martes. 16.04.2024
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Hace un tiempo escribí diversos artículos sobre los grandes imperios existentes en Asia y actualmente como estarán viendo, los grandes imperios en África y Oriente Medio. La finalidad de estos artículos es ver que fuera del Europa han existido grandes naciones y que ya vale de eurocentrismo chovinista que nos ofrece una historia reducida.

Junto a estos temas escribí dos artículos, el primero “Gog y Magog: quién es y cuál es su origen” y el segundo “Las puertas Caspias, otro gran muro”, donde aparece el nombre de los judíos rojos. A ello les invitó y si les parece interesante oír el podcast “Grandes murallas de la humanidad: Los muros de Gorgan y las puertas Caspias” realizado por Antonio Mayor y por mí mismo y ya por último otro artículo mío que recoge los últimos estudios sobre el mundo judío “Existe el pueblo judío”.

Como todos ustedes saben hay tres grandes religiones:

  • La región cristiana que tienen muchos países, no tiene una lengua ni tiene un territorio propio.
  • La religión musulmana que se extiende por muchos países, no tiene una lengua exclusiva propia ni tiene un territorio propio.
  • La religión judía que se expandió por diversos países, con diversas acepciones de una supuesta lengua judía y no tenía un territorio propio hasta que aparece el sionismo y se plantea que su casa común es Israel.

Los sionistas buscan dos aspectos para justificar su reclamación del territorio de Israel. En primer lugar unificar la lengua judía, pues los diversos judíos de distintas partes del mundo hablaban de formas diferentes. Así los judíos alemanes y en consonancia los pueblos centroeuropeos hablaban el yidish que era un dialecto germánico cercano al alsaciano o los sefarditas españoles que usaban el ladino. (1)

El siguiente paso es buscar un territorio donde reclamar su origen único y exclusivo que terminó siendo Israel, porque comprendieron que nunca conseguirían que algún país europeo aceptara ser judío. El sionismo, ante tal imposibilidad, se planteó la emigración a algún país americano siendo fundamentalmente Argentina a donde iniciaron una emigración.

Pero acabaron entendiendo que no sería posible. Ven la ocasión con el horror del Holocausto de los nazis donde murieron asesinados más de seis millones de judíos. Ante el remordimiento moral y ético de los países occidentales tuvieron a bien darles la posibilidad de la creación de Israel.

¿Existen los judíos rojos? ¿Existe el pueblo judío? ¿Existió Gog y Magog? Muchas preguntas y algunas se empiezan a resolver. En este artículo, no pretendo resolver las dudas, simplemente me planteó ver estas cuestiones desde un enfoque histórico, religioso, genético y la aportación de diversos autores que nos puedan hacer pensar y reflexionar sobre el tema.

Quiénes son Gog y Magog en la actualidad
  1. El medievalista Andrew Gow
  2. Las Puertas Caspias
  3. Las crónicas francesas del siglo XII sobre Gog y Magog
  4. Los mapas y Gog y Magog
  5. Los jázaros y los judíos rojos
  6. Las religiones y Gog y Magog
  7. La genética y los judíos

El medievalista Andrew Gow

Los primeros trabajos de Gow se centraron en los judíos rojos y los cuentos alemanes sobre la amenaza apocalíptica que supuestamente presentaban. Su primer libro “Los judíos rojos: antisemitismo en una era apocalíptica, 1200-1600” fue publicado en el año 1995 por Brill.

Su trabajo publicado posteriormente se centró en la brujería moderna temprana. Gow coescribió Brujas masculinas en la Europa moderna temprana con Lara Apps. Este libro critica las suposiciones de los historiadores sobre el género en la caza de brujas de la época moderna.

Gow y su equipo de investigación han estado estudiando y traduciendo un tratado moderno temprano sobre la caza de brujas escrito por Johannes Tinctor, “Invectivas contra la secta de los valdenses”.

