domingo. 14.04.2024
Una reunión sionista en Bedzin, Polonia, el 20 de diciembre del año 1940
Una reunión sionista en Bedzin, Polonia, el 20 de diciembre del año 1940

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El sionismo es una ideología política que defiende la necesidad de crear un Estado para el pueblo judío y que, desde sus orígenes a finales del siglo XIX, ha sido fundamental para entender la historia reciente de Israel.

  1. La llegada de los judíos a Palestina
  2. Sionismo socialista
  3. Sionismo revisionista
  4. Sionismo general
  5. Sionismo religioso
  6. Sionismo cristiano
  7. El antisionismo
  8. ¿Qué pasó con los palestinos?
  9. El sionismo tras la creación de Israel
  10. El idioma

El movimiento fue fundado por el periodista austrohúngaro Theodor Herzl y se constituyó tras su primera Convención en el año 1897. Dicho movimiento fue el promotor y responsable en gran medida de la fundación del Estado de Israel y, desde su consecución, se centra en la defensa y apoyo al mantenimiento de su existencia.

Herzl publica en el año 1896, “El Estado Judío", considerado la pieza fundamental del sionismo político. Pedro Brieguer, sociólogo y periodista, en su libro “El conflicto palestino-israelí” dice “Dado que los fundadores del sionismo eran intelectuales influenciados por el nacionalismo europeo, consideraban que la única manera de combatir el antisemitismo era mediante la creación de un Estado propio, un Estado judío”.

Según la Jewish Virtual Library, el sionismo es “el movimiento nacional por el regreso del pueblo judío a su patria y por la reanudación de la soberanía judía en la Tierra de Israel”.

El nacimiento del sionismo está ligado a la eclosión de los nacionalismos durante el siglo XIX europeo, que tuvieron como bandera común la idea un pueblo, un Estado y que está en el origen del concepto del Estado-nación.

El periodista austriaco Theodor Herzl
El periodista austriaco Theodor Herzl

El sionismo moderno surge justo en un momento en el que en este continente se vivió un auge de los nacionalismos que llevó a la creación de numerosos nuevos estados unos años después. Es descrito como un nacionalismo en la diáspora, cuyo objetivo es la libre autodeterminación del pueblo judío.

Tras lograr su objetivo en el año 1948 con la creación del Estado israelí, ha seguido muy presente en varios partidos políticos del país, como vemos en el gobierno israelí actual. El movimiento tuvo como objetivo fomentar la emigración judía a Palestina.

Desde el siglo I d. C. los judíos han vivido en el exilio, si bien ha habido una presencia constante de judíos en la Tierra de Israel. De acuerdo con el judaísmo y la Biblia, la Tierra de Israel o Sion es la Tierra Prometida por Dios para los judíos.

Tras la rebelión de Bar Koiba entre los años 132 al 135 d. C., los judíos fueron expulsados de la Tierra de Israel formando la Diáspora judía. Este dato hay que ponerlo en cuarenta, porque la práctica de los romanos no era expulsar a la población autóctona, pero si es cierto que se produce un aumento de la salida de judíos a distintas partes del mundo.

La Ilustración en el siglo XVIII se reflejó en el judaísmo con la Haskalá. El filósofo alemán, Moses Mendelssohn guió el reformismo ilustrado del pueblo judío y planteó su apertura con la asimilación en la sociedad occidental. Parte de los judíos terminaron secularizados, pero otros optaron por la ortodoxia y rechazaron la modernidad.

Durante siglos existió entre los judíos de la diáspora una gran nostalgia de origen religioso de retornar a la patria histórica del pueblo judío que, a mediados del siglo XIX, comenzó a secularizarse al entrar en contacto con las grandes corrientes ideológicas europeas de la época como el liberalismo, socialismo y el nacionalismo. 

Esta ideología defendía que el pueblo hebreo tenía el derecho de poseer también un Estado propio y que éste debería de estar en lo que consideraban que eran los territorios originales del pueblo judío, un territorio que comprendía las fronteras aproximadas entre el río Jordán y el mar Mediterráneo.

El sionismo sostenía que los judíos eran primordialmente un grupo nacional y no un grupo religioso y que, como tal, tenía derecho a crear su propio Estado en su territorio histórico.

El sionismo se puso como objetivo primario la creación de un Estado judío moderno, considerando que con ello devolvía al pueblo judío su estatus de nación y pondría fin a dos milenios de vida en el exilio.

