lunes. 24.06.2024

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Los índices de desigualdad cada vez son mayores en el mundo, incluida la Unión Europea, diría yo, comenzando por la UE. Los ricos cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres y las izquierdas del sistema cada vez menos con los pobres, despreciando a la clase obrera y cada vez más “ciudadanistas”, “progresistas” y populistas en lugar de socialistas.

La justicia está en favor de los ricos, dicen las buenas gentes y no les falta razón. Las condiciones laborales y de explotación cada vez más duras y la deslocalización industrial imparable con el mal rollo del capitalismo verde, el cada vez menor peso de la economía productiva en España y otros lugares del mundo que genera que los trabajos en los servicios, sean peores y las personas estén agradecidas por tener empleo aunque sea precario. El mundo de los servicios y el precariado promovido en nuestro caso, por un capitalismo rentista y que no invierte a largo plazo ni en innovación o industria, provoca además un fraude laboral muy extendido y con gran complicidad social, solucionado por los gobiernos con ayudas y paguillas varias, que la propia administración es incapaz de gestionar y menos de gestionar bien, pues la administración, debido a recortes y privatizaciones cada día es más ineficaz e injusta. 

El mundo de los servicios y el precariado promovido por un capitalismo rentista, provoca un fraude laboral muy extendido y con gran complicidad social

El capitalismo, el poder real social que son las grandes fortunas, fondos buitre y bancos privados además ha generado un discurso al que las izquierdas woke del sistema no pueden o saben responder y es que se necesita mano de obra extranjera en Europa para cubrir empleos y además recaudar a su costa, pero a la vez demonizan y critican los subsidios afirmando que todas las ayudas y servicios públicos se los llevan los extranjeros. Es decir ponen a las clases trabajadoras a pelear entre ellas, les impiden tener conciencia de clase obrera y de paso hacen crecer a la extrema derecha que ellos –los ricos– necesitan para pagar menos impuestos, explotar mejor y destruir el estado social. Todo un logro. Pero de la cada vez mayor desigualdad nadie habla. Eso sí, todo el mundo enfadado y la culpa de los inmigrantes, no del tipo que les explota o les envía al paro cada poco tiempo.

Por otra parte las personas pobres, muy pobres, pero decididas ante la situación que la disolvente y criminal cultura neoliberal impone deben buscar su comida y su vivienda en la delincuencia, diversos tráficos ilegales, el narco, la prostitución y las bandas. Encima la izquierda woke confraterniza con esas soluciones y en ocasiones las entiende o apoya. No se trata de buscar ya el reparto de la riqueza, sino de reivindicar los “derechos” a ser malote, puta o persona subvencionada.

Evidentemente hay que tener un colchón social y el estado no debe permitir que haya personas sin pan ni techo. Pero es que tampoco lo hace. Cientos de miles de personas de decenas de comarcas y de barrios del estado español viven hoy en sus guetos al margen del resto de la población, como en los EEUU que es el modelo social que se nos impone, y viven bien. A la derecha no le importa y grandes fortunas, elites y gobernantes sacan tajada. Lo que se ve en series de las cadenas televisivas son hoy realidad en grandes pueblos, pequeñas ciudades y barrios enteros del Reino de España, porque los pobres se tienen que buscarse la vida y lo hacen en el capitalismo más primario y real que es la violencia, la delincuencia y la ley del más fuerte traficando con los vicios de los ricos y la gente desesperada.

No se trata de buscar ya el reparto de la riqueza, sino de reivindicar los “derechos” a ser malote, puta o persona subvencionada

Sociedades carentes de igualdad acaban siendo sociedades enfermas, decadentes, crueles e injustas pero con ricos sacando tajada, derecha y fascismo destruyendo la “izquierda” e izquierda encantada de haberse conocido y construyendo un lenguaje que no entiende ni la madre que les parió a esa panda de pijas y pijos. La clase trabajadora sin referentes y viendo como nadie más allá de la propaganda resuelve problemas, ofrece seguridad y mete mano a defraudadores, chorizos, proxenetas de alto standing o empresarios corruptos y corruptores.

Mientras tanto el woke y los y las globalistas asentados en el populismo progresista se niegan a aplicar verdaderos cambios sociales. Acatan la perdida de soberanía estatal, se hacen monárquicos, tienen mucho cuidado con no molestar a los especuladores y defienden una Europa que va camino de ser el culo del mundo y se unen al partido global por la guerra. Y encima si alguien señala todos los problemas de la clases obrera, la guerra imperialista tanto de aniquilación de Palestina, de los EEUU contra Rusia o del Sahara occidental sin pelos en la legua y analizando la situación real y aliados necesarios, entonces dicen que eres de extrema derecha. Malditos globalistas.

Por todo ello es imprescindible construir nuevas vías aprendiendo de las experiencias históricas del movimiento obrero, las feministas socialistas, de los clásicos y rescatando la lucha por la paz y la lucha de clases ante una clase la poseedora a la que le viene muy bien el fascismo y la extrema derecha. Al final Bolsonaro y Milei han ganado elecciones porque la gran empresa, la alta burguesía y los liberales les han apoyado. Necesitan de la extrema derecha. En España esto ya se ve. La solución no es llamar a ricos empresarios a frenar a la extrema derecha, esto es de imbéciles o de suicidas, la solución es dotarnos de un partido obrero que hable el lenguaje de la calle, este en la calle y sufra con la calle. Pero sobre todo que sea capaz de organizar y no tener miedo a plantear los problemas.

La solución no es llamar a ricos empresarios a frenar a la extrema derecha, esto es de imbéciles o de suicidas

Hay ya referentes en Europa como Corbyn, Galloway, Fico o Sara BSW. Estas elecciones europeas en el estado español, han sido lastradas porque la única candidatura que planteaba estas cuestiones y soluciones claras y valientes ha sido apartada de la carrera electoral con excusas administrativas carentes de fundamento. Pero no es hora de lamentos, pues una clase trabajadora sin referencia y sin esperanzas, si es que va a votar y mucha no lo hará, repartirá votos para todos incluidos muchos de ellos a la extrema derecha. Y esto tiene responsables y no solo en Sánchez, seamos claros de una vez ¡PodemosSumar! Hay más responsables.

Esto hay que solucionarlo. Luego soluciones y la del no a la guerra es la principal. No podemos a la vez, construir cientos de miles de viviendas públicas, apoyar a la soberanía alimentaria y nuestra agricultura, reindustrializar, crear empleo público, tener una sanidad y educación publicas de calidad y no privatizar las pensiones y a la vez financiar la guerra de los EEUU contra Rusia y seguirle comprando armas a Israel. Todo a la vez no puede ser. Luego ni un céntimo para guerras. La Unión Europea es irreformable. La gran coalición por la desigualdad apoya la guerra y en ella están todos: los globalistas y trumpistas juntos.   

La ‘Gran coalición’ por la desigualdad