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Las Puertas Caspias

No hay una caracterización de los pueblos inmundos, el hecho de cerrar las puertas Caspias no deja lugar a dudas de que está haciendo referencia al episodio del encierro de Gog y Magog. Honorio es más explícito en otra de sus obras, el Imago mundi, una enciclopedia con una amplia sección geográfica y otra histórica. En el libro I, que versa sobre el cosmos y la superficie terrestre, leemos:

“En la India está el monte Caspio, de donde toma su nombre el mar Caspio. Se dice que entre este monte y el mar fueron encerrados por Alejandro Magno los pueblos ferocísimos de Gog y Magog, que gustan de comer carne humana y animales crudos”.

Hay texto producido en el Imperio Germánico que constituye otro valioso eslabón: la Historia de duabus civitatibus del obispo Otón de Freising del año 1158. Esta obra no hace ninguna mención directa de Gog y Magog ni de su encuentro con Alejandro, pero aporta a la transmisión del episodio en forma decisiva por otra vía.

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La doble muralla de Derbent en una ilustración de Jacob Peeters (finales del siglo XVII).

Ella narra la deportación de los judíos por Artajerjes Oco a Hircania (2), junto al Mar Caspio, agregando un detalle fundamental: “De ellos se dice que crecieron formando un gran pueblo y se cree que en los días del Anticristo saldrán de allí”. Esta noticia se basa, una vez más, en una información reportada por la “Historia adversus paganos” de Paulo Orosio.

Paulo Orosio menciona esta deportación e instalación en Hircania y señala que “se cree que ellos habitan allí todavía hoy, en número considerablemente multiplicado, y que saldrán de allí bruscamente algún día”. Muchos cronistas que copiaron la Historia adversus paganos, nadie había rescatado este pasaje, ni siquiera Freculfo de Lisieux de la primera mitad s. IX, que la utilizó intensivamente en su propia crónica.

Otón hizo lo que hasta ese momento nadie había hecho que era relacionar a los hebreos deportados con el pueblo que saldrá de las montañas del Caspio en el fin del mundo. Para ello reemplazó el "quandoque" de su fuente por "diebus Antichristi", lo que está en concordancia con el fuerte tinte escatológico que impregna su obra.

Este es el último aspecto que faltaba para unir la relación de Gog y Magog con el pueblo judío. Así, el episodio queda completamente formado y plenamente justificado desde el punto de vista histórico, puesto que se basa tanto en los autores clásicos como en la tradición bíblica, contando así con una garantía de autenticidad a toda prueba.

Las crónicas francesas del siglo XII sobre Gog y Magog

Hay dos autores franceses que incluyen el episodio del encierro en las puertas Caspias. El primero es el cronista Ricardo de Poitiers y no existen muchas noticias sobre su vida, pero sabemos que fue originario del Poitou, nació hacia el año 1110, profesó como monje de Cluny y falleció después del año 1173.

Realizó algunos viajes por Europa y describe numerosos lugares geográficos, en los que el autor aprovecha para dar información sobre los lugares donde tiene lugar la acción histórica. También refiere datos complementarios sobre escatología, magia, tratado del cómputo y disciplinas de la naturaleza.

En uno de sus pasajes, Ricardo describe los pueblos de Asia en el contexto de las luchas entre el emperador Heraclio y Cosroes II de Persia. Uno de aquellos pueblos, de ferocidad y barbarie inhumanas, son las gentes de Gog y Maggog.

El cronista vuelve a la Antigüedad y explica el encuentro que tuvo Alejandro Magno con ellas. El conquistador se lamentaba: “Ay de estas tierras fructíferas y agradables si irrumpen en ellas tantas serpientes y bestias feroces. Ay de los habitantes del mundo cuando éstas comiencen a triunfar”. Tras lo cual recurrió a Dios y procedió al encierro.

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Su fuente es la “Cosmographia” de Pseudo Ético, a quien Ricardo menciona expresamente bajo el nombre de Ethicus Phisicus. Este pasaje no se desarrolla durante la Historia Antigua sino mucho más adelante y en el marco de una explicación geográfica. Durante la gesta alejandrina no hay alusión alguna al encierro, aparte del hecho de que el conquistador pasó por las Puertas Caspias.