La línea principal que defendían aquellos sionistas de finales del siglo XIX es que tras siglos habitando naciones europeas era imposible una integración con los pueblos de este continente, ya que habían sufrido constantes marginaciones y discriminaciones que habían llevado incluso a matanzas masivas de judíos. La única solución viable era la de crear un estado de mayoría judía donde poder vivir de forma segura.

Durante las siguientes décadas a este primer Congreso, la idea de crear su propio estado fue creciendo y, por ello, los miembros sionistas comenzaron a negociar primero con las autoridades del Imperio Otomano y después con Reino Unido su expansión en lo que entonces era el Mandato Británico de Palestina que le había dado la Sociedad de Naciones. Este territorio llevaba siendo habitado, desde hacía siglos, por una población árabe de mayoría musulmana.

El secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Arthur James Balfour, firmó una declaración en el año 1917, que paso a la historia con su nombre, a través de la cual su gobierno se comprometía a “favorecer el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío”.

Después de varios siglos de control sobre la región del imperio otomano, el Reino Unido ocupó Jerusalén entre los años 1917 y 1948. La declaración de Balfour, así, se convirtió en el primer reconocimiento al proyecto sionista. Eso llevó a que cientos de miles de judíos llegaran a la zona desde Europa, huyendo especialmente de los pogromos que se acometieron tanto en Ucrania como en Rusia.

Esta llegada masiva de judíos provocó las primeras tensiones con la población árabe local en esos años. Sin embargo, esa primera ola de migrantes fue seguida, cada vez de forma más frecuente, por otras debido al ascenso en Europa de gobiernos abiertamente antisemitas como el nazi en Alemania.

Reino Unido trató de prohibir a partir del año 1939 la llegada de más judíos para contentar a los palestinos, a quienes también prometió un futuro estado, pero éstas se siguieron produciendo de forma ilegal.

El sionismo reivindica en la actualidad como territorios pertenecientes al Gran Israel, mayoritariamente. Este estaría formado por Israel, Palestina, Cisjordania, Franja de Gaza, Altos del Golán y la península del Sinaí.

La llegada de los judíos a Palestina

La inmigración judía a Israel se inició en el año 1882. La denominada primera Alivá vio la llegada de alrededor de 35.000 judíos en un periodo de unos veinte años.

La mayoría de los inmigrantes procedían de Rusia, donde el antisemitismo era mayoritario. Ellos fundaron una serie de asentamientos agrícolas con el apoyo financiero de filántropos judíos de la Europa occidental.

La segunda Aliyá comenzó en el año 1904. Otras Aliyot, cada vez con más inmigrantes, se sucedieron entre las dos guerras mundiales, impulsadas en la década de 1930 por la persecución nazi. Siguen llegando inmigrantes a Israel, en especial desde la antigua Unión Soviética.

Ante las grandes dificultades a las que se enfrentaron los judíos para establecerse en la antigua Tierra de Israel, se barajaron algunas alternativas temporales, sin intención de establecer un Estado nacional, solo como refugio ante la ola de pogromos y persecuciones en la Rusia zarista, como la Argentina en la que se crearon numerosas colonias de inmigrantes judíos europeos y aún en una porción del África Oriental Británica el conocido como Plan Uganda, ofrecida por el gobierno de Londres.

Estas fueron estudiadas y al fin rechazadas por los líderes sionista, y se prefirió el establecimiento del futuro Estado en Palestina, una región en manos del Imperio turco y que no se correspondía a ninguna división administrativa, por lo que sus límites no estaban establecidos.

En paralelo a estas ideas, se fueron produciendo sucesivas oleadas migratorias de muchos jóvenes obreros y estudiantes, que escapaban en su mayoría del antisemita ambiente ruso y dispuestos a levantar la antigua patria judía basándose en dos ejes.

Por un lado, el trabajo agrícola y por otro lado la resurrección de la lengua hebrea, que dejó de hablarse alrededor del siglo I a. C., aunque siguió utilizándose en la literatura y, sobre todo, en la liturgia y con propósitos académicos.

Brieger lo expone en los siguientes términos: “Fue el genocidio de seis millones de judíos el que afectó profundamente al mundo occidental y dejó huellas imborrables. Mientras se perpetraba el genocidio nazi, varios países limitaron la cuota de ingreso de judíos e incluso algunos rechazaron recibir en sus puertos a barcos repletos de almas desesperadas por encontrar un refugio (...)”.

Después de la guerra, se propagó una especie de sentimiento de culpa entre los europeos por no haber hecho lo suficiente para evitar la masacre de judíos. La simpatía y el apoyo hacia el Estado que nacía en el año 1948 era una forma de compensación por lo sufrido.

