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viernes. 07.10.2022

Las amenazas externas a las que se enfrenta Europa

Por Francisco Díaz-Tendero | (Sirva este artículo como continuación del anterior en el que nos referíamos a las amenazas internas europeas).

Aunque sea una "cultura" diferente, (por derecho propio), la mentalidad eslava, coincide completamente con la germánica; y a veces la supera, en la falta de lo que nosotros entendemos por "Humanismo". Además es más "primitiva", o más "medieval", como queramos considerarlo...

La URSS de Stalin, no tuvo problema en invadir "su" mitad de Polonia antes de que Hitler "rompiera la baraja". Y, una vez allí, asesinar a miles de oficiales del ejercito polaco, que estaban prisioneros. Ni mucho menos colonizar "su" parte de Europa, de la manera más salvaje y retrograda del siglo. En los libros de historia, se habla del "golpe de Praga", en 1945. Además, los que tenemos edad, recordamos los casos de Hungría, en los años 50, y Checo-Eslovaquia al final de los 60. Polonia, se escapó ya que, por suerte, el régimen comunista estaba muy debilitado.

Cuando, por fin se desmembró, (la URRS), el Producto Interior Bruto de toda la zona de "influencia" en Europa, (con unos 300 millones de habitantes), no llegaba a la mitad del de la España de entonces, con sólo algo más de cuarenta millones. Por no hablar de la diferencia de superficie territorial.

Y, si leemos la literatura de allí, resulta sorprendente el parecido que encontramos entre las sociedades del siglo XIX, XX, y XXI a pesar de haberse desenvuelto en regímenes políticos muy distintos. Primero un absolutismo político-religioso, de corte medieval. Después, un comunismo "salvaje", y ahora una República, "teóricamente democrática". En todos los casos, todo sigue lo mismo...

Nos referimos a novelas del siglo XIX, como la de Julio Verne, ("Miguel Strogoff"), o "Los Horrores de la Siberia", (creemos recordar que de Emilio Salgari). Por no mencionar las de los propios autores rusos, que son mucho más "serias" y literarias...

Lo curioso, es que, unos sesenta o setenta años más tarde, las observaciones de un prisionero español de la "División Azul", (Palacios, en "Embajadores en el Infierno"), reflejan la misma mentalidad. Claro, puede argumentarse que la visión de un prisionero en el país que le retiene, puede no ser positiva, ni ecuánime; pero este hombre no duda en alabar las cosas que considera valiosas, y trata de profundizar lo que puede en la psicología del país...

Pero, más aún, unos treinta años después, la visión del disidente Solzhenitsyn, refleja casi exactamente lo mismo. Y, no es probable que conociera la obra del anterior, que no debió tener mucha difusión internacional.

Por si nos cabía alguna duda, los últimos acontecimientos en Ucrania, Bielorrusia, Siria, y últimamente en Turquía, nos muestra la verdad. Además hemos leído una encuesta, según la cual la población rusa, que tiene un nivel de calidad de vida bastante inferior al occidental, estaría dispuesta a perder la mitad de ese nivel, si eso sirviera para devolver a Rusia su antiguo "esplendor"...

Se sabe, en paralelo, que la mayor parte de las ganancias obtenidas durante estos años con la venta de petróleo (y gas) a occidente, se han empleado en rearme militar. Y las actuaciones descaradamente intervencionistas que se realizan actualmente en Siria, y el resto de la zona van esta dirección.

Desde los "asuntos" de Ucrania, aunque se dice poco, parece que los aviones de la OTAN están patrullando los países Bálticos...

A decir verdad, a la caída del "Muro de Berlín", y después de las lecturas anteriores, no nos creímos que Rusia fuera a cambiar, convirtiéndose en un país democrático y renunciando a la conquista del mundo.

Estimamos que, podría tardar una veintena de años en retornar a sus modos habituales: autoritarios en el interior, y agresivos en el exterior. Modos, sin duda, despreciativos de todo lo que sea respeto por las personas y sus derechos individuales.

Si repasamos sus últimos comportamientos en Ucrania, Bielorrusia, y últimamente, en Siria; pocas dudas pueden quedar. No nos equivocamos mucho entonces. Ha sido justo el tiempo de rehacerse un poco económicamente.

Los que recelan de la OTAN, y rechazan los gastos militares, deben recapacitar: sólo el miedo a las represalias militares les contienen.

Se podría escribir mucho más, pero tenemos que pasar revista a la otra gran amenaza externa: el mundo Islamizado. En este caso, sólo sera una mirada por encima; tenemos que documentarnos mucho más.