A lo largo de toda la obra el autor manifiesta su desaprobación hacia Alejandro. De hecho, para Ricardo, Alejandro es un ser humano real, de carne y hueso, dado a las pasiones y a la idolatría, y cuyo entorno familiar no está exento de crímenes y violencia.

Al igual que en algunas de las biografías, la desmesura es un elemento central en la vida de Alejandro, y el mismo Ricardo se encarga de recordar que murió por exceso de vino y veneno, aludiendo a la imagen clásica de Alejandro como un bebedor empedernido.

Al igual que en la crónica de Ricardo de Cluny, Pontigny que era un monje cisterciense de origen inglés y que escribió “Libellus” obra terminada poco después del año 1173, su historia no está inserta en la historia alejandrina, sino en tiempos de Heraclio, mientras éste se enfrenta a los persas, identificados aquí con los sarracenos.

Para detener los estragos del enemigo, que ya había matado a 150.000 de sus súbditos, el emperador bizantino no encuentra nada mejor que pedir ayuda a los pueblos inclusi, a quienes contrata como mercenarios.

Para ello “abrió las Puertas Caspias que Alejandro de Macedonia había cerrado, y, conduciendo a 150.000 soldados contratados con oro, quería luchar con su ejército contra los sarracenos, que eran 200.000”.

Con el reclutamiento de estos pueblos, el autor del Libellus hace alusión probablemente a la ayuda que prestaron a Heraclio los jázaros y otras poblaciones turcas en su lucha contra los persas. Esta historia proviene de la crónica de Pseudo Fredegario, redactada en el siglo VII, es decir, antes de que Pseudo Metodio difundiera la idea de su salida devastadora en el fin del mundo.

El episodio del encierro en el “Libellus de recordatione temporum” corresponde a las primeras fases de las relaciones entre Europa y el Extremo Oriente, en que los pueblos mongoles, conocidos solamente por vagos rumores, eran mirados con simpatía. Ya en el siglo XIII, los mongoles fueron directamente identificados con Gog y Magog y adquirieron un cariz negativo.

Pedro Coméstor del año 1179 que fue Canciller del Studium de París, contribuyó decisivamente en el proceso de consolidación y difusión del episodio del encierro. En su célebre obra “Historia scholastica”, Pedro completó la asociación entre judíos deportados y Gog y Magog iniciada por Otón de Freising.

Primeramente, refiere la instalación de los judíos junto al Caspio, deportados por Artajerjes, tomando el relato de la crónica de Eusebio-Jerónimo. Luego reproduce el paso de Alejandro y el encuentro con los inmundos, dotándolo de una significación bíblica y estableciendo una relación directa con los hebreos deportados.

De hecho, el pueblo que Alejandro confina en las montañas son las 10 tribus del reino de Israel, quienes tenían prohibición de salir por edicto imperial y solicitaron al caudillo ayuda para escapar.

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Este, conociendo que se habían apartado de Dios y caído en la idolatría, en vez de acceder a su petición decidió encerrarlos más estrechamente, lo cual llevó a cabo con la ayuda de Dios. En todo el pasaje queda de manifiesto el carácter providencial de la hazaña, tanto por el prodigio del estrechamiento de los montes como por el motivo sobrenatural, en un entrecruzamiento de la tradición historiográfica con la teología en torno a Alejandro.

El Canciller concluye recordando que saldrán hacia el fin del mundo a llevar a cabo su labor destructiva. Pero no hay ninguna mención de Gog y Magog.

La fusión de los diversos elementos operada en la versión de Pedro Coméstor marca un punto de inflexión en la transmisión de la leyenda. Al transformar el encierro de Gog y Magog en la reclusión de los judíos de la diáspora, el episodio dejó de ser exclusivo de la historia profana, para pasar a formar parte de la historia bíblica, permitiendo así su plena incorporación en el acervo de la historia alejandrina de las crónicas.

Esta suplantación es parte de un proceso que vivió el cristianismo, por el cual se fue alejando cada vez más de sus orígenes hebreos hasta llegar al rechazo violento del judaísmo, lo que se produce precisamente en los siglos XII-XIII.