Esto provocó un cambió radicalmente tras la II Guerra Mundial, cuando la mayoría de los supervivientes al holocausto decidieron emigrar hacia lo que posteriormente sería conocido como Israel. Los representantes judíos decidieron aceptar la solución de los dos estados planteada por Naciones Unidas, mientras que los árabes no.

La declaración de Balfour del año 1917 apoyó la creación de una patria judía en el territorio de Palestina bajo el Mandato Británico de Palestina. La Sociedad de Naciones hizo suya esta Declaración en el año 1922, que dio a Gran Bretaña.

“El Mandatario garantizará el establecimiento del Hogar Nacional Judío tal como se establece en el preámbulo, así como el desarrollo de instituciones autónomas, y también la salvaguardia de los derechos civiles y religiosos de todos los habitantes de Palestina, independientemente de su raza y de religión”.

A lo largo del siglo XX, el sionismo fue ganando adeptos gradualmente, y después del holocausto se transformó en el movimiento predominante dentro del mundo judío.

El proyecto de un nuevo Israel en Palestina fructificó por varios factores:

  1. A pesar del paso de los siglos, los judíos nunca dejaron de añorar la vuelta a Jerusalén, anhelo reflejado en el deseo expresado en muchas festividades o en la milenaria costumbre de romper una copa en cada casamiento judío, rememorando la destrucción del Templo de Jerusalén y la consecuente dispersión. La idea recobró popularidad a finales del siglo XIX, siendo el componente emocional del naciente sionismo.

Se necesitaba mano de obra y gran cantidad de dinero, los proyectos de Uganda o Argentina no resultaban tan atractivos. Los terrenos comprados a los terratenientes turcos eran pedregales, lodazales, pantanos y se requería una gran transformación. Para principios del siglo XX, el 6% de las tierras de Israel pertenecían a judíos.

  1. Pequeñas comunidades de judíos llevaban siglos habitando la zona. Los objetivos del sionismo son:
  • La unidad del pueblo judío, su vínculo con su patria histórica y la centralidad del Estado de Israel y Jerusalén su capital, en la vida del pueblo.
  • Aliyá a Israel desde todos los países y su integración en la sociedad israelí.
  • El fortalecimiento de Israel como Estado judío-sionista y democrático y su modelación como sociedad ejemplar, poseedora de un carácter moral y espiritual único, basada en el respeto mutuo del pueblo judío y en la visión profética que aspira a la paz y contribuye para la mejora del mundo.
  • La garantía del futuro y distinción del pueblo judío a través de la promoción de la educación judía, hebrea y sionista, el cultivo de los valores culturales y espirituales judíos, y la institución de la lengua hebrea como su idioma nacional.
  • El cultivo de la responsabilidad mutua judía, la defensa de los derechos de los judíos, tanto individuales como de nación, la representación de los intereses nacionales sionistas del pueblo judío y el combate a toda forma de expresión antisemita.
  • La población del país como expresión práctica de la realización sionista.

A través de los años, surgen una variedad de escuelas de pensamiento que han evolucionado hacia diferentes escuelas que predominaron en diferentes momentos. Debemos saber que los sionistas procedían de una amplia variedad de orígenes y, en ocasiones, diferentes grupos nacionales como judíos rusos, alemanes, polacos, británicos o estadounidenses que han ejercido gran influencia.

El sionismo tiene varias ideologías y algunas de ellas hoy conforman partidos políticos en el Estado de Israel. Veamos:

Sionismo socialista

Alrededor del año 1900, el principal rival para el sionismo entre los jóvenes judíos en la Europa oriental fue el movimiento socialista. Muchos judíos fueron abandonando el judaísmo en favor del comunismo o en apoyo al bundismo [1], un movimiento judío socialista que pedía la autonomía judía en la Europa oriental y que el yidis o judeoalemán sea promovido como idioma oficial judío.

Muchos sionistas socialistas eran originarios de Rusia. Tras siglos de ser oprimidos por sociedades antisemitas, los judíos habían sido reducidos a la obediencia, vulnerables, con desesperada existencia en la que se les invitaba a seguir el antisemitismo.

Sostenían que los judíos podían escapar de su situación convirtiéndose en agricultores, trabajadores y soldados de su propio país.

El sionismo socialista buscaba establecer un Estado Judío en el que considerara al judaísmo como una nacionalidad, y que las bases del Estado estuvieran identificadas con el socialismo, es decir, el trabajo comunal. Hoy en día conforman el Partido Laborista.

Sionismo revisionista

Fue un grupo fundado y dirigido por Zeev Jabotinsky. Durante el mandato británico presionó para permitir la inmigración judía en masa y para la formación de un ejército judío en el Mandato Británico.

