martes. 16.04.2024
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Imagen tomada de la web Historia de África (*)

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Este imperio estaba situado en la región de sabana al oeste de Sudán en la actualidad, el sur de Mauritania y Mali, con el desierto del Sáhara al norte y los bosques tropicales del sur.

Era conocido con el nombre de Wagadu que literalmente significa “país de los rebaños”, pero los europeos y árabes lo llamaron Imperio de Ghana por el título de su rey, Ghana, que significa rey guerrero. El imperio de Ghana floreció en África Occidental desde el siglo VI hasta el XIII. Sin relación geográfica alguna con el actual estado de Ghana. Sus ciudadanos llamados soninké hablaban el Mande o Mandingo,

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El imperio de Ghana.

La fama de Ghana llegó hasta el norte de África y Europa, donde se describió como una fabulosa tierra de oro. El imperio de Ghana sucumbió a partir del siglo XII. Después de una sequía, guerras civiles, la apertura de otras rutas de comercio y el ascenso del reino Sosso entre los años 1180 al 1235 y el posterior imperio de Mali desde el año 1240 al 1645.

  1. Introducción
  2. Su historia
  3. Las tradiciones orales y sus falsedades
  4. Kumbi Saleh, su capital
  5. Su decadencia
  6. Su economía
  7. El rey y el gobierno
  8. La función de la justicia
  9. La influencia musulmana

Introducción

La región de Sudán de África occidental, donde se desarrollaría el imperio de Ghana, había estado habitada desde el periodo neolítico, como demuestran los túmulos, megalitos y restos de pueblos abandonados de la Edad de Hierro.

El río Níger inundaba regularmente partes de esta sabana y pradera seca, que proporcionaba tierra fértil para la agricultura, que comenzó como mínimo hace 3.500 años, que se veía favorecida en gran medida por la lluvia anual adecuada de la región.

No se sabe con certeza cuándo comenzó la dinastía gobernante de Ghana entre los historiadores. La primera mención identificable de la dinastía imperial en registros escritos fue realizada por Muhammad ibn Musa al Khwarizmi en el año 830.

Gran parte de la información que tenemos sobre el imperio de Ghana fue proporcionada por los relatos del erudito cordobés al-Bakri cuando escribió sobre la región en el siglo XI.

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Tras siglos de prosperidad, el imperio comenzó su declive en el segundo milenio, y finalmente se convertiría en un vasallo del naciente imperio maliense en algún momento del siglo XIII. A pesar de su colapso, la influencia del imperio se deja sentir en el establecimiento de numerosos centros urbanos en todo su antiguo territorio.

Su historia

El reino de Ghana surgió a partir de los pequeños asentamientos agro-pastorales del siglo iv en la región conocida como Awkar. Entre los años 750 a 800, un pueblo de lengua mandé, conocido como los soninké, unido bajo Majan Dyabe Cisse o Dinga Cisse, el primer rey guerrero, que dominó Awkar.

Los soninké fueron entonces los fundadores del Imperio de Ghana que a partir del siglo viii controló el comercio transahariano. Los Ghanas conquistaron numerosas ciudades y anexionaron territorios vecinos. Su apogeo llegó en los siglos ix y x.

Aunque las tradiciones orales hablan sobre todo de los soninké de Wagadu, al parecer, otros soninké formaron otros reinos prestigiosos en la región, como Kaarta, Gajaaga y Gidimaxa. Cada uno de estos reinos era gobernado por el tunka o rey, el único que era el propietario o maestro de la fuerza o del poder, el fankama.

Se cree que los reinos que surgieron en esta parte de África tras los procesos de centralización política y que fueron desencadenados por los drásticos cambios económicos ocurridos durante el siglo viii en las regiones del Sahel y el Sahara.

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Fue la época de la introducción del camello y de la forma de vida árabe en la región y de una revolución comercial basada en los envíos de oro, marfil y sal hacia África del Norte, Medio Oriente y Europa a cambio de variadas mercancías. Al enriquecerse el Imperio de Ghana el comercio transahariano pudo expandirse y ganar el control de importantes rutas comerciales.

