martes. 23.07.2024
PP_ejecutiva

Esta semana, no sé muy bien qué día porque nadie se acuerda del todo, podrán ver por fin en sus pantallas el segundo capítulo de la investidura del señor Tamames, protagonizado esta vez por el señor Feijóo a pesar de la dura competencia de los señores González y Guerra. Como ya no se acuerda nadie, y los medios de comunicación están muy ocupados con la nueva temporada de las televisiones matinales, el Partido Popular ha convocado una manifestación y ha enviado, hay que reconocerles la fantasía, una remesa de desinvitaciones, como si se tratara del sombrerero loco de Alicia en el país de las maravillas. Ha pedido que por favor no vayan los votantes de Vox, no vaya a ser que ya no se sepa quién es el toro y quién es el torero. Le ha pedido que no hable a una de sus dirigentes autonómicas, no vaya a ser que la aplaudan más que al candidato ya no me acuerdo a qué, y si quieren que les diga la verdad ya no me acuerdo de qué es lo que piden porque no sé si es que les vote Bildu, que por favor no les vote Aznar o que Borja Sémper aprenda ruso.

Señor Feijóo, le están contraprogramando. No va a tener usted ocasión de hacer su propuesta estrella de que su presidencia sea vitalicia como el actual consejo del poder judicial y en la constitución figure que gobierne la lista más votada siempre que sea la suya. No le va a escuchar nadie cuando nos cuente que su política económica es que todos los españoles cobren un sobresueldo como usted y Eme Punto Rajoy, ni que la solución al problema autonómico es volver a los buenos tiempos, cuando ustedes entendían perfectamente las lenguas cooficiales y aflojaban la pasta sin discutir, ni que su idea de la política, su propuesta para este país, consiste en buscar cuatro canallas que voten lo contrario de lo que votaron los ciudadanos.

Nos vamos a perder este programa de regeneración de España. Lo de ser el rey de las mañanas en la televisión se ha puesto muy difícil, hay mucha competencia, y esperen a que venga Juan Carlos I a las regatas y diga que si toda su generación ha vuelto a la política por qué no va a meter baza él. Aquí ya no nos falta más que doña Rogelia.

Entretanto las cosas suceden, la inteligencia artificial preocupa, hay medidas urgentes que es preciso tomar, algunas muy difíciles y muy complejas, y a los españoles nos piden que nos entretengamos en escuchar a un señor que pide, entregado a esta moda vintage, que le dejen presentar aquel viejo programa de televisión que se titulaba si yo fuera presidente, y todavía pretende que le escuchen. No es raro que todos los espontáneos se lancen al ruedo. Cuando el nivel baja más de la cuenta, todo el mundo quiere una oportunidad.

Contraprogramaciones