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miércoles. 08.02.2023

Festival L'Boulevard: el espíritu libre de Marruecos

RUBÉN CARAVACA
El trabajo en Red ha debido ser uno de los causantes de que L’Boulevard, el festival independiente por excelencia de Marruecos y de África tras realizar once ediciones, se haya convertido en una referencia indudable no sólo en el continente, sino también en toda Europa. De hecho es el único certamen cultural de importancia en Marruecos que no se presenta con el encabezamiento de “Bajo el patrocinio de Su Majestad el Rey Mohamed VI”.
NUEVATRIBUNA.ES - 19.5.2010

El pasado 11 de mayo la nube de cenizas del volcán islandés Eyjafjalla, obligó a cerrar durante unas horas varios aeropuertos del sur del país y algunos marroquíes, incluido el de Casablanca. Un día después hay cierta inquietud en la T4 madrileña llena de colores rojiblancos, camino de Hamburgo a la final de la Europa League. Por fortuna nuestro vuelo sólo sale con cierto retraso, tampoco mucho, lo que nos permite seguir el debate parlamentario a través de la red social Twitter, donde el Presidente del Gobierno anuncia su programa de recortes para intentar menguar el déficit patrio. Era la primera vez que seguía un debate político en La Red. Fue muy gratificante leer en el mismo saco las opiniones de expertos, interesados, manipuladores y personas que sólo pretendían expresar de la mejor manera su opinión sobre los nuevos caminos por donde iba a caminar el país.

La experiencia sirvió para percibir que los nuevos instrumentos de comunicación que periodistas, analistas, comentaristas y dirigentes políticos están utilizando con habilidad y destreza, desde hace años, son práctica habitual de muchos agentes culturales, especialmente los musicales. Muchos artistas antes de acabar su obra la muestran a sus seguidores para contrastar opiniones, recibir sugerencias y percibir sensaciones. En la gestión esta práctica es innegable. La creación de redes en forma de tela de araña posiciona a un buen número de animadores y dinamizadores en cada proyecto. Múltiples agentes anónimos, de manera individual y colectiva, hacen suyo un propósito con el objetivo de impulsarlo y permitir su desarrollo.

El trabajo en Red ha debido ser uno de los causantes de que L’Boulevard, el festival independiente por excelencia de Marruecos y de África tras realizar once ediciones, se haya convertido en una referencia indudable no sólo en el continente, sino también en toda Europa. De hecho es el único certamen cultural de importancia en Marruecos que no se presenta con el encabezamiento de “Bajo el patrocinio de Su Majestad el Rey Mohamed VI”, aunque es evidente que sin la aquiescencia de la Casa Real hubiera sucumbido hace tiempo. La profesionalidad demostrada y una programación nada convencional, han conseguido impulsarlo a la cumbre de los eventos musicales y sobrevivir a todo de tipo de presiones, vaivenes políticos y ataques permanentes desde las instituciones más retrógradas de país. La presencia cada vez más importante de medios de comunicación, responsables de festivales y promotores europeos, refleja su fortaleza.

Mohamed Merhari, conocido por Momo, e Hicham Bahou son los impulsores y máximos responsables de este evento que ha catapultado a muchos de los excelentes artistas marroquíes del momento, algunos de los cuales ya han actuado en nuestro país, convirtiéndolo en la puerta para la divulgación internacional de las nuevas bandas emergentes marroquíes. Como cualquier evento de la trascendencia de éste, sus responsables están sometidos a críticas en su mayor parte poco fundadas, interesadas y manipuladas por discrepancias personales y profesionales, además de los lógicos celos por haber sido capaces de desarrollar desde la más absoluta independencia un proyecto musical pionero, emblemático y de repercusión trasnacional. Una iniciativa que va más allá del festival.