Pero esto cambió en época carolingia, cuando aparece la imaginería sobre la crucifixión, donde la Sinagoga pasa a ser la oposición de la Iglesia. Esta noción se fue reforzando hasta que en el siglo XIII la Sinagoga pasa a ser símbolo del demonio.

La asociación de los judíos deportados con los pueblos inmundos expresa ya el antisemitismo creciente en Europa, y que desembocó, por ejemplo, en la figura de los judíos rojos de la tradición alemana.

Para Benjamin Garstad, la aparición del episodio del encierro en el mundo bizantino implicó un cambio en la concepción que se tenía de Alejandro Magno, quien pasó de ser un conquistador abierto a la aventura, a ser el protector de la civilización, quien excluye a los agentes dañinos.

En el Occidente latino, el muro que comienza a encerrar a Gog y Magog y luego a los judíos en las crónicas representa de alguna manera esa misma noción de exclusión, hacia el mundo árabe primero durante el proceso de las cruzadas, y hacia los judíos después.

Tras el impulso dado por la “Historia scholastica”, el episodio del encierro efectuado por Alejandro comenzó a difundirse masivamente en Europa y a ser incluido en las crónicas en forma sistemática. Ya sea bajo la forma de 10 tribus, ya sea bajo la denominación de Gog y Magog, ya sea incluso bajo las dos formas, este hecho se multiplica y adquiere una gran amplitud geográfica.

Durante el siglo XII, este pasaje fue incorporado en la “Crónica Najerense” en Castilla en el año 1180, producto de la llegada temprana de la “Historia scholastica” a la Península Ibérica.

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Gog y Magog en la catedral de Ávila.

En el Imperio Germánico, el clérigo Godofredo de Viterbo en el año 1191, refiere el hecho en sus obras “Pantheon” y “Memoria seculorum”, mencionan tanto el encierro de las diez tribus como el de Gog y Magog. Sin embargo, su versión es muy imaginativa: describe con fruición las costumbres inmundas de los pueblos, y además ya no son diez tribus sino once las que encierra Alejandro.

Godofredo no hace más que seguir a Pseudo Ético, de cuyo texto ambiguo se deduce que hay dos pueblos igualmente dañinos que Alejandro encontró y encerró en las montañas: los turcos de la raza de Gog y Magog, y el pueblo de los 22 reyes.

Cabe citar también a Guido de Bazoches del año 1203, que era un canónigo de Chalons-sur-Marne en el norte de Francia, quien narra el encierro en su “Cronosgraphia” según la versión de la “Historia scholastica.

En el siglo XIII, la gran mayoría de los cronistas retoma la versión de Pedro Coméstor con el encierro de las diez tribus, salvo en Inglaterra donde prima la variante de Gog y Magog, probablemente por la presencia protagónica del gigante “Goemagog” en la tradición literaria inglesa.

Los mapas y Gog y Magog

Como advierte Scott Westrem, la ubicación de Gog y Magog en los mapas no responde a un lugar común de la cartografía o a una fascinación por las maravillas, sino a un designio de vincular a estos pueblos con la dimensión escatológica de la humanidad.

Lamberto nos ofrece un mapamundi orientado hacia el este donde se aprecian claramente los pueblos inmundos en una península del extremo norte, uno bajo la denominación de “Gog Magog” y otro con el rótulo “regna XXXII”.

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En ambas representaciones hay dibujado un cúmulo de montañas que impide el paso en uno y otro sentido, haciendo inviable la salida de los pueblos. Luego tenemos un mapa que acompaña a las “Etimologías” de Isidoro conservado en la Biblioteca de München, pero producido en Francia a mediados del siglo XII.

Para Patrick Gautier-Dalché, este mapamundi es una copia reducida del famoso mapa de la abadía de Saint-Victor que usó el maestro Hugo para la composición de su obra “Descriptio mappae mundi”.

En el extremo norte del mapa pueden verse distintos hitos de la historia de Alejandro, entre ellos las Puertas Caspias en el Cáucaso con el dibujo de unas puertas y a Gog y Magog en una isla frente a la desembocadura del río Araks, isla que corresponde a las “ubera Aquilonis” es decir, los pechos del Aquilón.