Hemos descubierto un par de fuentes que no tenemos bien exploradas. Una de ellas estaba en nuestra propia biblioteca. Se trata de un libro de Gustavo de Arístegui del año 2005 que, en aquella época tuvimos que dejar a medio leer, y hemos reencontrado ahora. Se llama "La yihad en España", con el subtitulo: "La obsesión por reconquistar Al Andalus".

A pesar de la simpatía, o antipatía que nos pueda inspirar el autor; el libro es muy recomendable. El que escribe, sin querer compararse con él, (ni con ningún otro islamólogo), tuvo su pequeña experiencia de convivencia con esta cultura durante su estancia, de unos diez años, en el antiguo Sáhara Español.

Y, en base a ello, puede comprender que, este autor, está muy bien informado y escribe muy ajustado a la realidad, no sólo en el comportamiento exterior de los musulmanes, sino que profundiza en lo que podríamos llamar su "configuración psicológica", que para nosotros es difícilmente imaginable, y comprensible en los primeros contactos.

Como muestra una idea, que resume mucho: El Islam se basa en tres divisiones, o enfrentamientos: hombre/mujer, creyente/infiel, amo/esclavo.

La segunda fuente, no esta en nuestro poder, (todavía). Solo tenemos una reseña aparecida en el diario "El país" del martes 17 de Noviembre de 2015. Se llama "Violencia e Islam", y su autor es Ali Ahmed Said Esber. Un poeta sirio de 85 años exiliado en Francia, donde se le conoce con el nombre artístico de "Adonis".

La entrevista es de Guillermo Altares, y en ella hace afirmaciones como: "El ISIS ha encontrado un espacio en la mentalidad de algunos árabes, que viven en un nihilismo. Es necesario encontrar las raíces de esta influencia, y combatir al ISIS también con la cultura. No se puede hacer sólo con el ejército".

También: "No hay ninguna diferencia entre los regímenes árabes, son todos tiránicos. Ninguno es democrático. No hay derechos humanos. Las mujeres se encuentran encarceladas en la ley coránica, la Sharia. Aunque es verdad que en Túnez se han producido algunos progresos, las mujeres no existen, ni tienen su destino en sus manos. Todos los regímenes son una misma cosa: Tiranías, y sus opositores están hechos de la misma madera. Representan la otra cara de la misma moneda. La mayoría no tiene ningún proyecto para romper con la religión, con las tradiciones, ni con el confesionalismo."

"Se han centrado en el poder, en hacer caer un régimen encarnado por una persona. Cambiar a una persona, y reemplazarla por otra no cambia nada. Desde 1950 han cambiado muchos regímenes, pero todo sigue igual... ...No puede haber una revolución árabe sin una separación total y radical entre la religión y la cultura, la sociedad y la política".

Como resumen por nuestra parte: Es una cultura completa y absolutamente "colectivista", en la que lo individual no tiene cabida. Todo se debe a la colectividad "Umma", encarnada en el dirigente del momento que siempre tiene un poder absoluto sobre todo y sobre todos, (vida y muerte incluidas).

Una de las cosas que más chocan a los occidentales es la no distinción entre lo que es política, y lo que es religión. Lo que para nosotros está clarísimo, incluso con los regímenes más "integristas".

Como muestra, una experiencia personal: Viviendo en El Aaiun, recogí con mi coche a un adolescente que hacia auto-stop para un recorrido de unos treinta kilómetros. Empezamos a hablar sobre ese tema, y para mostrarle la diferencia le iba a decir que yo podría hacerme musulmán, pero no podría hacerme saharaui, o africano puesto que había nacido en España, que está en Europa.

Me interrumpió a mitad del argumento, cuando acababa yo de decir "Podría hacerme musulmán..." con la frase: "Y yo podría hacerme Europeo..."

Me pasé el resto del camino, tratando de explicarle que él podría hacerse cristiano, ("nazareni", para ellos), pero él no podría hacerse Europeo, puesto que había nacido en África; sin que ello tenga ninguna connotación despectiva.

Creo que no lo conseguí. Y esto da idea del grado de "integrismo", que mencionábamos a partir del cual podemos imaginar la "manejabilidad" de una población como esta, en manos de un dirigente como los que menciona el autor anterior. Aunque, en realidad, no tenemos que imaginar nada; tenemos muestras a diario.

Las amenazas externas a las que se enfrenta Europa