Tomando un taxi desde el aeropuerto de Casablanca hacia el centro de la urbe, encuentras a tu derecha un gran edificio de cemento cuya estructura llama poderosamente la atención al asemejarse a muchas de las construcciones imperantes en los países del Este europeo en pleno desarrollismo soviético; es el Technopark. Primer parque industrial de Marruecos, inaugurado en 2001, auspiciado por el Ministerio de Industria y Comercio y cuyo objetivo principal es el desarrollo de las tecnologías de la información, estando presentes en el mismo algunas de las empresas nacionales e internacionales más conocidas del sector. En la planta baja, junto al parking, se ubican las oficinas de L’Boulevard, denominadas Boultek, y centro asimismo de músicas actuales desde donde se fragua el festival, fruto de un compromiso entre sus responsables y los dirigentes empresariales. La realización de actividades culturales con regularidad es la contrapartida acordada. Pequeños conciertos, desfiles de moda, exposiciones, conferencias… son algunas de ellas. Llama la atención una escalera interior convertida en un graffiti gigante de enorme calidad, que se expande por varias plantas convirtiendo la sede empresarial en algo único e impensable en otros lugares. Aquellos locales que hace apenas un año estaban diáfanos, cubiertos de hueveras para su insonorización, poco a poco se están transformando en unas oficinas prácticas con varias salas de reuniones, estudio de grabación, emisora de radio, sala de exposiciones, de ensayo y de conciertos. Desde allí editan también la revista anual L’Kounache del Boulevard, donde repasan las actividades culturales más interesantes e innovadoras con un diseño actual, atrevido… a veces gótico, que se puede descargar gratuitamente en su página www.boulevard.ma.

Les Abattoirs es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad. El antiguo matadero se está transformando en una fábrica cultural donde pueden participar los agentes culturales casablanquinos. Las viejas estructuras de hormigón han podido salvarse hasta la fecha de la –cada vez más visible– especulación urbanística, por la labor de multitud de colectivos que están trabajando en el desarrollo en un proyecto innovador, complejo y plural. A la cabeza de estos colectivos se encuentra Casamémoire, una asociación marroquí sin ánimo de lucro que tiene como fin la conservación del patrimonio arquitectónico del siglo XX en Marruecos. La labor de salvaguardar Les Abattoirs y reconvertirlo en espacio dedicado exclusivamente a la cultura no es nada fácil tanto política como económicamente. Pese a esto, el próximo mes de septiembre la ciudad acogerá a un buen número de gestores culturales de diferentes países para intentar poner las bases para un proyecto trasnacional de colaboración colectiva. Fabricantes de Ideas es la asociación que está asistiendo en parte de la intermediación española y de otros lugares.

En tan singular recinto se han celebrado las dos últimas ediciones de Le Tremplin, base de L’Boulevard donde compiten jóvenes músicos de la escena musical marroquí en las categorías de hip-hop, rock metal y fusión. Problemas económicos trajeron consigo que el pasado año no pudiera realizarse L’Boulevard, limitándose a la realización de este “trampolín” punto de partida deseado por la mayoría las nuevas bandas. Durante meses se reciben las maquetas y un jurado selecciona a los que consideran más interesantes, la fase final desemboca en Le Tremplin. Los ganadores y segundos clasificados de cada categoría son premiados con su participación en L’Boulevard, en el mismo escenario que las grandes bandas nacionales e internacionales, y en otros festivales con los que tienen acuerdos. El desarrollo posterior de cada uno pasa a depender de su capacidad, pero el primer paso ya está dado. Esta manera de entender la gestión está siendo un aliciente para el surgimiento de pequeñas empresas y asociaciones culturales con la pretensión de desarrollar proyectos autónomos e independientes. Sa3er Man y M-Boy en la categoría Hip-Hop, Fuzz Anaruz y Salfa3ouss Band en la categoría Fusión, y Nightologia y Govils en la categoría Rock-Metal, fueron los primeros y segundos clasificados de la última edición, participando por ello en la edición de L’Boulevard celebrada entre el 13 y el 16 de mayo.

La tarde del miércoles 12 se inaugura en la Villa des Arts la Expo L’Boulevard, una muestra de arte urbano con obras de los artistas Malek Rafi “Molokov”, Mohamed Smyej, JIF, Abdelhaq El Youssi, 3Wina y Morran Ben Lahcen. Fotografía, escultura, graffiti… que refleja la filosofía del festival, exponiéndose en uno de los locales emblemáticos para la cultura oficial de la ciudad.