El mapa entero tiene por centro a la ciudad fenicia de Tiro, lo que hace referencia al libro del profeta Ezequiel, quien fuera el primer anunciador de Gog y Magog.

Esta profecía pone a Tiro en el centro de los mares y describe su admirable hermosura, antes de anunciar la devastación de que será objeto. Una tercera pieza cartográfica en el mismo sentido es el Sawley Map, llamado así por encontrarse en la abadía cisterciense de Sawley, en Yorkshire.

Fue confeccionado hacia finales del siglo XII y acompaña una copia del “Imago mundi” de Honorio. También en el extremo norte, aunque esta vez alejada de las Puertas Caspias, aparece una península montañosa con un muro que la separa del continente, con la leyenda 'Gog et Magog, gens immunda' en el interior.

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Imperio Jázaro.

En estos tres casos, la cartografía contiene un fuerte sentido escatológico, ya que la presencia de Gog y Magog, como señala Alessandro Scaffi, es uno de los elementos distintivos del anuncio del fin del mundo por cuanto suponen una superposición entre el tiempo y la eternidad. Viven en el mundo pero están separados de él por una barrera infranqueable.

Todo indica que Gog y Magog han dejado de ser una categoría puramente teológica o geográfica, una región o un pueblo de enciclopedia, y por lo tanto, intemporal, para pasar a constituir una categoría histórica, siendo así el pueblo concreto que Alejandro Magno encontró en Asia y encerró en las montañas.

Los jázaros y los judíos rojos

Los jázaros fundaron un kanato independiente en el siglo VII, el Kaganato de Jazaria o Kaganato jázaro, en el Caúcaso septentrional a orillas del mar Caspio, donde con el paso del tiempo el judaísmo se convertiría en religión oficial.

En su momento de máximo esplendor, ellos y sus tributarios controlaban buena parte de lo que hoy es el sur de Rusia, Kazajistán occidental, este de Ucrania, una parte importante del Cáucaso y Crimea.

Los jázaros fueron aliados importantes del imperio romano de Oriente contra el imperio sasánida, además de constituir una significativa potencia regional en su momento de máximo esplendor. Emprendieron una serie de guerras, todas victoriosas, contra los califatos árabes, evitando así posiblemente la invasión de la Europa oriental.

A finales del siglo X, su poder decaerá frente al Rus de Kiev, siendo absorbido su imperio por los emergentes Estados eslavos. Posteriormente emigraron hacia Europa, donde formaron comunidades judías. Pequeños núcleos jázaros sobrevivieron en la estepa póntica hasta que en el siglo XIV las epidemias de peste y las invasiones mongolas los dispersaron.

Los orígenes de los jázaros son inciertos. Tras la conversión al judaísmo por parte de algunos, ellos mismos atribuirían el nacimiento de su estirpe a Kozar que era hijo de Togarmés que aparece en las Sagradas Escrituras como nieto de Jafet que era uno de los tres hijos de Noé. Es improbable, sin embargo, que fuera considerado ancestro común antes de la introducción de las tradiciones bíblicas en Jazaria.

Algunos historiadores han buscado posibles relaciones entre los jázaros y las tribus pérdidas de Israel pero los expertos contemporáneos creen que son turcos migrados al oeste.

El historiador Shlomo Sand los considera el origen religioso y étnico de los askenazíes, interpretación que es debatida por otros investigadores en una discusión que se nutre de criterios científicos de índole genética, lingüística y arqueológica. Crónicas armenias mencionan a los jázaros ya finales del siglo II.

La estructura tribal de los jázaros sigue sin conocerse totalmente. Parecen haber estado divididos, como muchas otras naciones turcas, entre los jázaros blancos y los jázaros negros. La diferenciación blanco-negro es una división social en tribus nómadas eurasiáticas que asocia el grupo blanco a la nobleza, la elite guerrera y las clases dirigentes, mientras que el grupo negro se referiría a plebeyos, burgueses...