Los primeros escritos que mencionan el reino se deben a los comerciantes sanhaja del siglo viii. Más información proviene de los comerciantes de Al-Ándalus que visitaban el país y de los almorávides, que invadieron el reino desde el siglo xi.

El académico de Córdoba, Abu Abullah al-Bakri escribió las historias sobre los viajes a Ghana y dio una detallada descripción del reino en el año 1067, época en que el ejército imperial tenía 200.000 soldados y 40.000 arqueros. El culto al emperador era obligatorio.

Al morir era enterrado en una gran tumba bajo una cúpula y lo sucedía el hijo mayor de su hermana mayor. La religión se centraba en la adoración de Bida, una mítica serpiente del río Níger.

Las tradiciones orales y sus falsedades

A finales del siglo XIX, cuando las fuerzas francesas ocuparon la región en la que se encontraba la antigua Ghana, los funcionarios coloniales empezaron a recopilar relatos tradicionales, incluidos algunos manuscritos escritos en árabe. Se registraron y publicaron varias de estas tradiciones.

Las tradiciones denominaban Wagadu, o lugar de los Wague, que era un término corriente en el siglo XIX para referirse a la nobleza local, a la entidad política más antigua que conocían.

Las tradiciones decían que el reino fue fundado por un hombre llamado Dinga, venido del este, tras lo cual emigró a diversas localidades del oeste de Sudán, dejando en cada lugar hijos de diferentes esposas.

Para alcanzar el poder en su última ubicación tuvo que matar a un duende, y luego casarse con sus hijas, que se convirtieron en los antepasados de los clanes dominantes en la región en el momento del registro de la religión. A la muerte de Dinga, sus dos hijos Khine y Dyabe se disputaron el reinado, y Dyabe salió victorioso, fundando el reino.

Funcionarios coloniales franceses, en particular Maurice Delafosse, cuyas obras sobre la historia de África occidental han sido criticadas por estudiosos como Charles Monteil, Robert Cornevin y otros por ser inaceptables y poco reales para ser útiles a los historiadores en relación con su falsificación de las genealogías de África Occidental, concluyó erróneamente que Ghana había sido fundada por los bereberes, un grupo nómada originario del río Benue y los relacionó con orígenes norteafricanos y de Oriente Próximo.

Mientras Delafosse elaboraba una complicada teoría sobre la invasión de los “judeo-sirios”, a los que vinculaba fortuitamente con los fulbe, que en realidad fueron cofundadores de la civilización takrur Sin embargo, otros eruditos tomaron al pie de la letra los falsos relatos y se limitaron a aceptar que los extranjeros habían gobernado primero.

Trabajos más recientes, como el de Nehemiah Leytzion, en su obra clásica publicada en 1973, trataron de armonizar la arqueología, las fuentes geográficas descriptivas escritas entre los años 830 y 1400 d. C., las tradiciones más antiguas de los tarijs, de los siglos XVI y XVII y, por último, las tradiciones recogidas por los administradores franceses.

Levtzion llegó a la conclusión de que los acontecimientos locales, estimulados por el comercio procedente del norte de África, fueron cruciales en el desarrollo del estado, y tendió a favorecer las tradiciones recopiladas más recientemente sobre las otras tradiciones recogidas en su trabajo.

Aunque no se han estudiado mucho más ni las tradiciones ni los documentos, los arqueólogos han aportado matices considerables. Christopher Ehret observa que la fecha de fundación propuesta del año 100 - 300 d. C. se ajusta muy bien a lo que se sabe sobre el control del Estado Wagadu del comercio transahariano de oro y su escala temporal.

Kumbi Saleh, su capital

La capital fue construida en Kumbi Saleh al borde del Sahara. Se encuentra a 322 km al norte de la actual Bamako, en Mali. La mayoría de las casas eran de madera y barro pero la clase alta vivía en casas de piedra y madera. En la práctica había dos ciudades separadas por unos 10 kilómetros densamente poblados por los comerciantes.