Las puertas del recinto del Stade du C.O.C se abren a las tres de la tarde del jueves 13. En el impresionante escenario instalado en el campo de rugby se dan los últimos detalles para el primer concierto que comenzará a las cinco. Mientras profesionales de los medios, artistas, técnicos… se acreditan, en Le Souk se van completando diferentes stands de contenidos sociales y educativos como RPS (Relais Prison Societe), Initiative Urbaine, Alcs (Association de Lutte contre Le Side) o CCDH (Conseil Consultatif des Droits de L’Homme), además puestos de ropa que muestran la cultura urbana con reivindicaciones propias y otras habituales en cualquier festival europeo. En el stand de Youth Yell asesoran a jóvenes licenciados para realizar un proyecto propio. Espacios para la venta de cds, discos antiguos, revistas musicales internacionales, comida, bebida, un estudio de televisión y un pequeño escenario animado permanente, completan la geografía del festival al que asisten varios miles de jóvenes de las más variopintas tribus urbanas. El fotógrafo gaditano Miguel Trillo, conocido por haber mostrado a través de sus imágenes a muchos de los personajes anónimos de la movida madrileña y de otros encuentros similares en las últimas tres décadas, inmortaliza con su cámara a los protagonistas de esta otra movida que está teniendo lugar en Casablanca. Fermín Muguruza y su equipo graban cámara al hombro los mejores momentos y entrevistas con algunos de los artistas participantes, que mostrará en la serie de documentales musicales Next Music Station para la cadena qatarí de televisión Al Jazzeera dentro de su canal documental Al Jazeera Documentary Channel. Cuenta para ello con la guía y asesoramiento de la persona que más puede conocer en nuestro país de las músicas actuales de Marruecos, Yolanda Agudo, y de la cantante Oum, considerada por muchos como la voz marroquí actual de más proyección internacional.

La primera jornada está dedicada al hip-hop. Seis grupos suben al escenario. Destaca de manera especial el tangerino Muslim con letras que hacen referencia a las dificultades que padecen los subsharianos que campean desorientados por las calles de su ciudad o a los narcotraficantes que operan desde los alrededores de la misma. Su nombre significa “musulmán”, refleja sus profundas creencias que le convierten en el representante más conocido del rap islámico. Sus creencias le impidieron recoger hace cuatro años un premio como ganador del mejor single como artista novel. Hace poco ha decidido volver a los escenarios. Tras su actuación vuelve a la tarima acompañando a Chaht Man, integrante de una de las bandas más carismáticas de la ciudad, Casa Crew. Un diluvio no anunciado motiva que la jornada culmine unos minutos antes de lo previsto.

El viernes, con conciertos dedicados a la música electro/rock, llama la atención la actuación de Pro7. Bajo un sol que se agradece, el organizador de fiestas como las Travesti Monsters, hace un repaso de sonoridades por el break beat, el techno, el rock… fusionando ritmos y artistas árabes con Enimen o Nirvana de manera excelente. Tras el artista galo suben al escenario los integrantes Hoba Hoba Spirit. Una de las bandas más reputadas del país que entusiasma a miles de jóvenes realizando un rock con identidad. Doce años de carrera y cinco discos editados –el último Nefs & Niya se puede descargar gratuitamente en su página web– les han convertido posiblemente en el grupo magrebí más popular y cosmopolita.