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Máxima extensión del Estado jázaro. (Wikipedia)

Las religiones y Gog y Magog

La Tabla de las Naciones o Descendencia de Noé, es una lista de setenta pueblos que aparece en el libro del Génesis y, ligeramente corregida, en el Primer Libro de Crónicas. También existe una versión ampliada en el Libro de los Jubileos.

Tomando como punto de partida a los tres hijos del patriarca Noé, únicos sobrevivientes del diluvio; Sem, Cam y Jafet se mencionan a sus hijos y nietos como los progenitores de las naciones existentes en el mundo conocido por los escritores hebreos hacia el siglo quinto antes de Cristo.

Entre los descendientes de Jafet, se menciona a Magog entre Gomer, los cimerios, y Madai, los medos; seguido por Javán, Tubal, Mesec y Tiras, es decir los griegos jonios, los tibarenos, los moscos y un pueblo que se ha identificado con los tirrenos o los tracios. El libro de los Jubileos, datado en el siglo II a. C., amplía esta escasa información, asignando territorios a los hijos de Jafet:

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Algunos autores han estimado que un 80% de los judíos actuales son originarios de Khazaria, un reino que se convirtió al judaísmo en el siglo VIII o IX después de Cristo. (Wikipedia)

“Y la primera porción salió para Gomer al este desde el lado norte hasta el río Tina; y en el norte salió para Magog, todas las regiones interiores del norte hasta llegar al mar de Me'at...”Libro de los Jubileos, 9:8-9.

Poco tiempo después, el Libro de los Jubileos hace tres referencias a Magog; en una de ellas repite la genealogía de Génesis 10, en la otra Gog es el nombre de una región y en la última se le asigna a Magog un territorio cercano al Mar de Azov.

En los textos exegéticos del judaísmo rabínico, Magog, a veces identificado con el nombre de Gog, aparece en las secciones hagádicas o narrativas. Magog o Gog es una nación del lejano norte, nunca identificado con algún pueblo concreto, que atacará a Israel en la guerra de los últimos días. Algunos textos dicen que el Mesías, hijo de José derrotará a Gog y Magog, pereciendo en la guerra. Tras este acontecimiento, llegará el Mesías hijo de David.

Magog, y su soberano Gog, juegan un papel importante en las creencias cristianas sobre el final de los tiempos, así como en la geografía desarrollada por la Cristiandad medieval en Europa y el Levante.

La mención de Magog en el Antiguo Testamento fue relacionada, aún antes del desarrollo del cristianismo, con los pueblos nómadas de Asia Central. Tras el establecimiento de la fe cristiana como religión oficial del Imperio Romano, esta identificación entre los bárbaros de más allá de las fronteras y los enemigos de Dios y de su Iglesia se convirtió en parte del acervo cultural del mundo cristiano, si bien no siempre con connotaciones negativas.

Desde la Edad Media hasta el siglo XXI, numerosas iglesias cristianas han identificado a Magog con estados o grupos étnicos orientales, en especial de la gran estepa euroasiática, considerados como sus enemigos potenciales.

Los musulmanes fueron considerados por algunos como las huestes de Magog, en tanto combatían a la civilización cristiana. El Islam heredó la creencia judeocristiana en este pueblo salvaje y remoto, incorporándola a sus escritos sagrados.

La única mención de Magog, junto con Gog, en el Nuevo Testamento corresponde al capítulo 20 del Apocalipsis, donde se lee:

"Cuando se cumplan los mil años, Satanás será soltado de su prisión y saldrá para engañar a las naciones que están sobre los cuatro puntos cardinales de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla. El número de ellos es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.» Apocalipsis 20: 7-10.

En los capítulos 19 a 21, Magog es presentado junto con Gog y no como en Ezequiel es el paradigma de los pueblos lejanos a los que Satanás, después de los mil años del reinado de Cristo, reclutará para la batalla final contra el pueblo elegido de Dios.