La capital era mucho más grande de lo que se creía. Las descripciones árabes medievales nos habla de una población de 40.000 o 50.000 personas, ahora parecen moderadas tras excavaciones recientes que muestran una ciudad que ocupaba un área de 45 hectáreas además de muchos otros asentamientos más pequeños en los alrededores.

Las excavaciones también han revelado una importante mezquita, una gran plaza pública y partes de una muralla y una entrada monumental.

El viajero árabe Al-Bakri, al visitar el imperio hacia el final de su historia en el año 1076, describe que la capital estaba rodeada de pozos y campos de regadío donde crecía mucha verdura. Después dice:

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“El rey tiene un palacio y varias viviendas abovedadas todas dentro de un recinto, como una muralla... Alrededor de la ciudad del rey hay edificios abovedados y arboledas y matorrales donde viven los hechiceros de estas gentes, los hombres encargados del culto religioso. Aquí están sus ídolos y las tumbas de sus reyes”.

La organización de la capital fue descrita por Al-Bakri basándose en los relatos que recogió de viajeros y mercaderes. Escribe que Ghana consta de dos ciudades situadas en una llanura.

  • La sección mayor se llamaba El-Ghaba y estaba protegida por una muralla de piedra dentro de la cual estaba el centro político y religioso. Allí se encontraban el palacio imperial y los bosques de árboles sagrados usados en los rituales religiosos de los soninké. Se construyó luego una mezquita para los funcionarios musulmanes.

La ciudad habitada por el rey está a seis millas y se llama El Ghaba “el bosque, la arboleda”. El terreno entre ambos está cubierto de viviendas. Los edificios son de piedra y madera de acacia. La residencia del rey consta de un castillo y varias cabañas con tejados redondeados, rodeadas por una cerca en forma de muralla.

  • La otra sección de la ciudad era la comercial, poblada por numerosos comerciantes árabes y bereberes que construyeron una docena de mezquitas. Los Ghanas toleraron la difusión del islam aunque nunca se convirtieron, como sí ocurrió con los gobernantes de Takrur en lo que hoy es Senegal

La ciudad del rey está rodeada de cabañas, grupos de árboles y matorrales, que sirven de morada a los magos de la nación encargados del culto religioso y donde han colocado sus ídolos y las tumbas de sus soberanos.

Los hombres que custodian estos bosques impiden que nadie entre o se entere de lo que allí ocurre. También es aquí donde se encuentran las prisiones del rey.

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Placa epigráfica de esquisto de Koumbi Saleh con fórmulas religiosas y decoraciones geométricas expuestas en el Museo Nacional de Nuakchot.

El yacimiento arqueológico de Koumbi Saleh fue descubierto en el año 1914 por Bonnel de Meziéres. Fue excavado en el año 1939 por Thomassey, Mauny y Lazartigues, y de nuevo en el año1960 por Serge Robert y Sophie Berthier. Fue incluido en la UNESCO lista provisional en el año 2001.

Su decadencia

Hacia el año 1059, el crecimiento de la población chocó con la expansión del desierto hacia el sur, con lo que las importaciones de alimentos crecieron. El creciente poder de los almorávides les permitió atacar Ghana en el año 1062, acaudillados por el general Abu Bakr ibn Umar, que sitió la capital en el año 1067.

El reino resistió más de diez años gobernado por Ghana Bassi y su sucesor Ghana Tunka Menin, dispuso de un ejército de doscientos mil hombres. Finalmente, en el año 1076, Abu Bakr ibn Umar conquistó la capital y forzó a sus habitantes a convertirse al islam.

La dominación almorávide no sobrevivió a la muerte de Abu Bakr en 1087. Los soninké retomaron el control de la región, pero con su poder debilitado.

En el año 1140, el pueblo sosso del reino Kaniaga, radicalmente antimusulmán, conquistó gran parte del antiguo imperio. Diara Kante se apoderó de Kumbi Saleh en el año 1180 y estableció la dinastía Diarisso. Su hijo Soumaoro Kante sucedió en el año 1203 y obligó al pueblo a pagarle tributos.