El revisionismo fue muy popular en Polonia pero carecía del apoyo necesario desde Israel. La izquierda del revisionismo y la Organización Sionista formaron una alternativa, la Nueva Organización Sionista en el año 1935. Se reincorporó a la Organización Sionista Mundial en el año 1946.

El sionismo revisionista cree en el asentamiento de la tierra y buscan mantener el tradicionalismo judío firme, como orgullo de la nación.

Sionismo general

Fue inicialmente empleada por los miembros de la Organización Sionista Mundial que no se habían unido a una facción determinada o algún partido específico, perteneciendo solamente a las organizaciones sionistas de sus respectivos países.

A medida que transcurrieron los años, los sionistas generales también crearon instituciones ideológicas y formaron la Organización de Sionistas Generales, establecida en el año 1922 como el partido de centro del movimiento sionista.

Los preceptos de los sionistas generales incluían un sionismo al estilo de Basilea, exento de posicionamientos ideológicos, es decir, con primacía del sionismo sobre cualquier interés clasista, partidista o personal.

Sionismo religioso

Impulsado principalmente por el Rabino Kalisher, une los ideales de crear un Estado judío con la religión. Su ideología se resume en una frase: “El Pueblo de Israel, en la Tierra de Israel, según la Torá de Israel”. Es decir, regir un Estado con bases religiosas y asentarse en toda la Tierra de Israel, como lo marcaba el reinado de Salomón. Hoy en día representan al Partido Nacional Religioso.

Sionismo cristiano

El sionismo cristiano, es un movimiento surgido en el seno del cristianismo principalmente evangélico, que apoya la idea de un hogar nacional para los judíos desde antes del año 1948 y continúa apoyando la existencia del Estado de Israel hasta la fecha.

El sionismo cristiano es la creencia entre algunos cristianos de que el retorno del pueblo judío a Tierra Santa, y el establecimiento del Estado de Israel en el año 1948 fueron el cumplimiento de la profecía bíblica.

Algunos cristianos sionistas creen que el regreso de los judíos a la Tierra de Israel, es un prerrequisito para la segunda venida de Jesús.

El antisionismo

El sionismo no recibió en sus comienzos a finales de siglo XIX, el apoyo mayoritario de los judíos. No contó con las simpatías de la mayoría de los judíos de Europa occidental, que creyeron poder considerarse a sí mismos como ciudadanos con plenos derechos en sus respectivos países, tras los aires de emancipación y tolerancia que trajo consigo la Ilustración y el estado liberal decimonónico clásico.

La forma más exacerbada de oposición a las ideas sionistas se conoció como integracionismo y afirmaba que el sionismo era análogo al antisemitismo, en la medida en que ambos niegan la condición de nacionales de un determinado país a los judíos.

La oposición al sionismo existía también entre el movimiento bundista en Europa oriental, que buscaba la autonomía cultural de los judíos en los países donde vivían, así como de la mayoría de los judíos ortodoxos.

Entre estos últimos sigue habiendo algo de ambigüedad e inclusive hostilidad al sionismo. El caso Dreyfus fue determinante para inspirar a Herzl, al considerar al sionismo como única solución plausible y efectiva contra el antisemitismo europeo.

Aunque la Revolución francesa había prometido la igualdad para los ciudadanos, Dreyfus fue perseguido por su condición de judío, acusado falsamente de alta traición y condenado, aunque luego fue luego exonerado.

El impacto emocional del Holocausto convenció definitivamente a numerosos judíos asimilados, socialistas y ortodoxos, refractarios con el sionismo, que quedaban en Europa.

En Europa oriental, lugar donde el sionismo se hizo fuerte debido en muy gran medida a las incesantes persecuciones a que eran sometidos los judíos por el zarismo, la idea de un Estado judío, o incluso de pueblo judío, fue rechazada por numerosos judíos miembros de organizaciones revolucionarias, marxista o anarquista, quienes consideraban que la condición de judío derivaba de la religión y que, una vez erradicada esta, la distinción entre judíos y no judíos desaparecería.

En este tema, el historiador Zeev Sternhell distingue dos escuelas de pensamiento en el sionismo.

  • Una es la escuela liberal o utilitaria de Herzl y Nordau. Especialmente después del caso Dreyfus dicen que el antisemitismo nunca desaparecerá y ven el sionismo como una solución racional para los judíos.
  • La otra es la escuela nacionalista racional. Prevalece entre los judíos de la tierra de Israel (Eretz Israel), y ve el sionismo como un proyecto para rescatar a la nación judía y no como un proyecto para rescatar a los judíos.