Esta batalla, sin embargo, no tendrá lugar porque, como en Ezequiel, caerá fuego desde el Cielo para destruirlos, después de lo cual el Diablo y sus seguidores serán atormentados en un lago de fuego y, tras el Juicio Final, llegará la nueva Jerusalén.

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Moneda bizantina.

El texto reseñado reelabora las profecías en un sentido cristiano. Como en la literatura judía del Segundo Templo, ya no se trata de Gog, príncipe de Magog, sino de Gog y Magog, expresión que se repetirá en los escritos posteriores, incluido el Corán.

En la Antigüedad y el Medioevo se buscó identificar al pueblo de Gog y Magog con alguno de los enemigos de la Cristiandad, anticipar su papel en los eventos escatológicos y explicar su situación actual como resultado de algún obstáculo como el muro de Alejandro que sería removido en los tiempos finales.

También se buscó en Magog al antepasado de tal o cual raza. Modernamente, los expertos han cuestionado la integridad de los capítulos aludidos, postulando distintos orígenes y épocas para cada una de las partes.

En el mundo musulmán, la Sura conocida como La Caverna y se menciona a Dhul Qarnein que es identificado a veces con Alejandro Magno y en otros textos con Ciro el Grande quien viajó:

... hasta alcanzar el lugar más oriental del continente donde vio que el Sol salía sobre un pueblo al que no habíamos concedido resguardo para protegerse de él... Hasta llegar a un valle entre dos montañas donde encontró un pueblo que apenas comprendía sus palabras. Dijeron: ¡Oh, Dhul Qarnein! Por cierto que Gog y Magog corrompen la Tierra. ¿Quieres que te paguemos a cambio de que levantes una muralla entre ellos y nosotros? El Corán, Sura 18, La Caverna, 90 - 94.

Dhul Qarnein responde que edificará una muralla para contenerlos y el texto añade:

Y no pudieron escalarla, ni tampoco perforarla, pero agrega más adelante: Dijo [ Dhul Qarnein ]: Ésta es una misericordia de mi Señor, pero cuando llegue la promesa de mi Señor [próximo al Día del Juicio] la reducirá a polvo. Y la promesa de mi Señor es verdadera. Ese día dejaremos que surjan [Gog y Magog] a la humanidad [y la corrompan], luego será tocada la trompeta y los congregaremos a todos”.

Más adelante, en la sura 21; Los Profetas, se lee:

“[Y cuando se aproxime el Día del Juicio] Abriremos la barrera de Gog y Magog, y ellos se precipitarán desde todas las laderas [y devastarán cuanto encuentren a su paso]”.

La genética y los judíos

Si seguimos la investigación publicada en “Genome Biology and evolution” nos relata cómo grupos de israelíes fueron llegando a las tierras comprendidas entre el mar Negro y el mar Caspio, hasta que esa zona se convirtió al judaísmo. Fueron estos conversos los que protagonizan una nueva diáspora hacia Europa.

La historia que como hemos visto está envuelta en mitos y leyendas viene sosteniendo que los actuales judíos europeos, que actualmente están viviendo en el Israel actual son descendientes de las tribus israelitas y cananeas.

Tras la conquista musulmana de Palestina en el siglo VII, la abandonaron para asentarse en Alemania. Posteriormente, ya en el siglo XV, hay un grupo de unos 50.000 judíos que emigraran hacia el este asentándose en la zona de la actual Polonia, Ucrania y Rusia, donde se multiplicaron siendo un sector importante de la población de esos países. Esta es la hipótesis sobre el origen de los judíos europeos.

Sin embargo tras algunos estudios sobre la genética judía como la realizada en la Universidad norteamericana Johns Hopkins y que fue realizada por el doctor judío Eran Elhaik y cuyos resultados desmontan los mitos y leyendas que hemos visto anteriormente. Veamos algunas concreciones del estudio.

  •  Este estudio genético sostiene que no existía esa emigración seminal a Alemania, o que al menos ese factor alemán no explicaría el origen de la mayoría de los judíos europeos.
  • Según sus estudios, la mayoría de los judíos europeos procedían de la zona de los montes Cáucaso. En esta zona desde finales de la Edad del Hierro, emergió el imperio jázaro, que estaba formado por una amalgama de tribus eslavas, escitas, iranias, turcas y hasta alanos y hunos. Sin embargo, asistió durante siglos a sucesivas llegadas de judíos tanto de Palestina como de Mesopotamia.