En el año1230, Maghan Sundiata, el príncipe de la región de Kangaba, al suroeste del actual Malí, encabezó una rebelión en favor del emperador mandé de Malí, Sundiata Keita, contra el gobierno sosso. Ghana Soumaba Cisse, vasallo de Sosso.

Después de la derrota de Soumaoro en la batalla de Kirina en el año 1235, el nuevo gobierno en Kumbi Saleh se declaró aliado del Imperio de Malí, al que pasó a pertenecer a partir del año 1240.

Su economía

La mayor parte de la información sobre la economía de Ghana procede de al-Bakri que señaló que los mercaderes tenían que pagar un impuesto de un dinar de oro por las importaciones de sal, y dos por las exportaciones de oro.

El imperio de Ghana dominó el comercio en el África Occidental central en la parte superior del valle del Níger entre los siglos VI y VII.

En su producción agrícola destacan los cereales, tales como el arroz rojo africano y el mijo, se cultivaban bien, así como las legumbres, los tubérculos y las verduras de raíz, plantas aceiteras y de fibra, y fruta. Otras fuentes importantes de alimentos eran la pesca y el pastoreo.

Dentro de la minería destacan los depósitos locales de cobre que se explotaron para la exportación, mientras que la metalurgia de la zona, tal y como indican los descubrimientos arqueológicos, datan de por lo menos el siglo VI a.C.

Otros productos tenían tasas fijas. Al-Bakri mencionó tanto el cobre como otras mercancías. Las importaciones probablemente incluían productos como textiles, ornamentos y otros materiales.

El comercio en el imperio de Ghana fue intenso gracias a la abundancia de hierro, cobre, oro y marfil y el fácil acceso a los ríos Níger y Senegal y sus afluentes. Los reyes de Ghana, que vivían en la capital Koumbi Saleh, se hicieron inmensamente ricos, amasando enormes cantidades de las pepitas de oro, que solo ellos podían poseer.

Muchos de los artículos de cuero hechos a mano que se encuentran en el antiguo Marruecos también tenían su origen en el imperio. El principal centro de comercio era Koumbi Saleh. El rey reclamaba como suyas todas las pepitas de oro, y permitía que los demás sólo tuvieran polvo de oro. Además de la influencia ejercida por el rey en las regiones locales, se recibían tributos de varios estados tributarios y jefaturas de la periferia del imperio.

La introducción del camello también desempeñó un papel clave en el éxito soninké, ya que permitió transportar productos y mercancías de forma mucho más eficiente a través del Sáhara.

Todos estos factores contribuyeron a que el imperio se mantuviera poderoso durante algún tiempo, proporcionando una economía rica y estable que duraría varios siglos. Los bienes a menudo se gravaban dos veces, una vez cuando entraban en el país, y otra vez cuando salían.

Además de los ingresos generados por el comercio de paso, el imperio de Ghana tenía acceso a sus propios recursos, principalmente hierro y oro de los campos de Bambuk, que la élite usaba para intercambiar por productos de lujo como telas buenas, cuentas, cobre y caballos, todo ello proveniente de los comerciantes árabes del norte. Otro producto que se usaba como moneda en Ghana, aparte del oro, era el cobre.

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Caravana de camellos.

Los reyes de Ghana ilustraban, una vez más, su posición suprema prohibiendo al resto poseer pepitas de oro; los mercaderes se tenían que contentar con polvo de oro. Esta política tenía la ventaja añadida de asegurar que el rey pudiera controlar el mercado del oro y que su valor no decayese al haber demasiado en circulación en un momento dado.

El rey y el gobierno

El imperio prosperó gracias a un ejército bien entrenado y tenía una potente caballería y acceso a materias primas como el mineral de hierro para hacer armas y depósitos de oro para pagar a los soldados.

Tanto los herreros como los forjadores han tenido desde hace tiempo un estatus social alto en la región de Sudán. La posesión de camellos con su utilidad para transportar bienes y gente fue otro factor en la superioridad de los Soninke sobre sus rivales.

Con estas ventajas, el imperio de Ghana adquirió nuevos territorios y nuevos tributos de los jefes tribales conquistados, y pudieron monopolizar el comercio local primero y el regional después.

