Regino Sainz de la Maza, íntimo de Lorca y referente musical de la Generación del 27

Leopoldo Neri de Caso es una de las máximas autoridades sobre el legendario guitarrista Regino Sainz de la Maza. Nuevatribuna ha conversado con él sobre el papel y la influencia que tuvo el compositor y concertista en la 'Generación del 27' y sobre su estrecha relación con Federico García Lorca.

Como parte de la celebración del 119º aniversario del nacimiento de Federico García Lorca se celebró el pasado domingo un concierto-conferencia en la Casa Natal del poeta, cuyo eje principal fue su relación con el mundo de la música, con la guitarra y, muy especialmente, con la figura de Regino Sainz de la Maza, íntimo amigo suyo. El evento -cuyo contenido musical se basó en “Impresiones y paisajes, como el primer libro de Lorca”, reciente trabajo discográfico del joven guitarrista Samuel Diz- contó con la participación del eminente musicólogo Leopoldo Neri de Caso, una de las máximas autoridades actuales sobre el legendario guitarrista.

Hachè Costa: El nombre de Sainz de la Maza figura en ediciones históricas como revisor o como editor, pero su relación con el núcleo de autores del 27 sigue siendo en parte desconocida. Además de compositor, entre sus hitos como intérprete figura haber estrenado el “Concierto de Aranjuez” junto al maestro Joaquín Rodrigo. Sin embargo, Sainz de la Maza sigue siendo un misterio, incluso para los propios guitarristas. ¿Por qué?

Leopoldo Neri de Caso: En buena medida tienes razón. Por desgracia, los guitarristas actuales conocen solo algunas de sus obras originales, o sus revisiones de piezas de compositores clásico-románticos, que siguen utilizándose en los Conservatorios. Pero, a la vez, la gran mayoría desconoce su trascendencia como concertista (salvo el estreno del famoso “Concierto de Aranjuez”), como promotor de un nuevo repertorio o como crítico musical. Algo parecido sucede con la relación que mantuvo con los miembros de la Generación del 27. La amistad del guitarrista con García Lorca tal vez sea la más conocida y estudiada, pero el músico fue íntimo de poetas de la talla de Gerardo Diego o Rafael Alberti, de pintores como Salvador Dalí o Eduardo Ontañón, o de cineastas como Carlos Velo. Creo que su figura está en proceso de revalorización gracias, por ejemplo, a trabajos discográficos como los de Samuel Diz o proyectos de recuperación del patrimonio como los nuevos manuscritos que se están dando a conocer -procedentes de los archivos de los herederos- en la colección Nueva Biblioteca de Música para Guitarra Regino Sainz de la Maza, editada por Piles.

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Hachè Costa: Si uno habla de la guitarra del siglo XX, parece que solo existió la imponente figura de Andrés Segovia.¿Eclipsó su fama el legado guitarrístico que no le pertenecía? 

Leopoldo Neri de Caso: Así fue. Su legado es imprescindible para entender la reciente historia del instrumento, pero ensombreció la notable labor de coetáneos como Miguel Llobet, Emilio Pujol o el propio Regino Sainz de la Maza. En este sentido, la historiografía ha venido interpretando el llamado “renacimiento de la guitarra” en el siglo XX como el resultado exclusivo del legado artístico de Segovia, pero creo que este enfoque va redireccionándose hacia un proceso de acción conjunta de varios factores: intérpretes, instituciones, compositores, críticos… Con esto no quiero minusvalorar la figura de Segovia, pero creo que aún falta una mejor delimitación de su acción guitarrística en el contexto musical en el que se desarrolló.

Hachè Costa: Respecto a la música en de la Generación del 27, Rodolfo Halffter habló de la herencia de Manuel de Falla como elemento unificador entre los miembros del grupo, Tomás Marco hizo hincapié en la interrelación entre diferentes artes como elemento distintivo de la corriente, Manuel Valls, en la unidad de objetivos... Pero nada de ello podría comprenderse sin la figura del músico y crítico Adolfo Salazar, quien aglutinó y abrió los ojos a la nueva música desde su posición de crítico musical desde las páginas del diario El Sol entre 1918 y 1936.