¿Qué pasó con los palestinos?

La población árabe de Palestina, apoyada por la Liga Árabe, se opuso al sionismo, negándose a aceptar la partición del Mandato Británico de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe, según la recomendación de las Naciones Unidas del veintinueve de noviembre del año 1947.

Los conflictos armados entre judíos y árabes preexistentes en la región antes de la partición de Palestina desembocaron finalmente en la guerra árabe-israelí del año 1948 ante la proclamación de independencia por parte del Estado de Israel, y la negativa de los países árabes vecinos a reconocerlo oponiéndose a la partición de Palestina.

Gran Bretaña dificultó por todos los medios la inmigración de judíos al Mandato Británico de Palestina, incluso durante la II Guerra Mundial y vaciló en el momento de facilitar su aplicación. Incluso llegó a plantearse su derogación para no perjudicar sus intereses geoestratégicos en Oriente Próximo ni dañar sus alianzas con los países árabes.

Los graves conflictos que los planes sionistas generaban entre la población árabe de Palestina también aconsejaban a los británicos mantener el statu quo previo a la guerra y esperar a que la ONU redefiniese el Mandato de la ya desaparecida Sociedad de Naciones.

Aunque cada vez más minoritarios, en el seno del judaísmo sigue habiendo antisionistas por razones religiosas y con diversos grados de oposición, como los jaredíes o algunos grupos ultraortodoxos y relativamente minoritarios como Neturei Karta, estos últimos contrarios al actual Estado de Israel, además de grupos laicos de judíos seculares disidentes y opositores al Estado de Israel, e intelectuales judíos independientes como Noam Chomsy… o personalidades gentiles opositoras al sionismo.

El sionismo tras la creación de Israel

Con el nacimiento de Israel en el año 1948, el principal punto que había motivado al sionismo moderno fue cumplido en formar de un Estado propio. Sin embargo, esto no motivó su final. Su presencia ideológica en una buena parte de los partidos políticos israelíes fue importante.

Cabe recordar que nada más conseguir su independencia Israel tuvo que librar una guerra contra varios países árabes que rechazaban su existencia, por lo que el sionismo actual se basa en la defensa de preservar el Estado de Israel.

Es importante mencionar que el sionismo no es una línea ideológica homogénea. Existen varias corrientes que van desde una visión más progresista o liberal a otra más ultranacionalista que en algunos casos ha sido señalada incluso de xenófoba, como es el caso del gobierno israelí actual. Además, como hemos visto en mi artículo Los judíos negros, se dan casos claramente de xenofobia en amplios sectores de la sociedad israelita actual, amenazando con expulsarlos.

Por poner un ejemplo, el Likud, que es el partido gobernante al que pertenece el primer ministro Benjamín Netanyahu está enclavado en un organigrama ideológico que defiende un sionismo ultraconservador.

Cabe destacar como ya hemos visto, que el sionismo no es defendido por todos los judíos, ya que es algo meramente político. Pueden existir judíos que sean antisionistas debido a que se opongan a la necesidad de la existencia de Israel o, por el contrario, puede haber personas que no profesen la religión y sí sean sionistas.

El idioma

Los sionistas prefieren hablar hebreo, que es una lengua semítica que se desarrolló bajo condiciones de libertad en el antiguo Reino de Judá y que dejó de hablarse alrededor del siglo I a. C., modernizándolo y adaptándolo a la vida diaria.

El responsable principal de la resurrección del hebreo como lengua hablada a partir de su estado previo de lengua litúrgica fue precisamente un sionista, Eliezer Ben Yehuda. Los sionistas en ocasiones rechazan hablar el yidis, una lengua derivada del alto alemán que consideran afectada por la persecución cristiana.

Una vez que emigran a Israel, muchos sionistas rechazan hablar su idioma materno en la diáspora y se ponen nuevos nombres hebreos.


BIBLIOGRAFÍA

Culla, Joan B. “La tierra más disputada: el sionismo, Israel y el conflicto de Palestina”. 2005. Alianza Editorial.


[1] Fue un movimiento político judío de corte socialista creado a finales del siglo XIX en el Imperio ruso. El bundismo estuvo contrapuesto al sionismo y a las tendencias centralistas de los bolcheviques rusos. El Bund fue una de las organizaciones de izquierdas más importantes antes y durante la revolución rusa de 1905. El Bund se organizó en favor de los derechos laborales de los judíos, defendió a los judíos del antisemitismo y se organizó con otros para el establecimiento del socialismo.

El sionismo