martes 16.07.2019

Colombia: Luces y sombras, nada más

El proceso solo puede avanzar y consolidarse si desde el próximo gobierno consiguen la fuerza necesaria en las elecciones de Marzo; para así poder enfrentar el consiguiente reparto y devolución de tierras a sus legítimos propietarios

No se necesita ser demasiado suspicaz para concluir que los propietarios de los principales medios de comunicación en Colombia, están haciendo todo lo posible y más, para interferir y orientar el voto de los colombianos hacia los candidatos y candidatas que defienden sus intereses.

Una vez más, aunque no es un fenómeno exclusivo de Colombia, los medios de comunicación juegan a defender abiertamente sus intereses espurios sin sonrojarse.

En el caso de Colombia, coinciden además varios aspectos que hacen que el momento sea decisivo.

Colombia se debate en estos momentos, entre la necesidad de hacer avanzar el proceso de Paz comprometido con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) tras largo tiempo de negociaciones, y la mano negra que mueve los hilos para hacer que fracase  el proceso. Mano negra, que encabeza el uribismo con fuertes apoyos en los terratenientes tenedores de enormes extensiones de tierra, y que actúan como auténticas mafias comprando o amedrentando (según los casos) en las áreas rurales a potenciales votantes.

Y es que el proceso solo puede avanzar y consolidarse si desde el próximo gobierno consiguen la fuerza necesaria en las elecciones de Marzo; para así poder enfrentar el consiguiente reparto y devolución de tierras a sus legítimos propietarios: en unos casos comunidades indígenas masacradas durante la guerra, y en otros a los cientos de miles de desplazados a los que, o bien se les mal compraron las tierras o simplemente se les hizo abandonarlas para salvar sus vidas…

Y la otra urgente necesidad del gobierno que salga elegido, si quiere que los acuerdos puedan tener alguna virtualidad, es que deberá afrontar la tremenda desigualdad que se vive hoy en Colombia, y de forma más lacerante en la Colombia rural y campesina.

Hasta aquí, de lo que voy escuchando y conociendo hablando con la gente en mis recorridos por una parte de Colombia, encuentro tonos y opiniones muy diferentes…

Entre los jóvenes, el profesor Gustavo Petro, tiene una clara ascendencia. Utiliza un discurso racional y desgrana el único programa de cambio que se viene escuchando en Colombia. Digo el único lógicamente con visos de credibilidad y de saber cómo llevarlo a cabo con un programa alternativo para la economía colombiana que desgrana en sus actos con pedagogia.

Ahora mismo, en las últimas encuestas que se manejan en Bogotá, sería la minoría mayoritaria si ya se celebrasen las elecciones.

Pero precisamente por ello, ya se han desatado las campañas del miedo, por los medios afines o dependientes de la derecha económica y terrateniente colombiana. Señalando que si Petro gana, impondrá el castro-chavismo el Colombia…

Cuanto consigan intoxicar e influir en el tiempo que queda hasta las elecciones, está por verse. Pero la campaña feroz contra Petro, lleva a los medios (a falta de cuestiones de peso que no encuentran) a airear hasta el precio de los zapatos que usa el candidato… Cualquier detalle es válido para tratar de erosionar la imagen del candidato entre los menos instruidos.

La intoxicación del uribismo y compañía, trata de conseguir que al menos crezca la abstención. Tienen la experiencia del Referéndum sobre los acuerdos de Paz, donde con mentiras y ante un mal planteamiento del gobierno, consiguieron ganar por escaso margen a las fuerzas que pedían el sí, que no reaccionaron en un exceso mal medido de confianza.

Tengo que decir que en esta ocasión no sé qué es lo que pueda suceder. Pero ciertamente resulta preocupante la situación.

Las legislativas de Marzo marcarán el camino y espero que la izquierda y las fuerzas progresistas de Colombia, no paguen cara su fragmentación electoral en diversas candidaturas.

Y de las presidenciales, confío en que, si Gustavo Petro pasa a la segunda vuelta, pueda convertirse en el próximo presidente de Colombia.

Pero tengo que añadir, para completar la visión del cuadro que he podido conocer en mis recorridos, que me resulta bastante preocupante que algo tan trascendental para el País como la firma de los acuerdos de Paz, no esté entusiasmando mucho más después de tantos años de guerra y de cientos de miles de muertos y de desplazados…

Quiero recordar, que las FARC eran el grupo principal de la guerrilla colombiana, pero no los únicos. Que el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y otro pequeño grupo, no se sumaron a los acuerdos de Paz y que continúan con sus acciones a la expectativa de cuál sea el desarrollo de los acuerdos de Paz.

Y por eso es doblemente importante también cual acabe siendo el resultado y si este permite avanzar en el cumplimiento de los acuerdos o no.

Se calcula que un 20% de electores no podrán acudir a votar por estar en zonas de conflicto de la guerrilla que continua activa. Y en la otra esquina, para las zonas más rurales, está en marcha la campaña de amenazas y miedo que manejan Uribe y los suyos a través del control de importantes medios…

Todo esto es lo que está en juego en el tablero electoral colombiano en este ya próximo proceso electoral.

Mientras tanto, la corrupción corre a raudales comprando voluntades… La educación y la sanidad no llegan a grandes extensiones del País… Y la mafia paramilitar sigue asesinando dirigentes campesinos (más de cincuenta desde la firma de los acuerdos de Paz) por atreverse a reclamar las tierras que les pertenecen…

He escuchado hablar de que actúan con total impunidad, que no hay detenidos por los asesinatos y que raramente progresa alguna de las investigaciones que formalmente se abren…

Por todo ello, Gustavo Petro es la gran esperanza ahora mismo, para que Colombia pueda dar el salto al futuro con la libertad y democracia que necesita. Pero habrá que esperar a el análisis de los resultados de las legislativas de Marzo, para poder concretar las verdaderas expectativas de las presidenciales.

Colombia: Luces y sombras, nada más