Leopoldo Neri de Caso: Falla fue un referente de modernidad para los jóvenes compositores del 27. Su obra compositiva influyó decisivamente porque evolucionó del nacionalismo musical hacia la introducción y asimilación en España de las corrientes estéticas del momento, es decir, el neoclasicismo y el impresionismo, y que podemos apreciar en obras como “Noches en los jardines de España”, “El Retablo de Maese Pedro” o el “Concerto”. En ese nuevo rumbo que tomó la música española desempeñó un papel fundamental el musicógrafo Adolfo Salazar, quien desde la tribuna crítica del diario El Sol fue el, podríamos decir, altavoz de la modernidad musical y el crítico más influyente de su tiempo. Centrándonos en la guitarra, Salazar promocionó incondicionalmente la carrera de Sainz de la Maza y las obras de Música Nueva que este iba estrenando, como la “Pavana” de Bacarisse, la “Gigue” de Rodolfo Halffter o el “Preludio y danza” de Julián Bautista.

NERI, Leopoldo

Hachè Costa: ¿Fue Salazar un iniciador de las corrientes más elitistas del siglo XX o era esto algo ya presente en la Generación del 27 literaria? Ciertamente, el culto a la figura de Góngora ya encerraba en sí misma una declaración de principios que podría sintetizarse en palabras del propio Salazar al respecto del estreno en España de la obra operística de Claude Debussy: “¿Que Pelléas et Mélisande no es una obra para la multitud? Sí; pero esto no nos inquieta” (El Sol, Madrid, 20 de octubre de 1919). Pienso también en Ortega y “La rebelión de las masas”. Es como si hubiera en ese preciso momento una fuerte convicción de élite intelectual.

Leopoldo Neri de Caso: Salazar fue un intelectual que supo poner en valor su pensamiento musical desde el medio para el que escribía. Hay que recordar que El Sol fue fundado por Ortega y Gasset y, en las décadas de los veinte y treinta, se convirtió en un espacio de legitimación intelectual de la cultura en Madrid. Así, Salazar aplicó en cierto sentido el ideario de Ortega a la creación musical contemporánea a través del concepto de “alta cultura”, que se basaba en el arte musical moderno de Falla y Debussy, así como en las obras de los grandes clásicos de la música sinfónica y de cámara. Por la pureza y sensibilidad que transmitía, todo este repertorio estaba reservado para las minorías selectas.

Hachè Costa: Cuando estalla la guerra parece acabarse la creación cultural. Salazar, Falla y Halffter huyen. Lorrca, asesinado.  En el exilio ya no se producen obras equiparables a las de tiempos de la República. Habrá que esperar hasta la Generación del 51 para que existan nuevas propuestas creativas...

Leopoldo Neri de Caso: No estoy muy de acuerdo. La década musical de los cuarenta en España ha sido valorada como un periodo oscuro y yermo, creativamente hablando. Pero un análisis en profundidad (recomiendo la lectura de los trabajos del profesor Javier Suárez-Pajares) demuestra que fue un tiempo muchísimo más productivo que en la Segunda República. Incluso, se podría equiparar con los primeros años de la dictadura de Primo de Rivera, cuando se estrenó, por ejemplo, “El retablo de Maese Pedro” o el “Concerto” de Falla. En la década de los cuarenta hay que destacar la producción de Joaquín Rodrigo, así como obras tan relevantes como la “Rapsodia portuguesa” de Ernesto Halffter, las “Diez melodías vascas” de Jesús Guridi o “Cinco canciones negras” de Montsalvatge. Si vamos al ámbito lírico o a otros géneros vocales, encontraríamos casos parecidos.

Hachè Costa: Regino Sainz de la Maza, que permaneció en España, ¿fue afín al régimen de Franco? 