En la tarde del sábado tiene lugar la presentación de la producción Miradas Cruzadas / Regards Croissés a cargo del grupo Alejandro Monserrat & Al-Baïda en el marco de cooperación cultural desarrollado por el Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur y L’Boulevard. Miles de personas siguen el estreno que tiene al flamenco como punto de arranque en armonía con la música andalusí, gnawa y bereber. “Derba guitar” es la canción escogida para abrir un espectáculo que se prolongó durante casi 90 minutos, manifestando desde ese primer tema la calidad artística de los participantes en este proyecto innovador. La diferencia cultural y de idioma no son obstáculo para conseguir la implicación del público que desde el primer momento conecta con los artistas, valorando la calidad interpretativa de todos los componentes, llegando al máximo apogeo en los temas interpretados por Barry, uno los cantantes más populares y reconocidos del país en perfecta conjunción con el cantaor Israel Dual, acompañados al baile flamenco, en algunos de los temas, por Carlota Benedí. Partiendo de la raíz, Miradas Cruzadas / Regards Croissés se concibe como un proyecto contemporáneo donde tienen cabida los sonidos más actuales. Por ello no sólo hay influencias de la herencia magrebí. Las nuevas propuestas de los músicos emergentes marroquíes tienen especial relevancia en este trabajo, en el que hay pinceladas de reggae y rap, que tienen cabida a través de las melodías de voz y una nueva y moderna visión de sus ritmos. “El resultado, en palabras de Alejandro Monserrat, no es un género musical, ni un estilo determinado, sino una serie de canciones con regusto a mil sabores.”

La jornada electro/rock/fusión se cierra con el concierto de una de las bandas con más futuro de Marruecos: Haoussa. La banda de Casablanca protagoniza un rock teatrero muy potente que tiene sus raíces en la música isawa, entonada con peculiaridad isawi, que confunden con el reggae o el ska donde no faltan guiños a artistas como los Dead Kennedys. Magnífica actuación reconocida por el numerosísimo público asistente. Su primer disco verá la luz en el segundo semestre de este año, lo que no ha sido un hándicap para sus presentaciones en varios países europeos.

El colofón se produce en la jornada de despedida, el día dedicado al rock metal. Desde las tres de la tarde del domingo hasta la medianoche, seis bandas de rock metálico y DJ Anakk desfilan por el escenario. Un público variopinto y heterogéneo ataviado con todo tipo de vestimentas metal, punki, siniestras y góticas casi llena en su totalidad el césped del estadio de rugby. El momento estelar se produce con la salida a escena de Sepultura. La banda de Belo Horizonte (Brasil), considerada como una de las mejores bandas de heavy metal a nivel mundial, con su estilo variado que trascurre por el death metal o la música industrial, sin descuidar toques de sus raíces brasileiras, entusiasma a un público enardecido que entona las canciones haciendo el mejor coro musical.

Concluye una nueva edición del festival con más identidad de Marruecos y quizás del continente. En el país se producen festivales más mediáticos como el Mawazine en Rabat que en la edición de este año acoge artistas como Julio Iglesias o Elton John; Jazz au Chellah también en Rabat; Timitar en Agadir, Musiques Sacrées du Monde de Fez; Gnaoua et Musiques du Monde en Esauira; o Casa Music en Casablanca, todos ellos con una clara intencionalidad turístico-político-comercial, auspiciados desde las más altas responsabilidades del estado. L’Boulevard es otra cosa. Es un encuentro donde prima la música porque sus responsables son unos auténticos entusiastas y están convencidos de que a tavés de la cultura en general y de la música en particular, puede mejorar la calidad de las personas y contribuir a cambiar el mundo, aunque a alguno de ellos este trabajo ha estado a punto de costarle la vida. Combinan creadores consagrados, nuevas promesas y noveles que acaban de comenzar a dar sus primeros pasos. En sus espacios se pueden ver artistas imposibles de visualizar en otros escenarios del país. Con defectos y dificultades sigue siendo una corriente fresca que entusiasma y anima a muchos jóvenes a plantearse retos y desafíos personales. Una ilusión libertaria abierta en tiempos donde la libertad retrocede. Una visión de la música que deja entrever que hay caminos diversos perfectamente realizables ajenos a las leyes del mercado musical. El festival L’Boulevard y su “trampolín” son el mejor ejemplo de que los sueños se pueden convertir en realidad. Esperamos y deseamos que dure muchos años.

Rubén Caravaca -Gestor cultural

Blog: rubencaravaca.blogspot.com



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