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Rutas comerciales transaharianas.

El rey de Ghana era un monarca absoluto y la cabeza estatal de la justicia y la religión. Se cultivaba cierta mística en torno a la figura del gobernante, en parte debido a su papel como líder de la religión animista en el pueblo.

Se hacían sacrificios y libaciones en su honor. Había estrictas normas de etiqueta en su presencia y, cuando moría, su tumba se cavaba en una arboleda sagrada a la que no podía entrar nadie. El viajero Al-Bakri describió al rey de Ghana de la siguiente manera:

“El rey se adorna como una mujer, con collares y brazaletes, y cuando se sienta frente a su pueblo se pone un gorro alto decorado con oro y envuelto en turbantes de algodón fino... Detrás del rey hay diez pajes sujetando escudos y espadas decoradas con oro, y a su derecha están los hijos de los reyes vasallos de su país con vestimentas espléndidas y el pelo trenzado con oro”.

El rey confiaba en consejeros y, a partir del siglo XI, incluso reclutaba mercaderes musulmanes que actuaran como intérpretes y representantes para ayudarlo con la economía y llevar la cuenta de los bienes que entraban y salían del país.

La función de la justicia

Según Al-Boukri, la corte real estaba situada en el distrito animista de Koumbi Saleh, donde residía el rey. Las prisiones del rey se encontraban en los bosques del mismo distrito. Afirma que “tan pronto como un hombre es encarcelado allí, ya no se vuelve a saber de él”.

El rey concedía regularmente audiencias al pueblo para escuchar sus quejas y ponerles remedio. El rey se sienta en un pabellón alrededor del cual se alinean diez caballos cubiertos con capas de oro. Detrás de él hay diez pajes que llevan escudos y espadas montados en oro y a su derecha están los hijos de los príncipes de su imperio, vestidos con magníficas ropas y con el pelo trenzado y entrelazado con oro.

El gobernador de la ciudad se sienta en el suelo ante el rey, y a su alrededor se sitúan los visires en la misma posición. La puerta del pabellón está custodiada por perros de excelente raza, que casi nunca abandonan el lugar donde se encuentra el rey; llevan collares de oro y plata, adornados con cascabeles de los mismos metales.

La apertura de la sesión real se anuncia con el sonido de una especie de tambor, al que llaman deba, y que está formado por un largo trozo de madera ahuecado. Al sonido de este instrumento el pueblo se reúne.

La justicia se administraba regularmente mediante la Prueba del agua. Así, Al-Bukri lo describe de la siguiente manera:

El hombre que niega una deuda, que es acusado de asesinato o de cualquier otro crimen, es llevado ante el preboste, quien toma un trozo muy fino de una especie de madera, cuyo sabor es acre y amargo; lo infunde en tanta agua como le plazca, y obliga al acusado a beberlo. Si el estómago del hombre rechaza el brebaje, se reconoce que la acusación es infundada; si, por el contrario, el licor permanece allí, el reo es considerado culpable”.

La influencia musulmana

Los mercaderes musulmanes extendieron el islam por toda la región al entrar en contacto con los comerciantes locales y la élite de las áreas urbanas. Puede que los líderes reconocieran que adoptar la religión, o parecer que lo hacían, o como mínimo tolerarla, sería beneficioso para el comercio.

De hecho, en el imperio de Ghana no hay pruebas de que los propios reyes se convirtieran al Islam. Al contrario, la capital de Ghana en Koumbi Saleh se dividió en dos ciudades distintas a partir del siglo XI.

  • Una ciudad era musulmana y presumía de 12 mezquitas.
  • Mientras que la otra, a solo 10 km de distancia y unida a la primera por muchos edificios intermedios y era la residencia real con muchos santuarios del culto tradicional y una mezquita para los mercaderes de visita.

Esta división reflejaba la continuidad de las creencias animistas indígenas junto con el islam, que se practicaban en las comunidades rurales.

(*) Historia de África


 

BIBLIOGRAFÍA

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El Imperio de Ghana