Leopoldo Neri de Caso: Es fácil caer en el reduccionismo histórico y pensar que, como se quedó en España, fue partidario acérrimo del franquismo. Por esa regla de tres, ¿personajes como Joaquín Rodrigo o Gerardo Diego fueron afines al franquismo? Creo que hay tener cautela con este tipo de análisis, la realidad suele ser más compleja. Por ejemplo, en el caso de Sainz de la Maza, cuando uno lee las cartas que escribió desde América a su mujer, Josefina de la Serna, cuando estalla la guerra, se aprecia que antepuso la familia a su carrera musical, y ese factor fue importante para entender su regreso en 1937. Otro apunte que invita a la reflexión: a pesar del franquismo, siguió manteniendo su relación con artistas exiliados, como Rodolfo Halffter y Jesús Bal y Gay, que vivieron en México, o el poeta Juan Ramón Jiménez, a quien visitó en Puerto Rico.

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Hachè Costa: Volviendo sobre el eje del encuentro, Federico García Lorca suscita fascinación incluso en su faceta como músico, que no parece que estuviera especialmente desarrollada... 

Leopoldo Neri de Caso: Hay que recordar que su primera vocación artística fue la musical, si bien no la desarrolló a los niveles de, por ejemplo, Gerardo Diego, quien ofreció numerosas conferencias-concierto en las que interpretaba un repertorio de cierta dificultad técnica. No obstante, Lorca fue partícipe de la restauración musical española por varias razones. Su obra poética fue musicalizada por numerosos compositores; fue impulsor y animador de la música y los músicos de su tiempo; con él la música trascendió los medios de comunicación para llevarla al gran público y fue el creador de uno de los mejores ejemplos del cultivo del folklore con la “Colección de canciones populares antiguas”. Además, tocó la guitarra. Sus profesores fueron El Lombardo y Frasquito 'er de la Fuente', que acudían casi todas las tardes para enseñarle a acompañar fandangos o peteneras. Incluso hay noticias de que también intentó tocar el famoso “Homenaje a Debussy” de Falla.

Hachè Costa: Cuando el guitarrista Samuel Diz realizó el registro fonográfico del que surge esta idea de la relación entre la guitarra y la Generación del 27, puso un cuidado especial en la edición del libreto y las artes gráficas del disco compacto. En él, se podían leer textos poéticos, pero también fragmentos literarios a cargo de Isabel García Lorca, del hispanista Christopher Maurer, o de musicólogos como Marco Antonio de la Ossa o usted mismo, donde afirma la importancia de un instrumento como la guitarra en la conformación de los lenguajes vanguardistas de la Generación del 27...

Leopoldo Neri de Caso: Vaya por delante que para mí ha sido un honor compartir el espacio de las notas del disco de Samuel Diz con investigadores de la talla de Maurer o de la Ossa. En cuanto a lo que comentas, la guitarra ha sido una recurrente fuente de inspiración de lo español en el arte. En la segunda mitad del siglo XIX se convirtió en "topos" común del imaginario romántico en estampas exóticas y costumbristas, mientras que en las primeras décadas del siglo XX influyó en la conformación de nuevos lenguajes artísticos como las representaciones modernas que encontramos en los lienzos cubistas de Picasso o en la construcción de una identidad musical nacionalista en las piezas de Falla. Asimismo, en el ámbito poético del 27 podemos verlo en la utilización del instrumento en poemas tan célebres como “Adivinanza de la Guitarra” o las “Seis cuerdas” de García Lorca, o “Guitarra” de Gerardo Diego.

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Hachè Costa: Uno de los ejes del encuentro-conferencia de Fuente Vaqueros es la relación epistolar entre Lorca y Sainz de la Maza, sus viajes conjuntos, los poemas que aquel dedica a este, pero... ¿qué sabemos de la reacción del guitarrista ante el asesinato del poeta? El dolor por la muerte de un amigo es algo no mensurable...

Leopoldo Neri de Caso: Sainz de la Maza fue el primer sorprendido. En aquel momento, agosto de 1936, llevaba a cabo una extensa gira de conciertos por América. En un principio no dio credibilidad a la noticia pero, al confirmarse, le entristeció enormemente. No obstante, el espíritu del poeta siguió vibrando en su alma. Le recordó recitando sus versos, reutilizando sus melodías para sus “Canciones castellanas”, armonizando melodías que a ambos le gustaban, como la de “El vito” o recordando anécdotas cuando visitaba Granada en los años setenta, con motivo de los Cursos Manuel de Falla.