En Mesopotamia vivían los descendientes del pueblo hebreo que se había llevado el rey babilonia Nabucodonosor II después de destruir Jerusalén en el año 587 a. C.

Siglos después, los jázaros se convirtieron al judaísmo. Como dice Elhaik, la conversión en sí al judaísmo no está en duda y además lo confirman los documentos encontrados en Egipto.

Sin embargo, la extensión de esta conversión al judaísmo es todavía motivo de disputa. Se cree que todo el imperio jázaro, incluyendo a sus tribus a sus tribus subordinadas y esclavos y mantuvo el judaísmo en los siguientes 440 años hasta la invasión de los mongoles en el siglo XIII.

Este proceso de judaización del imperio jázaro nos recuerda al que se dio en el imperio romano con los cristianos. Los gobernantes y la aristocracia jázara se unieron en bloque al judaísmo cuando ya una buena parte de su población ya se había convertido a la fe hebrea.

La invasión mongola y la gran epidemia de peste del año 1347, empujaron a los ahora judeo-jázaros hacia el oeste. Esto no ha sido confirmado al cien por cien pero empieza a existir suficiente material genético de los pueblos del Cáucaso para ir certificando su realidad.

Se han analizado los datos genéticos de 1.287 personas de ocho poblaciones judías y otras 74 de gentiles. Elhaik realizó cinco diferentes análisis y todos llevaron al origen judeo-jázaro de la mayor parte de los alrededor de trece millones de judíos del mundo.

Uso la frecuencia de alelos que son alternativas de un mismo gen, diferentes entre distintos grupos poblacionales y tomando a judíos palestinos y caucásicos como armenios, georgianos y azeríes actuales como base para determinar el linaje, comprobó que el 70% de los judíos procedentes de Europa central y occidental y todos los orientales compartían más con los segundo que con los primeros.

Realizaron una especie de triangulación geográfica, donde los vértices eran los vascos, los pigmeos y la etnia china Han. Esta investigación sitúa los ancestros de los judíos europeos en el sur del Cáucaso.

Hicieron otro análisis, basado en el grado de mezcla genética de segmentos de cromosomas y volvieron a comprobar que el linaje caucásico era el dominante con un 38%, por delante de los genes europeos occidentales con un 30% y de los mesopotámicas.

Como resultado de dichos estudios se concluye que “en conjunto, nuestros resultados dibujan un genoma de los judíos europeos como un mosaico de ancestros caucásicos y de Oriente Próximo, europeos occidentales. Oriente Medio y europeos orientales en proporción decreciente”.

Los judíos además de no haber llegado a Europa desde Palestina, los judíos se mezclaron con los gentiles mucho más de lo que cuenta la historia. Muchos de los judíos actuales lo son por la religión y no por su origen.

Podemos concluir que los judíos actuales no proceden del Israel bíblico sino de las tierras del Cáucaso y muchos de ellos no son genéticamente judíos sino simplemente siguen la religión judía.


NOTAS

(1) El ladino, aunque procedente del castellano medieval, presenta también rasgos en diferentes proporciones de otras lenguas peninsulares y mediterráneas. Al ser una lengua judía, contiene alguna aportación del hebreo, con alguna influencia del turco e incluso del griego,

(2) Es una antigua región situada entre el mar Caspio al sur y sureste que era entonces llamado océano Hircânio, y los montes Elburz al norte y al noroeste. Era una región muy fértil, de clima mediterráneo húmedo en las áreas montañosas inmediatas al Caspio, y estepario frío en las llanuras hacia el este. Los persas lo consideraban una de las buenas tierras y regiones, creadas personalmente por su dios supremo Ahura Mazda. Hircania está abierta en el nordeste a la estepa del Asia central, donde tribus nómadas vivieron durante siglos.

Los judíos rojos y la existencia del pueblo judío