lunes. 24.06.2024

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La necesidad de articular respuestas a la terrible crisis política que vivimos en Europa ante la autodestrucción de la socialdemocracia y el fracaso de los liberalismos históricos no ha sido superada por el populismo de izquierdas. Al final los populismos han debido converger con la socialdemocracia y se han quemado por falta de alternativa creíble, por acomodación al sistema, por la asunción de la política internacional globalista y su no discusión de la OTAN y la Unión Europea. De los verdes mejor no hablamos, simplemente son una respuesta otanista con la que está cayendo.

La vía a la transformación social necesita de fuerzas que crean que construir una nueva sociedad, no solo es posible sino necesario. Es necesario fajarse y plantarle cara al sistema que nos conduce de forma inevitable a la guerra.

Pero hemos de saber que en Europa de la Unión, ser socialista está prohibido y aplicar políticas socializantes es ilegal. 

Las y los estudiantes de medio mundo están dando la batalla, ahora nuestra contribución debe ser comprometer también al movimiento laboral en la lucha por la paz, el alto el fuego y el derecho de los pueblos sometidos a su existencia y hoy esa lucha pasa por Palestina

Robert Fico ha sido tiroteado y ahora los globalistas tratan de rematarlo desprestigiándolo y comparándolo con el derechista Orban, aunque en algún análisis puedan coincidir, lo cual no es óbice para buscar caminos diferentes. Fico ha recibido cinco balazos no de un tipo de extrema derecha, sino de un liberal “pro-europeo”. Fico y su partido está en trámites de expulsión de la “Internacional Socialista” por oponerse a la guerra de Ucrania y proponer una solución de paz. Los globalistas afirman que el progresismo es la guerra. Nunca se vivió un despropósito mayor.

Jeremy Corbyn también fue perseguido por antisemita y todo ello por dos razones, una que es socialista y proponía un programa laborista de izquierdas y dos porque era sabedor del carácter reaccionario, belicista, racista y fascista del semitismo. Ahora Jeremy Corbyn emerge junto con la resistencia contra la masacre y aniquilación del pueblo palestino que los sionistas están ejecutando. Pero es que para remachar el resurgimiento del socialismo británico enfrentado al aparato globalista y pro sionista del laborismo, surge igualmente la figura de Gorge Galloway y vence en las elecciones parlamentarias de su distrito, gracias a su decidida denuncia del genocidio en Gaza y de defensa de la causa palestina, además de sus propuestas socializantes e internacionalistas. Es pues el movimiento por la paz y la justicia y la lucha de Galloway/ Corbyn un referente imprescindible para reconstruir el socialismo, de manos de dos veteranos, con las cosas muy claras.

Galloway además no ha escondido su nombre político tras adjetivos postmodernos o nombres cobardes para disimular el carácter socialista y de clase de su partido político escindido del laborismo oficial.

Mientras en Alemania el viejo Lafontaine colabora en la batalla de Sara Wagenknecht con la lucha por la paz, contra la guerra y por una valiente y a veces no entendida opción por resolver los graves problemas de las clases populares alemanas. Es otro referente a estudiar y observar. Son respuestas a la crisis política que el globalismo impone.

Porque lo que hace avanzar la extrema derecha y el fascismo en toda Europa es la traición socialdemócrata y la conversión al globalismo de verdes y populistas progresistas. Es que en la práctica los viejos partidos socialdemócratas mutados en socioliberales ejecutan políticas liberales, no, neoliberales y llaman a la guerra. Mientras los nuevos populismos de “izquierdas” sangran y dividen, para luego acomodarse.

En el caso del estado español, hay un elemento que define la reconstrucción del socialismo desde la lucha de clases y la opción por la paz y es su ruptura con el pacto monárquico, lo que algunos socioliberales patrios llaman el pacto constitucional, en una constitución cuyo eje y columna vertebral es la monarquía y el atlantismo íntimamente unidos.

Lo que hace avanzar la extrema derecha y el fascismo en toda Europa es la traición socialdemócrata y la conversión al globalismo de verdes y populistas progresistas

La República es pues el eje. Pero al igual que el tiroteado Fico, cuya munición ideológica es el apoyo a la OTAN es decir a la guerra, la paz y la defensa de la soberanía popular eslovaca marcan su camino y aquí nos encontramos con otra mina en el sendero y es que la Unión Europea destruye y lamina los derechos democráticos de los pueblos en beneficio exclusivo de las oligarquías y los capitalistas globalistas de los EEUU.

Hemos de comenzar a explorar un nuevo camino y Galloway y Corbyn nos ofrecen una solución. No se trata de debatir y escribir artículos, manifiestos y recoger firmas, se trata de construir y forjar la alternativa política desde la organización socialista democrática. Eso aunque te des el golpe, aunque te marginen y traten de evitar que participes en procesos electorales porque no hay idea fuerza, más fuerte que el socialismo.

La lucha por la paz exige dar la batalla, las y los estudiantes de medio mundo la están dando, nos marcan el camino y son el futuro, ahora nuestra contribución debe ser comprometer también al movimiento laboral, a la fuerza del Trabajo, a las clases obreras y populares en la lucha por la paz, el alto el fuego y el derecho de los pueblos sometidos a su existencia y hoy esa lucha pasa por Palestina y por eso el imperialismo apoya el holocausto contra dicho pueblo.

Recordemos Fico, Corbyn, Lafontaine, Sara, Galloway, pero también e igualmente Morales, Traoré, el FPLP, FPOLISARIO, la BSW, el PT, el DSA… y no son populistas, eso es un insulto inventado por los globalistas indecentes y todos ellos y ellas lo son, sino que avanzan desde diferentes posiciones y realidades a un futuro espacio común socialista. Seguramente con diferencias debido a realidades diferentes pero con el objetivo común de que los pueblos puedan decidir su destino sin guerras y sin amenazas dictatoriales y/o coloniales.

El fracaso populista no nos puede llevar a más populismo