domingo. 21.07.2024
Ernesto Alterio
Ernesto Alterio

Ainhoa Mela | @ainhoacriticas

Tras el éxito de su ópera prima “Ventajas de viajar en tren”, el director vasco Aritz Moreno regresa para competir en el Festival de Sitges con “Moscas”, adaptación del libro de Kike Ferrari “Que de lejos parecen moscas”.

Esta producción hispano-argentina nos trae la historia de Luis Machi, uno de esos empresarios que ha llegado donde está pisando cabezas y moviéndose en los límites de la legalidad. Machi parece tener todo bajo control en su perfecta vida de lujo y abundancia hasta que un día uno de esos cadáveres que dejó por el camino aparece en el maletero de su flamante coche. Este suceso será el que lleve al empresario de éxito con toques mafiosos a una espiral de autodestrucción en la búsqueda de la identidad del fallecido y su asesino. 

Aritz Moreno nos presenta así un thriller que busca mantener la atención del espectador a través de una tensión y un enigma por resolver que se prolongará durante la hora y media que dura el metraje. Y es que tanto el protagonista como el espectador desconocen la identidad del cadáver, del asesino y la causalidad que une a ambos con Luis Machi. Esas son las incógnitas que protagonista y espectador deberán resolver juntos en un particular juego del “Cluedo”.

La película no logra sacar del espectador más que unas risas gracias a la sucesión de situaciones absurdas

Sin embargo, lejos de cumplir su objetivo, la película no logra sacar del espectador más que unas risas gracias a la sucesión de situaciones absurdas que llevan a Machi a un particular descenso a los infiernos. 

A pesar de sus intentos, el guión no consigue crear en el espectador la angustia que siente el protagonista al intentar descubrir los pormenores de la venganza que uno de sus enemigos le está sirviendo. Y es que tras una primera media hora lenta, con una sucesión de escenas que fluyen de manera pausada, la pelicula introduce al espectador en una trama donde los conatos de tensión se ven interrumpidos por la introducción periódica de los personajes satélites de esta historia. Con nombre propio se suceden cada uno de los sospechosos armados con razones de sobra para querer meter en un lío al protagonista. Pero lejos de irse incrementando el suspense con el devenir de los minutos para llegar a un clímax donde se cae el telón y el misterio se ve resuelto, la trama que la película plantea al espectador desemboca en un final brusco y con demasiados frentes abiertos, algo que sólo consigue dejarle el sabor agridulce de una historia que parece inacabada. 

Si en algo acierta “Moscas” es la capacidad de retratar realidades cotidianas de esos hombres blancos, machistas y millonarios

Lo que aparentaba ser una interesante partida de “Cluedo” acaba siendo una crítica velada a un presente social y político que nos resulta cada vez más familiar. Y es que si en algo acierta “Moscas” es la capacidad de retratar realidades cotidianas de esos hombres blancos, machistas y millonarios que al público sólo puede causarle risa. 

Para contar la historia de uno de esos empresarios sin escrúpulos que coquetean con la política Aritz Moreno emplea un manejo inteligente de los tiempos. La trama principal transcurre en un mismo día, mientras que el tiempo entrecortado por unos flashbacks que argumenta al protagonista y los espectadores las razones que han podido a llevar a que un día Luis Machi se encuentre en su maletero un cadáver llevo de pruebas que lo incriminan.

Frente a un guión con luces y sombras que no termina de sacar todo el partido a la obra de Kike Ferrari se sitúa un excelso Ernesto Alterio, quien lleva sobre sus hombros toda la obra. No hay una escena que se le resista al actor, mostrando todas las caras de un hombre que lo tenía todo. Desde la actitud altiva de alguien que se cree un hombre todopoderoso y para quien las personas que le rodean son simples moscas molestas, Alterio pasa a interpretar la ira y la desesperación de un empresario que ve cómo su perfecto castillo de arena se desmorona ante sus ojos.

 “Moscas” llega como un thriller que lejos de ser trepidante, no conserva el color negro que tiñe las páginas de una novela que le hace demasiada sombra. Y es que a pesar de sus intentos y de un humor ácido y un actor principal que consiguen salvarlos muebles, la historia queda lejos de hacer justicia a una novela que supuso un hito que la pelicula no conseguirá repetir. 

Moscas