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viernes. 03.02.2023
Foto de archivo

Lamentablemente Pablo Iglesias ha entrado en una deriva que es peligrosa ya no para Podemos sino para el conjunto de las fuerzas progresistas. Después de una experiencia institucional poco lograda, finalizada con su dimisión de la Vicepresidencia del Gobierno y su fracaso en su candidatura en las autonómicas de Madrid, se retiró a sus cuarteles de invierno. A partir de ahí comenzó nuevamente su presencia en los medios de comunicación.

Iglesias que acabó con un fracaso en su paso por la política institucional ahora pretende marcar el paso al partido que dirigió, y continúa dirigiendo en la sombra, dictando desde su plataforma mediática sus dogmas teóricos y excomulgando a políticos y medios de comunicación no sólo de derechas sino incluso los por el denigrados como los “mal llamados progresistas”. 

Al igual que en su periodo en la política parece ser que el mayor enemigo de Pablo Iglesias sea no la derecha cavernaria de este país sino el resto de las fuerzas de izquierdas. Parece ser que jamás haya aceptado una política de gradualismo y de resolución parcial de los problemas de la gente. Para Pablo Iglesias y sus seguidores todo se sitúa “en el todo o nada”.

Iglesias que acabó con un fracaso en su paso por la política institucional ahora pretende marcar el paso al partido que dirigió, y continúa dirigiendo en la sombra

Para entenderlo cabe decir que para Pablo Iglesias nunca ha sido ni fue importante lo relativo a la cuestión del trabajo. Él siempre ha considerado más importantes las cuestiones identitarias y culturales. Tampoco ha dado importancia a las cuestiones organizativas, ni al acercamiento al movimiento sindical. Es relevante su distanciamiento permanente del movimiento sindical. Lo único importante para su planteamiento eran los movimientos de base siempre definidos según su criterio. Asimismo parece, pese a su profesión profesoral, hacer un análisis muy crítico contra la transición democrática en España y especialmente crítico con la actuación del PCE. 

Iglesias promocionado en su momento por medios de comunicación como el de ahora su odiado Ferreras consiguió en su momento frenar con su competición electoral el que parecía un previsto avance de IU. Posteriormente lanzó su propuesta novedosa de “Asalto a los cielos” consiguiendo un magnífico resultado electoral y a partir de ahí comenzó su inicio de declive. Sin organización territorial, con escasa presencia en ayuntamientos y autonomías Podemos comenzó su descenso electoral. Pese a ello consiguió la conformación de un Gobierno de Coalición, donde nunca se encontró cómodo pese a los avances conseguidos. Finalmente frustrado con su valoración en decadencia dimitió y delegó la dirección de UP en el gobierno en Yolanda Díaz a la que también designó de forma escasamente democrática cabeza de lista para los siguientes procesos electorales. De su paso por el Gobierno podemos decir que provocó directa o indirectamente “mucho ruido”, lo cual perjudicó la propia imagen de un gobierno progresista sometido a un intenso ataque desde la oposición de derechas.

Delegó la dirección de UP en el gobierno en Yolanda Díaz a la que también designó de forma escasamente democrática cabeza de lista para los siguientes procesos electorales

Lamentablemente para él, Yolanda Díaz ha resultado ser una dirigente política con personalidad propia que no parece proclive a seguir instrucciones ajenas y que tiene su propio proyecto muy alejado de las prácticas de Podemos y sus seguidores. Yolanda Díaz de entrada procede de otra tradición enraizada cual es la del PCE y su relación con el movimiento sindical de los trabajadores y trabajadoras, por eso mucha gente califica su proyecto de “laborista”. Su actuación ha sido y es muy institucional dedicándose a resolver con éxito los objetivos de su departamento y evitando en lo posible “generar ruido” dentro del gobierno e incluso intermediar en los casos en que el ruido procediera de los miembros del gobierno de Podemos, no de UP.

Es evidente que el protagonismo de Yolanda Díaz tanto como ministra como política mejor valorada, y su intención de iniciar una nueva trayectoria personal con el proyecto de SUMAR no ha agradado a Pablo Iglesias que pretendía dirigir desde la sombra a una candidata sometida al control de un Podemos que él gobierna con ”mano de hierro”. Lamentablemente Pablo Iglesias no ha podido vencer sus inclinaciones de ser el macho alfa de su proyecto político. Sólo hace falta ver cómo han ido abandonando sus primeros compañeros en la aventura y como ahora se alejan no sólo sus organizaciones coaligadas sino incluso organizaciones del propio Podemos que se acercan claramente al proyecto de Yolanda Díaz que se percibe como un proyecto menos sectario, más abierto y con mejores perspectivas entre la ciudadanía.

Son increíbles los ataques de Iglesias a la ministra con mejor valoración, reconocimiento social y gestión pública

Esta situación es inaceptable para una persona de las características de Pablo Iglesias que desde su pseudo-retiro mediático lanza anatemas y “fatwas” ya no solo contra la prensa de todo tipo sino directamente contra la propia Yolanda Díaz a la que recuerda que fue nombrada por él y que parece que le deba obediencia. Son increíbles los ataques de Iglesias a la ministra con mejor valoración, reconocimiento social y gestión pública. Asimismo en un momento de grandes éxitos para el Gobierno progresista como la aprobación de los terceros presupuestos, los impuestos a las energéticas y financieras, la previsible nueva subida del SMI, etc., se fomenta más que nunca el “ruido” dentro de la coalición e incluso hay quien predice rupturas que sin duda serían suicidios para el conjunto de la izquierda.

Pero para Pablo Iglesias partidario del “todo o nada” y del cuanto “peor mejor” puede que no sea lo más importante. En este momento su gran objetivo es domeñar a Yolanda Díaz, castigar al PSOE, e intentar resucitar a un enfermo agonizante como es Podemos.

En estos momentos lo mejor para Pablo Iglesias es desgraciadamente lo peor para el conjunto de las izquierdas

Y es que Pablo Iglesias pese a su "curriculum" profesoral hay cosas que no reconoce. Considera la transición como un fracaso y considera que la única ruptura real, y lo viene defendiendo desde hace tiempo, sería la constitución de una república hoy en día imposible y para ello sólo contempla tres agentes “verdaderamente rupturistas”: PODEMOS, Bildu y ERC. Es sangrante que una persona capacitada como Pablo Iglesias sea capaz de llegar a estas conclusiones. Los que conocemos a ERC sabemos que su izquierdismo es falso pero que tienen muchas afinidades con Iglesias, sólo hace falta ver los elogios de Rufián a Irene Montero y su “mal rollo” con Yolanda Díaz. 

En estos momentos lo mejor para Pablo Iglesias es desgraciadamente lo peor para el conjunto de las izquierdas.

Pablo Iglesias “cuanto peor, mejor”