lunes. 26.02.2024
Juan Lobato
Juan Lobato

Es ya famoso, por profusamente empleado, el argumento de devolver la acusación al acusador imputándole algún acto similar al que está empleando en su denuncia. Se utiliza cuando no hay ninguna otra defensa que oponer a la acusación recibida. Es decir, se suele utilizar cuando se es culpable.

Sobre todo en los casos de palmaria notoriedad, cuando es imposible negar la evidencia. Entonces, es el momento del "Y tú más" que, quien más quien menos, todo el que es encontrado con "el carrito del helao" ha utilizado en cualquier momento.

Por ejemplo, durante la larga travesía de los Gürtel, Bárcenas, Púnica, etc, los miembros del Partido Popular implicados en los mismos usaban los "ERES andaluces" como escudo estratégico. Además, y para justificar el "tú más" los cuantificaban dándoles un valor económico superior al defraudado por los populares.

Nadie debe echarse al monte del escándalo. Esta táctica es tan antigua como la humanidad y ya la Biblia nos habla de esa capacidad de alguna gente para ver la paja en el ojo ajeno mientras no se ve la viga en el propio. Por tanto, hasta aquí, todo es normal, como la vida misma y da para que se extienda esa especie de “todos los políticos son iguales”, axioma que solo se cumple en el caso de los políticos corruptos y asimilados, como los que protegen a ese tipo de políticos.

Pero doña Isabel Díaz Ayuso parece haber dado una vuelta de tuerca al método. Hay que tener en cuenta que dispone de excelentes asesores con una gran especialización en esas técnicas. Y ha empleado una que tampoco hay que decir que sea revolucionaria. Consiste en filtrar algo a un medio afín y, luego, utilizarlo como si se acabara de enterar por ese medio. Un clásico. Es lo que se conoce como tirar la piedra y esconder la mano. No es que sea un alarde de gallardía, pero a veces es eficaz. Sobre todo, cuando lo que se filtra es verdad.

Aunque ese no es el caso de lo que ha querido hacerle a Juan Lobato, secretario general del PSOE madrileño y portavoz de ese grupo en la Asamblea. Resulta que un medio determinado (no es cosa de hacer aquí publicidad del mismo) ha transcrito algo inconveniente para Lobato, cosa que ha utilizado doña Isabel para echárselo en cara en la Asamblea contestando así al recordatorio semanal de que Díaz Ayuso tiene que dar más explicaciones sobre las andanzas del hermano en la institución de la hermana.

Y, como no han encontrado nada irregular en la trayectoria política de Juan Lobato Gandarias, han debido de buscar en la de Juan Lobato Valero, padre del anterior, que también tuvo su propia trayectoria en el PSOE. Al pinchar en hueso en ambos casos, se les ocurrió la brillante idea de "salpicar" al padre con el barro de las mascarillas de Martínez-Almeida. Y, eso, por el simple hecho de que trabaja en la empresa de donde han salido los fondos para que dos traficantes se hayan comprado todo tipo de artículos de lujo a costa de una pandemia.

Lobato y Lobato ya han explicado que ninguno de ellos tuvo nada que ver con el asunto y que, el más directamente acusado, no se había "salpicado" del barro de las comisiones indecentes, y posiblemente delictivas, sino de la bilis de una señora que, según se ve, está al borde de un ataque de nervios.

Por tanto, Díaz Ayuso ha pasado del "Y tú más" al "Y tú nada" ya que, resulta que eso, es decir, nada, es lo que ha tenido que ver Lobato Valero con el asunto que le "salpicaba": ni con el contrato, ni con los pagos realizados. Según explicó, ni él, ni nadie de los servicios jurídicos de la Empresa Funeraria donde trabaja, ha visto, ni siquiera, nada relacionado con ese escándalo. Ahora solo queda que, una vez que ha expuesto sus vergüenzas a la intemperie, la presidenta de la Comunidad vuelva a la Asamblea para decir que lamenta el haber metido la pata o, según haya sido el caso, que se arrepiente de haber mentido y, como dijo el emérito, antes de serlo, “no lo volveré a hacer”.

Pero, lo que le ha ocurrido a Lobato padre, le puede ocurrir a cualquiera que trabaje en una empresa donde alguno de sus dirigentes cometa una fechoría. Por ejemplo, al guarda de noche de la sede de Génova 13, sin ir más lejos. Pero también lo que le ha ocurrido a Lobato hijo está al alcance de todo el mundo. Basta con que tenga un familiar que trabaje cerca de algún delincuente, para que pueda salir en los medios con un dedo acusador encima. Y tampoco se libra si tiene a toda su familia en paro porque, entonces, pueden estar afectados por un ERE que, ya se sabe, es más y peor.

O sea que hemos pasado del "Y tú más" al "Y tú nada" y del "Y tú nada" al "Todos más".

Y Sánchez sin dimitir.

Del “y tú más” al “y tú nada”