslo, hagámoslo cariño, en este mismo momento, oh sí. Hagámoslo, por favor, hagámoslo”.

Este disco fue mucho mejor que el anterior porque “el sexo siempre es superior a la política” tal como se argumentaba en la revista The Wire y ha comentado en más de una ocasión Luis Lapuente, alias Dr. Soul, el experto español en ese género musical.

Un año antes de su muerte, en lo que pareció un lento proceso de recuperación, Gaye fue invitado para entonar el himno nacional de los EE.UU. en el All Star de la NBA. Pero no fue así, su vida se apagó violentamente poco después. En su funeral, otros dos grandes le rindieron pleitesía, Stevie Wonder le cantó y Smokey Robinson pronunció un discurso que hizo derramar muchas lágrimas.

Obtuvo un premio Grammy a la mejor interpretación vocal masculina de R&B por su “Sexual healing” en 1983, composición perteneciente a su álbum Midnight love del que se vendieron más de dos millones de copias, y uno póstumo a la carrera artística en 1996.

Gaye comparte con Wonder el capítulo que el citado Lapuente dedica al “Oro en barras en Motown” en su libro El muelle de la bahía. Una historia del soul. Para este estudioso de la música negra “El soul nunca morirá porque es el estilo más profundo y arrebatador de cuantos han existido en la música popular”. El fallecido periodista José Manuel Costa escribió para El País tras su asesinato que Gaye era “un músico diferente” que “consideró a partir de determinado momento (principios de los 70) que su deber era denunciar la miseria o la marginación y apoyar a los niños, la paz o el amor”.

En este año en que hubiera cumplido ocho décadas, el rapero y productor Dr. Dre está intentando llevar al cine la vida del artista de Washington. También como homenaje, las compañías Motown, Universal Music Enterprises y Universal Music Group han publicado hace unos días el disco doble “You´re the man”, en el que se incluyen el álbum inédito que el cantante mandó retirar en 1972 y otro con canciones grabadas en esos tiempos y que formaron parte de diversas recopilaciones de entonces.

Para su biógrafo y amigo, David Ritz, el artista fue un músico brillante, con unas grandiosas dotes para la música y una enorme sensibilidad que siempre tuvo su “alma dividida” entre la tortura y la gloria. Según Julián Ruiz, otro de los grandes críticos musicales españoles, en Marvin Gaye “siempre había una profunda sombra de inseguridad a la vuelta de la esquina de cada episodio en su vida”. Pueden conocer más sobre él aquí.

Marvin Gaye era, sobre todo, un músico inigualable, una de las almas del soul aunque la suya estuviera partida. En su honor escuchen esta actuación en vivo en el festival de jazz de Montreux en 1980.


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